Marta Sanahuja, la mente creativa detrás del fenómeno digital Delicious Martha, da el salto definitivo a la televisión convencional como nueva miembro del jurado de Masterchef. La barcelonesa de 32 años sustituye a Samantha Vallejo-Nágera en la decimocuarta edición del talent show culinario más popular de España, aportando una visión fresca, contemporánea y profundamente conectada con las nuevas generaciones de espectadores que consumen contenido gastronómico de forma diferente.
Con una comunidad digital que supera los cinco millones de seguidores distribuidos entre Instagram, TikTok y YouTube, Sanahuja representa la evolución natural de los formatos gastronómicos hacia el terreno digital. Su incorporación responde a la estrategia del programa de reforzar su vínculo con el público joven sin renunciar a la excelencia culinaria que le ha definido durante más de una década en antena. Esta fusión entre contenido tradicional y digital marca un punto de inflexión en la historia del concurso, que busca adaptarse a los nuevos hábitos de consumo sin perder su esencia.
La trayectoria de esta influencer gastronómica comenzó hace diez años de forma casi accidental. Lo que empezó como un espacio personal para compartir recetas equilibradas —desde opciones saludables hasta indulgencias dulces— se convirtió rápidamente en un referente para quienes buscan disfrutar de la comida sin complejos ni restricciones extremas. Bajo el seudónimo de Martha, Sanahuja ha construido un imperio digital basado en la transparencia, la autenticidad y la conexión emocional con su audiencia, convirtiéndose en una de las voces más respetadas del panorama gastronómico español en internet.
Su formación académica en Comunicación y su paso por una agencia de publicidad le proporcionaron las herramientas profesionales necesarias, aunque pronto descubrió que el mundo corporativo no era su vocación. «Fue un periodo realmente duro. Terminé abandonando la agencia y, de paso, también dejé atrás 19 kilos», reconoció en una entrevista sobre aquella etapa que desembocó en un trastorno de la conducta alimentaria. La cocina se convirtió en su terapia: «Decidir preparar galletas de mantequilla me salvó en uno de los momentos más oscuros de mi vida», confesó abiertamente sobre su recuperación en 2013, un testimonio que conmovió a su comunidad.
Este viaje de sanación personal es la columna vertebral de su filosofía. La cocina emocional no es solo un concepto para Sanahuja, sino una práctica diaria que le ha permitido transformar su relación con la alimentación. «Solo cuando cocinaba me sentía en paz conmigo misma», ha repetido en múltiples ocasiones, convirtiendo esta revelación en el mensaje central de su marca personal. Su historia ha resonado especialmente entre jóvenes que enfrentan presiones similares, convirtiéndola en una figura de referencia más allá de la gastronomía, un símbolo de resiliencia y esperanza.
La apuesta visual ha sido otro de sus diferenciales competitivos desde el inicio. Reconoce pasar más tiempo fotografiando sus creaciones que elaborándolas, buscando que «las recetas entren por los ojos». Esta estética cuidada, combinada con una narrativa honesta, ha generado una conexión profunda con su audiencia, que ve en ella no solo a una chef, sino a una persona real con batallas ganadas. Su dominio de los códigos digitales —reels, stories, formatos verticales— la convierte en una experta en captar la atención de la generación Z y millennials, habilidad que ahora trasladará a la pequeña pantalla.
Con tres libros de cocina publicados y una trayectoria impecable en el mundo digital, Sanahuja aterriza en Masterchef con la misión de democratizar la alta cocina. Su llegada coincide con un momento de transformación del formato, que busca integrar los códigos digitales sin sacrificar la esencia que le ha hecho líder de audiencia. Su experiencia en contenido gastronómico le permite entender tanto las técnicas profesionales como las expectativas del público moderno, un equilibrio que pocos pueden ofrecer con tanta naturalidad.
El anuncio de su incorporación al panel de jueces, que completa Jordi Cruz y Pepe Rodríguez, la llenó de emoción: «Demasiado feliz», escribió en sus redes sociales, acompañando el mensaje de una fotografía que rápidamente se viralizó entre su comunidad de seguidores. La reacción de sus fans fue inmediata, celebrando que una de las voces más auténticas del panorama digital obtuviera este reconocimiento en la televisión mainstream, un hito para las creadoras de contenido españolas.
La presencia de Sanahuja en Masterchef representa más que un simple cambio de cara en el jurado. Simboliza la consolidación de una nueva era donde la influencia digital y la tradición televisiva coexisten, donde la vulnerabilidad se convierte en fortaleza y donde la cocina se entiende como un lenguaje universal de sanación y disfrute. Su historia personal de superación, combinada con su expertise en contenido gastronómico, promete aportar una perspectiva única al programa, más cercana, empática y consciente del poder transformador de la comida.
Los expertos en medios consideran este movimiento una jugada estratégica para modernizar el formato. Masterchef, tras catorce temporadas, necesitaba una inyección de frescura que conectara con las dinámicas de consumo actual. Sanahuja no solo aporta conocimiento culinario, sino también una comprensión profunda de cómo la gastronomía se consume, comparte y valora en la era digital. Su capacidad para generar contenido viral y tendencias en redes sociales será un activo invaluable para la promoción y evolución del programa, atrayendo a un público que quizás no se identificaba completamente con el formato tradicional.
Además, su perfil autodidacta la hace especialmente cercana a los concursantes amateur que sueñan con triunfar en el concurso. No proviene de una formación clásica en escuelas de cocina, sino que ha forjado su camino mediante la experimentación, el estudio constante y la conexión con su comunidad. Esta perspectiva la posiciona como una voz que valorará el esfuerzo, la creatividad y la autenticidad por encima de la técnica perfecta, aunque sin renunciar a los estándares de calidad que el programa exige. Su rol será clave para entender el proceso de aprendizaje de los participantes.
El futuro de Masterchef con Marta Sanahuja en el jurado promete una temporada llena de emociones auténticas, donde la comida seguirá siendo la protagonista, pero donde las historias personales y la conexión emocional tendrán un papel protagonista. Su llegada no es solo un cambio de jurado, es la representación de una generación que entiende la cocina como un acto de amor propio, de creatividad y de comunidad. La expectativa es máxima para ver cómo su estilo fresco y moderno se integra en la dinámica clásica del programa.