Xabi Alonso comenzó el año demostrando su capacidad de adaptación. Con Kylian Mbappé, su principal referente ofensivo, fuera de combate por lesión, el entrenador del Real Madrid optó por dar la responsabilidad a Gonzalo García en la punta de ataque. La decisión resultó ser un acierto absoluto, ya que el joven delantero respondió con un hat-trick que le regaló a su técnico una dosis de tranquilidad de cara a la próxima Supercopa.
El encuentro ante el Betis terminó con un contundente 5-1 a favor del conjunto blanco, gracias a los tres tantos de Gonzalo García, completados con los goles de Asencio y Fran García. Una victoria que llega en el momento perfecto para un equipo que necesitaba reafirmar su confianza sin su máxima estrella francesa.
La apuesta por Gonzalo García no fue una improvisación. Con la partida de Endrick al Lyon y la ausencia de Mbappé, el canterano se convirtió en la única opción natural para el puesto de nueve. Su capacidad para presionar, su insistencia y su disposición para aliviar a Vinicius de tareas defensivas hicieron que Alonso no dudara en darle la titularidad.
Desde el pitido inicial, el Real Madrid mostró una versión dominante que dejó claro su objetivo. La presencia de Bellingham en la mediapunta actuó como eje vertebrador, mientras que la inspiración de Rodrygo por la banda derecha aportó la chispa necesaria. Este equilibrio entre contención y creatividad se convirtió en la base del buen juego blanco. La conexión entre el brasileño, la potencia de Camavinga y las incursiones vertiginosas de Vinicius crearon un circuito ofensivo que el Betis apenas pudo contener en los primeros compases del encuentro.
La primera ocasión clara llegó en el minuto 5, cuando Vinicius reclamó un penalti por un empujón de Ortiz dentro del área. Ni el árbitro Hernández Hernández ni el VAR consideraron que la acción mereciera la pena máxima, generando las primeras protestas en las gradas del Bernabéu.
El dominio del Real Madrid era evidente, pero carecía de la efectividad habitual. Sin Mbappé, autor del 60% de los goles del equipo esta temporada, los blancos necesitaban encontrar nuevas vías de ataque. La respuesta llegó en el minuto 19, cuando una jugada aparentemente sencilla desnudó la esencia del fútbol.
Rodrygo recibió el balón en la banda derecha y ejecutó un centro preciso al segundo palo. Gonzalo García, anticipándose a su marcador, cabeceó con contundencia cruzando el esférico ante la salida del portero Valles. Un gol que demostraba que, a veces, el fútbol no necesita de complicaciones excesivas: centro, cabezazo y celebración.
Este tanto representó el primer gol de Gonzalo García con el Real Madrid en la presente temporada, sumando a los tres que ya había conseguido con la selección sub-21. Un premio merecido a su trabajo en la sombra de Mbappé y a la confianza depositada por Alonso.
Sin embargo, la ventaja relajó al conjunto madridista de manera perceptible. Aunque mantenía la posesión del balón con comodidad, su peligro en ataque se diluía de forma preocupante al acercarse al área rival. El Betis, consciente de su buen momento de forma (sextos en la tabla y clasificados para la Europa League), aprovechó esta circunstancia para dar un paso adelante y equilibrar las fuerzas en el terreno de juego.
Los hombres de Pellegrini comenzaron a llevar el peso del partido hasta el descanso. A través de córners y aprovechando el espacio que dejaba Carreras, los andaluces crearon peligro por medio de Cucho y Antony. Dos ocasiones claras que fueron evitadas por la figura de Valverde, quien se convirtió en el salvador momentáneo del Madrid.
El descanso llegó con un murmullo de inquietud en el Bernabéu, pero los vestuarios sirvieron para reenfocar las ideas. La segunda parte comenzó con el mismo guion, pero con una efectividad demoledora. En apenas diez minutos, el Real Madrid sentenció el encuentro con dos acciones que llevan el sello de la casa.
En el minuto 50, Gonzalo García completó su actuación soñada con una volea excepcional desde la frontal del área. Recibió un balón en la medialuna y, sin pensarlo, disparó con la izquierda colocando el esférico en la escuadra, imposible para Valles. Un golazo que cerraba su hat-trick perfecto: cabeza, derecha e izquierda.
El tercer gol del canterano llegó poco después, completando una tarde redonda que le convierte en el gran protagonista del encuentro. Con este triplete, Gonzalo García demuestra que puede ser una solución fiable cuando las estrellas no están disponibles.
Los goles de Asencio y Fran García redondearon la goleada, mientras que el Betis apenas pudo maquillar el resultado con un tanto tardío. La victoria refuerza la moral del equipo de cara a la Supercopa, donde se espera contar con el regreso de Mbappé.
Un aspecto llamativo de la tarde fue la reacción del público hacia Vinicius, quien recibió pitos al ser sustituido en la segunda mitad. Una situación que pone de manifiesto la exigencia implacable del Bernabéu, donde las actuaciones deben estar siempre a la altura de las expectativas, independientemente del nombre del jugador. Este episodio refleja la cultura de exigencia del club más laureado del mundo.
Rodrygo, por su parte, se consolidó como el mejor jugador del equipo en este tramo de la temporada. Su conexión con Bellingham y su capacidad para generar peligro por la banda derecha han sido clave para mantener el nivel del equipo en las últimas jornadas.
La lección del día es clara: el Real Madrid tiene recursos más allá de sus figuras consagradas. La confianza de Alonso en Gonzalo García ha sido recompensada con creces, y el canterano ha demostrado que está preparado para asumir responsabilidades cuando el equipo las necesita.
Con este triunfo contundente, el conjunto blanco llega a la Supercopa con la moral alta y la certeza de que su plantilla ofrece soluciones incluso en momentos de adversidad. La combinación entre veteranía y cantera sigue siendo la fórmula del éxito para un club que no deja de sumar títulos y récords a su inmaculado palmarés. La lección está clara: en el Real Madrid, las oportunidades se convierten en oro cuando se saben aprovechar.