El icónico músico británico, de 78 años, se enfrenta a una discapacidad visual severa que ha transformado radicalmente su día a día, limitando incluso el disfrute de las cosas más simples como contemplar a sus hijos o leer una partitura. Esta nueva batalla llega cuando ya había dicho adiós a los escenarios masivos, convirtiéndose en su desafío más personal e íntimo.
La leyenda viva del pop y el rock, cuya carrera ha sido una de las más brillantes de las últimas décadas, ve cómo su salud ocular se ha deteriorado de forma irreversible. La pérdida de visión se ha convertido en su mayor adversario, superando incluso las complicaciones de salud que ya padecía en años anteriores y amenazando con silenciar su conexión visual con el mundo.
El incidente en la Costa Azul que cambió todo
Durante un periodo de descanso en la Costa Azul francesa en 2024, Elton John contrajo una infección ocular severa que afectó principalmente a su ojo derecho. Lo que inicialmente parecía un problema tratable derivó en una situación mucho más grave tras la intervención quirúrgica a la que se sometió. Los médicos actuaron con urgencia, pero las complicaciones postoperatorias fueron inesperadas y devastadoras.
El resultado fue dramático: ceguera total en el ojo derecho y una visión notablemente mermada en el izquierdo. En declaraciones recientes a la revista Variety, el artista expresó con crudeza: "Como perdí el ojo derecho y con el izquierdo no veo del todo bien, los últimos quince meses han sido difíciles para mí por no ver nada, ni mirar nada, ni leer nada, ni siquiera contemplar a mis dos hijos. No obstante espero mejorar si la ciencia me ayuda".
Estas palabras reflejan la profunda frustración de quien, tras más de cinco décadas en los escenarios, no puede ni siquiera ver las caras de sus seres queridos. La incapacidad para leer partituras o disfrutar de un libro representa una pérdida significativa para un artista de su calibre, cuya vida ha estado ligada a la creación y interpretación musical constante.
El apoyo incondicional de sus colegas
En estos momentos de vulnerabilidad, Elton John no está solo. Dos de los más grandes nombres del rock británico, Paul McCartney y Keith Richards, le visitan regularmente para brindarle consuelo y apoyo. La imagen de estos gigantes de The Beatles y los Rolling Stones junto a Elton John simboliza una hermandad musical que trasciende las rivalidades y las décadas, uniendo a las tres figuras más influyentes de la música popular del siglo XX.
Pero quien desempeña un papel aún más crucial es Bernie Taupin, su histórico colaborador y letrista desde sus inicios. Taupin ha asumido la tarea de recitarle las letras de sus propias canciones para que Elton pueda seguir interpretándolas al piano, manteniendo viva la llama creativa que los unió desde los años 70. Este gesto de lealtad artística permite al compositor seguir conectado con su música, aunque no pueda ver las teclas con claridad, demostrando que su vínculo creativo sobrevive a cualquier adversidad física.
Antecedentes de salud complicados
La pérdida de visión no es el primer golpe de salud que recibe Elton John. En 2017, durante una gira por Latinoamérica, sufrió una infección bacteriana grave que estuvo a punto de costarle la vida. Aquella experiencia, de la que salió milagrosamente tras recibir atención médica de urgencia, fue un aviso sobre su fragilidad física y la necesidad de cuidar su salud más diligentemente.
Ahora, con 78 años, el cuerpo del artista muestra las secuelas de una vida intensa y exigente, llena de excesos y presiones profesionales. Su retiro de los escenarios, anunciado hace tiempo como una despedida gradual, se ha visto acelerado por estas complicaciones de salud. Solo en contadas ocasiones, como en galas benéficas selectas, se sienta ante su piano para ofrecer breves pero emotivas actuaciones que conmueven al público.
Una vida personal compleja y plena
El ámbito familiar constituye su principal refugio emocional. Sus hijos Zachary y Elijah, fruto de la gestación subrogada, representan su mayor orgullo y la continuación de su legado personal. La imposibilidad de verlos crecer con normalidad es, según sus propias palabras, uno de los aspectos más dolorosos de su discapacidad visual, una privación que ningún éxito profesional puede compensar.
En el terreno sentimental, su trayectoria ha sido compleja y llena de aprendizajes. Su matrimonio con la ingeniera de sonido Renate Blauel en 1984 duró muy poco, algo comprensible dada su homosexualidad, que mantuvo oculta durante años por las presiones sociales y profesionales de la época. Posteriormente, tuvo una breve relación con su manager John Reid antes de encontrar en David Furnish su compañero de vida definitivo.
Con Furnish, con quien contrajo matrimonio civil en 2014 tras años de convivencia, ha formado una familia estable y ha alcanzado la plenitud personal que le faltaba en décadas anteriores. Juntos han criado a sus dos hijos, creando un hogar que ahora sirve de ancla emocional ante la tormenta de su salud, proporcionándole la estabilidad necesaria para afrontar cada día con dignidad.
La batalla contra las adicciones
La historia de Elton John no estaría completa sin mencionar su lucha contra las adicciones, una de las facetas más duras de su biografía. Durante las décadas de los 70 y 80, el artista cayó en un ciclo destructivo de alcohol y cocaína que estuvo a punto de destruirlo por completo. A pesar del éxito mundial y las multitudes que le aclamaban, su vida personal se desmoronaba en un mar de sustancias y comportamientos autodestructivos.
El punto de inflexión llegó en 1990 cuando, consciente de que se estaba convirtiendo en una "piltrafa" a pesar de su fama, decidió ingresar en una clínica de rehabilitación. Salió limpio y desde entonces ha mantenido su sobriedad durante más de tres décadas, convirtiéndose en un ejemplo de superación y en un activo defensor de la concienciación sobre las adicciones. Esta victoria sobre sus demonios personales le dio una segunda oportunidad que ahora le permite afrontar sus problemas de salud con fortaleza mental y apoyo familiar.
Un legado inmune al tiempo
A pesar de las adversidades, Elton John puede mirar atrás con orgullo inmenso. Su carrera musical es inmensa, con innumerables éxitos que han marcado generaciones enteras y definido épocas. La reina Isabel II le honró con un título de sir, reconociendo oficialmente su contribución a la cultura británica y su impacto global como embajador musical del Reino Unido.
Canciones como "Candle in the Wind", que dedicó a su gran amiga Diana de Gales tras su trágica muerte, forman parte del patrimonio musical universal y han vendido millones de copias en todo el mundo. Su influencia trasciende las fronteras y los géneros, inspirando a innumerables artistas de todas las generaciones y estilos musicales.
Ahora, en la recta final de su vida, Elton John demuestra una vez más su resiliencia y capacidad de adaptación. Aunque la ceguera le haya robado la vista, no le ha robado la determinación ni el cariño de quienes le rodean. Con la ciencia médica de su lado y el apoyo incondicional de su familia y amigos, mantiene la esperanza de recuperar algo de su visión, aunque sea parcialmente.
La historia de Sir Elton John es un recordatorio poderoso de que incluso los más grandes tienen que enfrentar su humanidad y sus limitaciones. Su lucha contra la pérdida de visión, sumada a su previa batalla contra las adicciones, configura un retrato de un hombre que ha sabido reinventarse una y otra vez ante la adversidad. Mientras tanto, el mundo espera, con respeto y cariño, cualquier nueva noticia sobre su salud, deseando que la ciencia le devuelva al menos una parte de lo que ha perdido y le permita seguir disfrutando de su familia y su música.