Jorge Fernández: de la cancha a La ruleta y su lucha contra la enfermedad de Lyme

El presentador de Antena 3 superó una grave lesión deportiva y una enfermedad rara que casi acaba con su carrera. Conoce su historia de superación.

La trayectoria profesional de Jorge Fernández constituye uno de los ejemplos más destacados de resiliencia en el panorama televisivo español. Antes de convertirse en el rostro indiscutible de La ruleta de la suerte, el alicantino transitó por un camino lleno de obstáculos que incluyeron el abandono forzoso de su vocación deportiva y una batalla silenciosa contra una patología poco frecuente que puso en riesgo tanto su salud como su futuro profesional.

Los orígenes de Fernández se encuentran en el baloncesto de élite. Con apenas dos décadas cumplidas, este joven de 1,90 metros de estatura logró debutar en la Liga ACB, la máxima competición del baloncesto nacional, defendiendo la camiseta del Saski Baskonia. Su proyección como deportista prometía una carrera larga y fructífera. Sin embargo, el destino le deparó un giro drástico cuando, a los 26 años, una lesión grave en la rodilla le obligó a colgar las botas definitivamente.

Este contratiempo físico significó mucho más que un simple cambio profesional. Para Fernández, el baloncesto representaba su pasión y su proyecto vital. De pronto, se vio obligado a redefinir su identidad y buscar alternativas laborales que le permitieran mantenerse a flote en un momento de absoluta incertidumbre.

La transición hacia el mundo del espectáculo no se produjo de manera inmediata, pero sus condiciones físicas le abrieron puertas inesperadas. Su porte atlético y su atractivo físico le convirtieron en un candidato ideal para el modelaje. De hecho, su paso por las pasarelas le valió para proclamarse Míster España en dos ocasiones consecutivas, un logro que le proporcionó visibilidad y le sirvió como trampolín hacia el medio audiovisual.

Las primeras oportunidades en televisión no se hicieron esperar. Gracias a su nueva faceta como modelo, consiguió pequeños roles en series populares de la época como 7 vidas, Esencia de poder y Los Serrano. Estas experiencias le permitieron familiarizarse con los platós y adquirir soltura ante las cámaras, preparando el terreno para su verdadero salto profesional.

Los programas que marcaron su consolidación como presentador fueron Gran Hermano y su versión VIP, además de Eurovisión Junior. Sin embargo, el auténtico punto de inflexión llegó en 2006 cuando Antena 3 le confió la presentación de La ruleta de la suerte, el concurso que le catapultaría al estrellato y le convertiría en uno de los profesionales más queridos y reconocidos de la televisión española.

Desde entonces, el formato se ha convertido en un pilar fundamental de la parrilla diaria de la cadena, liderando con éxito la franja previa a los informativos durante más de dos décadas. La conexión que Fernández ha establecido con el público, su naturalidad y su profesionalidad le han valido para mantenerse en lo más alto de la industria del entretenimiento.

No obstante, detrás de esa imagen de éxito y solvencia se esconde una lucha personal mucho menos conocida. El comunicador ha sido transparente en numerosas ocasiones sobre la enfermedad de Lyme, una afección que estuvo a punto de truncar no solo su carrera, sino también su vida. Esta patología, causada por la picadura de una garrapata infectada, genera síntomas devastadores que afectan múltiples sistemas del organismo.

El proceso de diagnóstico resultó especialmente tortuoso para Fernández. Transcurrieron casi cinco años desde la aparición de los primeros síntomas hasta la confirmación médica de la enfermedad. Durante ese período, el presentador experimentó un deterioro progresivo tanto físico como emocional que le llevó a un estado de profunda desesperación. «Lo peor es la incertidumbre y que empeoras. Ni me miraba al espejo», confesó en una entrevista para la revista ¡Hola!, revelando la crudeza de aquellos momentos.

Los efectos de la enfermedad de Lyme se manifestaron de múltiples formas: dolores musculares y articulares intensos, episodios de mareo, dificultad respiratoria y, lo más alarmante, problemas cardíacos y neurológicos que incluían parálisis cerebral. La combinación de estos síntomas generó una crisis psicológica severa, ya la falta de respuestas médicas agravaba la sensación de impotencia.

La superación de esta etapa oscura requirió no solo tratamiento médico, sino también una fortaleza mental excepcional. Fernández logró salir adelante gracias a su perseverancia y al apoyo de su entorno más cercano, demostrando una capacidad de recuperación que define su carácter.

En cuanto a su vida privada, el presentor mantiene una actitud discreta, aunque ha compartido algunos detalles sobre su familia. Actualmente comparte su vida con su pareja estable y es padre de un hijo adolescente, con quien disfruta de su tiempo libre lejos de los focos mediáticos. Esta faceta familiar le proporciona el equilibrio necesario para afrontar las exigencias de una profesión tan visible como la suya.

La historia de Jorge Fernández trasciende el mero éxito profesional. Su trayectoria demuestra que las adversidades, por duras que sean, pueden convertirse en trampolines hacia nuevos horizontes cuando se afrontan con determinación. Desde las canchas de baloncesto hasta los platós de televisión, pasando por la batalla contra una enfermedad devastadora, el alicantino ha demostrado una capacidad de adaptación y superación que resulta inspiradora.

Hoy en día, mientras continúa al frente de uno de los programas más longevos de la televisión española, Fernández representa el ejemplo de que la verdadera fortaleza no reside en no caerse, sino en levantarse cada vez que el destino nos derriba. Su legado va más allá del entretenimiento, convirtiéndose en un testimonio vivo de resiliencia y esperanza para quienes enfrentan situaciones similares.

Referencias

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