Emily Bader y Tom Blyth: la comedia romántica de Netflix rodada en Barcelona

Los protagonistas de 'Gente que conocemos en vacaciones' desvelan los secretos de esta adaptación que conquistará el streaming

El regreso a la rutina postvacacional tiene este año un antídoto infalible en forma de comedia romántica. El próximo 9 de enero, Netflix estrena una de las producciones más esperadas del año: 'Gente que conocemos en vacaciones', adaptación cinematográfica de la novela que arrasó en 2023 y que promete convertirse en el título perfecto para combatir la nostalgia estival. Emily Bader y Tom Blyth son los rostros encargados de dar vida a Poppy y Alex, la pareja de amigos que ha cautivado a millones de lectores y que ahora saltará a la pantalla con la frescura que solo una historia bien contada puede ofrecer.

La cinta, rodada en diversas localizaciones de la provincia de Barcelona, se presenta como un homenaje irrefutable al género romántico en su forma más clásica. Desde los primeros minutos, los espectadores reconocerán guiños directos a 'Cuando Harry encontró a Sally', la obra maestra de Nora Ephron que marcó un antes y un después en las comedias de amor. "Esa es mi comedia romántica favorita, por no decir que es una de mis películas favoritas de todos los tiempos. Tenía muchas ganas de participar en este proyecto precisamente porque se siente como ese homenaje", confiesa Tom Blyth en una conversación exclusiva.

La influencia de las grandes damas del género no se limita a Meg Ryan. Emily Bader extiende el reconocimiento a otras actrices icónicas: "Hay un montón de reinas de la comedia romántica que me han inspirado profundamente a lo largo de mi carrera: Julia Roberts o Sandra Bullock son algunas. La energía de Julia en 'Pretty Woman' es increíble, se enfrenta a ese otro personaje mucho más rígido y lo hace de un modo tan despreocupado. Ese entusiasmo me inspiró", comparte la actriz.

El carácter de Poppy representa un arquetipo muy particular dentro del universo cinematográfico: la Manic Pixie Dream Girl por antonomasia. Su profesión le permite viajar constantemente a destinos de ensueño, mientras que Alex, su mejor amigo, representa lo opuesto: un alma tranquila cuya mayor aspiración es ejercer como profesor en un colegio y moverse únicamente una vez al año, precisamente en ese viaje anual que comparte con Poppy.

"La adoro. Creo que resulta refrescante y divertido encontrarse con un personaje como este en una película", afirma Bader sobre su rol. "Pocos personajes femeninos se construyen en el audiovisual con estas características. No se suele ver a nadie que tenga esa vibra tan excéntrica: si te encuentras a alguien cantando en la cinta de equipajes del aeropuerto probablemente pongas los ojos en blanco", continúa. "Y creo que también se niega a no ser exactamente ella misma. Cuesta conseguir ser cien por cien quien quieres ser y ella es a lo único a lo que aspira. Llega un momento en el que afortunadamente encuentra a alguien a quien le encanta esa personalidad".

La experiencia de rodaje en Barcelona ha dejado una huella indeleble en el equipo. "Fue increíblemente agradable", reconoce Blyth. "Me encantó su barrio con las calles estrechas", añade. "¡El Gótico! Un sitio maravilloso", completa Bader. Para el director Brett Haley, filmar en la ciudad condal resultó una experiencia cercana al sueño hecho realidad. "Fue increíble. Tanto el equipo como las localizaciones superaron todas las expectativas", comenta.

La película no solo busca entretener, sino también explorar la complejidad de las relaciones modernas. La dinámica entre Poppy y Alex cuestiona los límites entre amistad y amor, ese territorio pantanoso donde tantas historias reales se desarrollan. La química entre los protagonistas, visible incluso en las entrevistas, promesa transmitir autenticidad a una trama que juega con los tópicos del género sin caer en lo predecible.

El éxito de la novela original, escrita por Emily Henry, ha generado expectaciones considerables. La historia resonó especialmente entre lectores jóvenes y adultos que encontraron en sus páginas una visión fresca y realista del amor contemporáneo. La adaptación cinematográfica mantiene el espíritu viajero del libro, utilizando Barcelona no solo como escenario, sino como un personaje más que influye en la relación central.

La elección de Barcelona como locación principal no fue casual. La ciudad ofrece ese contraste perfecto entre la aventura y la estabilidad que define a los personajes. Sus calles medievales, su arquitectura modernista y su energía mediterránea proporcionan el telón de fondo ideal para una historia que habla de encontrar el equilibrio entre la libertad y el compromiso.

Para Emily Bader, interpretar a Poppy supuso un desafío gratificante. "Es un personaje que vive sin filtros, sin miedo al qué dirán. Eso es algo que admiro y que creo que mucha gente anhela poder hacer en su propia vida", reflexiona. La actriz encontró en su personaje una oportunidad para explorar la vulnerabilidad desde una perspectiva optimista, lejos de los arquetipos dramáticos que suelen dominar el panorama actual.

Tom Blyth, por su parte, destaca la importancia de la amistad masculina en la historia. "Alex es alguien que valora la estabilidad y la profundidad en sus relaciones. No necesita constante movimiento para sentirse realizado, pero Poppy le recuerda que la vida también se vive fuera de la zona de confort", explica. Esta dualidad entre ambos personajes crea la tensión narrativa necesaria para que la comedia romántica funcione sin artificios.

La película llega en un momento donde el género experimenta una revalorización. Después de años dominados por superhéroes y thrillers psicológicos, el público vuelve a reclamar historias que hablen de emociones universales con inteligencia y humor. 'Gente que conocemos en vacaciones' se posiciona como una propuesta honesta dentro de esta tendencia, respetando las convenciones del género pero actualizándolas para una audiencia contemporánea.

La banda sonora, aún por desvelar completamente, promete incluir referencias musicales que complementen la atmósfera nostálgica pero moderna que respira el filme. La dirección artística ha cuidado cada detalle para que Barcelona no solo se vea, sino que se sienta como ese espacio de transformación que representa para los protagonistas.

En definitiva, 'Gente que conocemos en vacaciones' se presenta como más que una simple adaptación. Es una celebración del género, un amor declarado a Barcelona y una reflexión sobre cómo las personas que nos cambian la vida a menudo están más cerca de lo que creemos. Con interpretaciones sólidas, un guion que respeta la fuente literaria y una fotografía que captura la magia mediterránea, la película tiene todos los ingredientes para convertirse en el fenómeno de streaming del año.

La expectativa es máxima y, si las primeras impresiones son indicativas, Netflix tiene en sus manos el título perfecto para arrancar 2025 con buen pie. Una historia que demuestra que, en el fondo, todos buscamos a alguien que nos complemente, nos desafíe y, sobre todo, nos acompañe en ese viaje anual que es la vida.

Referencias

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