La selección española de baloncesto inició con victoria su camino hacia el Mundial 2027 al imponerse por 74-64 a Dinamarca en un encuentro disputado en la lejana cancha de Farum. El triunfo adquiere mayor relevancia por tratarse del primer compromiso oficial de Chus Mateo como nuevo técnico del combinado nacional, relevo generacional que llega tras la etapa de Sergio Scariolo y con la mirada puesta también en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
El encuentro, correspondiente a la jornada inaugural del Grupo A de clasificación, dejó ver las primeras señas de identidad de un proyecto que apuesta por la solidez defensiva y el juego coral. Desde el salto inicial, los de Mateo impusieron un ritmo vertiginoso basado en la presión sobre el balón y la búsqueda de contragolpes rápidos, una filosofía que encontró en Alberto Díaz a su máximo exponente con varios robos que desquiciaron el ataque danés.
La renovación del roster era evidente. Solo Santi Yusta repetía presencia tras la decepcionante participación en el último Eurobasket, lo que evidenciaba la apuesta decidida por nuevos valores y una reconstrucción del grupo. Los cambios, lejos de restar competitividad, aportaron frescura y dinamismo a una rotación que funcionó como un mecanismo bien engrasado durante los primeros compases.
El marcador reflejó pronto la superioridad visitante. Un parcial de 12-21 en el primer cuarto dibujó una diferencia que parecía cómoda, pero la reacción escandinava no se hizo esperar. Los daneses, liderados por el pívot Kevin Larsen, ajustaron su defensa y elevaron la agresividad, lo que provocó un bajón en el acierto exterior de España y obligó a los de Mateo a recomponer su estrategia ofensiva.
Fue entonces cuando surgieron las individualidades dentro del colectivo. Great Osobor, en su estreno internacional con la camiseta nacional, demostró su valía en la pintura, mientras que Dani Díez, en su regreso a la selección tras dos años de ausencia, aportaba veteranía y energía. Desafortunadamente, el alero madrileño tuvo que abandonar prematuramente el encuentro por una dolencia física que ensombreció ligeramente la noche para el staff técnico.
La figura de Jaime Fernández se erigió como referente en el perímetro. Sus triples en momentos clave, especialmente cuando Dinamarca recortaba distancias, mantuvieron a raya a los locales y permitieron llegar al descanso con una renta de 33-45. El dominio del rebote, abrumador (25-13), proporcionó segundas oportunidades que la escuadra española supo capitalizar, demostrando una superioridad física y táctica evidente.
La segunda mitad continuó con el guion de una España que administraba su ventaja mediante la rotación constante. Mateo movió su banquillo con inteligencia, dando minutos a todos sus efectivos y manteniendo la intensidad defensiva. Los daneses, por su parte, dependían excesivamente de las acciones aisladas de Bakary Dibba y Dane Erikstrup, incapaces de romper la muralla hispana de forma consistente.
El tercer cuarto cerró con un 47-60 que reflejaba el control del partido por parte de los visitantes. Aunque el ritmo decayó ligeramente por el desgaste acumulado, la efectividad desde la línea de tres puntos de Francis Alonso y Alberto Díaz sentenció prácticamente el choque a falta de cinco minutos (52-69).
No obstante, el baloncesto internacional siempre guarda sorpresas. Tobias Jensen, escolta danés, se convirtió en el máximo anotador del duelo con 20 puntos y lideró una reacción tardía que inyectó emoción a un final que parecía sentenciado. Sus acciones individuales recortaron la diferencia pero no alteraron el destino del encuentro.
El pitido final confirmó el 64-74, un resultado que sienta las bases de un nuevo ciclo con buenos fundamentos. La victoria permite a España liderar el Grupo A tras la primera jornada, especialmente tras conocerse el resultado del otro duelo del grupo, donde Ucrania superó a Georgia por 92-79.
La atención ya se dirige hacia el próximo compromiso. El domingo, la selección regresará a territorio nacional para enfrentarse a Georgia en La Laguna, Tenerife, en un partido que se presenta como crucial para consolidar el liderato en estas primeras fases de clasificación. El rival georgiano llegará con la necesidad de reponerse de su derrota inicial, por lo que se espera un encuentro de máxima exigencia.
El debut de Great Osobor en la élite internacional merece un capítulo apartado. El pívot, formado en el sistema estadounidense, mostró una adaptación inmediata al estilo europeo, con movimientos en la pintura que generaron ventajas claras. Su presencia simboliza la internacionalización del talento español y la capacidad del cuerpo técnico para integrar perfiles diversos en un esquema colectivo.
Chus Mateo, conocido por su paso exitoso al frente del Real Madrid, ha trasladado a la selección sus principios tácticos: defensa agresiva, transición rápida y aprovechamiento del talento joven. La primera prueba ha sido superada con nota, aunque el técnico madrileño ya advirtió en la previa que el proceso es largo y requiere paciencia.
La lesión de Dani Díez, cuya gravedad aún no ha sido confirmada por el servicio médico, representa la única sombra de un día brillante. Su experiencia y liderazgo en el vestuario son activos valiosos para un grupo en construcción. La evolución de su dolencia será seguida con atención en los próximos días.
El sistema de clasificación para el Mundial 2027, que otorga plazas directas a los campeones de grupo y segundos clasificados, hace de cada victoria un activo estratégico. Conseguir el triunfo fuera de casa contra un rival directo como Dinamarca multiplica el valor de los dos puntos conseguidos.
La afición española, que siguió el encuentro a través de los medios internacionales, podrá disfrutar el domingo de su selección en directo desde La Laguna. La expectativa es máxima para ver la evolución de un equipo que busca recuperar el prestigio perdido en el último Eurobasket y soñar con volver a pelear por las medallas en el Mundial de Qatar 2027.
El balance final de esta primera ventana de clasificación dependerá del resultado ante Georgia, pero las sensaciones son positivas. La defensa, eje sobre el que gira el proyecto Mateo, funcionó a las mil maravillas. El ataque, aunque irregular en el tiro exterior, encontró soluciones interiores y en la transición. La rotación demostró profundidad de banquillo, y los debutantes respondieron a la altura de las circunstancias.
El camino hacia el Mundial 2027 acaba de comenzar, y la selección española ha dado el primer paso con solvencia. La era Chus Mateo está en marcha, y el primer capítulo escrito en las canchas danesas promete un futuro ilusionante para el baloncesto nacional.