Análisis Men in Black: Most Wanted VR - Regreso al universo en realidad virtual

La franquicia de los Hombres de Negro desembarca en Meta Quest con una propuesta de acción y sigilo que explota su universo cinematográfico

Los Hombres de Negro vuelven a la actualidad con una nueva entrega que nos sumerge de lleno en su particular universo de agentes secretos, alienígenas disfrazados y tecnología futurista. Lo hacen a través de la realidad virtual, un formato que parece hecho a medida para sus gadgets imposibles y su estética característica. El título, disponible para Meta Quest 2, Quest 3 y Quest Pro, nos propone una experiencia inmersiva dentro de la agencia encargada de vigilar la actividad extraterrestre en la Tierra.

El desarrollo ha corrido a cargo de Coatsink, un equipo con amplia experiencia en el sector VR y responsable de proyectos tan destacados como el también cinematográfico Jurassic World Aftermath, la aventura de puzles Shadow Point o el estratégico Augmented Empire. La trayectoria de este estudio se caracteriza por abordar propuestas bien definidas, sin pretensiones técnicas desmesuradas, pero siempre con una adaptación cuidadosa a las particularidades del medio. Men in Black: Most Wanted encaja a la perfección en esta filosofía de trabajo, ofreciendo una experiencia sólida y centrada en la jugabilidad.

El peso de la licencia sigue siendo considerable en la cultura popular contemporánea, y el juego sabe aprovechar este potencial sin caer en el exceso. En lugar de limitarse a reproducir escenas memorables de la gran pantalla, opta por construir una trama propia que se desenvuelve dentro del universo establecido por las películas. La excusa narrativa resulta especialmente acertada: asumimos el rol de una agente novata a la que acaban de borrar la memoria, lo que justifica de forma orgánica tanto el proceso de aprendizaje de los controles como la exploración del mundo que nos rodea. Este recurso narrativo nos permite descubrir los entresijos de la agencia al mismo tiempo que nuestra protagonista, creando una conexión directa con su experiencia.

La historia, sin embargo, no busca convertirse en el eje central de la experiencia. Actúa más bien como un hilo conductor que da sentido a nuestras acciones mientras intenta recuperar el humor característico de la saga. Encontramos chistes recurrentes, criaturas alienígenas de lo más extravagante y, por supuesto, la presencia constante de los icónicos gusanos: esos pequeños seres marrones y alocados que aparecen en los momentos más inesperados. Aunque la trama cumple su función y mantiene la coherencia interna, nunca alcanza una gran profundidad, algo que tampoco parece preocupar demasiado al diseño del juego, consciente de que su verdadero foco reside en la acción y la exploración de escenarios.

El tutorial inicial representa uno de los puntos más débiles de la propuesta. Aunque cumple su cometido explicando los fundamentos del control de forma clara, se percibe como una sección obligatoria y artificial que rompe el ritmo de los primeros minutos. La integración directa de estas enseñanzas dentro de las misiones principales habría resultado mucho más fluida y natural. Tal y como está implementado, nos vemos obligados a superar una fase de entrenamiento que se repite en numerosos títulos VR, interrumpiendo la inmersión antes de que podamos disfrutar propiamente de la experiencia.

Una vez superada esta fase, el juego nos permite personalizar a nuestra agente, aunque las opciones disponibles resultan bastante limitadas. No esperéis un sistema de creación de personaje profundo: se trata más bien de ajustes cosméticos básicos que no afectan al desarrollo de la partida. Es un detalle menor dentro del conjunto, pero que refleja la filosofía del título de centrarse en la acción por encima de otros aspectos secundarios.

En cuanto a las mecánicas de juego, Men in Black: Most Wanted se presenta como un FPS de acción con elementos de sigilo, muy familiar para quienes hayan disfrutado de títulos VR como Espire 1 VR Operative o Phantom: Covert Ops, siempre teniendo en cuenta las diferencias de envergadura entre estos proyectos. La estructura resulta clara y funcional: operamos desde el cuartel general de la agencia, donde seleccionamos las misiones disponibles antes de ser desplegados en diferentes escenarios.

Una vez en el terreno, nuestras tareas se centran en la investigación, el interrogatorio de personajes no jugables y la caza de alienígenas infiltrados. El sigilo forma parte del diseño, pero no constituye su núcleo principal. La IA enemiga muestra un comportamiento permisivo con patrones predecibles, lo que reduce la tensión en situaciones que deberían requerir sigilo extremo. En numerosas ocasiones, la opción más eficiente resulta ser el enfrentamiento directo, ya que el sistema de dificultad no penaliza excesivamente este enfoque más agresivo. Quizás un desafío mayor habría potenciado la necesidad de planificación y sigilo, pero el título prefiere mantener un ritmo ágil y accesible.

El gunplay, por su parte, resulta sencillo pero efectivo. Disparar se siente correcto y responde a las expectativas básicas del género, aunque sin llegar a ofrecer mecánicas revolucionarias. El arsenal incluye las clásicas armas de la franquicia, como la neurorizadora, que nos obliga a borrar la memoria de los NPCs tras interrogarlos para mantener el secreto de la organización. Es un detalle fiel al universo cinematográfico que añade una capa de inmersión adicional.

La exploración de escenarios, aunque ligera, nos permite descubrir diferentes localizaciones con personalidad propia. Cada misión presenta objetivos claros que guían nuestra progresión sin resultar excesivamente lineales. La libertad de movimiento dentro de los niveles es suficiente para permitir diferentes enfoques, aunque siempre dentro de unos límites bien marcados que evitan la dispersión.

Técnicamente, el juego muestra una optimización adecuada para las plataformas Quest, manteniendo una tasa de frames estable que resulta crucial para la comodidad en VR. Los gráficos no buscan el realismo fotográfico, sino una estilización que se ajusta al tono de la licencia. Los modelos de personajes y escenarios cumplen su función sin destacar especialmente, pero tampoco defraudan.

La banda sonora y los efectos de audio contribuyen a la atmósfera, con temas que evocan la música icónica de las películas y sonidos de armas y gadgets que resultan reconocibles para los fans. La doblaje al castellano, si bien no espectacular, cumple con profesionalidad.

En definitiva, Men in Black: Most Wanted representa una propuesta sólida y entretenida que capitaliza el potencial de la licencia sin arriesgar demasiado. Es un título pensado para disfrutar en sesiones cortas, ideal para quienes buscan una experiencia VR accesible y familiar. No revoluciona el género, pero tampoco pretende hacerlo. Su mayor virtud reside en trasladar con acierto la esencia de los Hombres de Negro a un formato interactivo, permitiéndonos vivir en primera persona la fantasía de convertirnos en agentes de esta legendaria organización.

Para los aficionados a la franquicia supone una oportunidad única de sumergirse en su universo, mientras que los jugadores de VR encontrarán una experiencia de acción y sigilo competente, aunque sin grandes novedades. Coatsink vuelve a demostrar su dominio del medio con un producto que, aunque imperfecto, satisface las expectativas de su público objetivo.

Referencias

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