El mediocampista del RCD Espanyol, Edu Expósito, ha dejado claro que el conjunto perico afronta el derbi contra el FC Barcelona con la convicción de poder romper una estadística que pesa como una losa sobre la entidad: 17 años sin lograr una victoria en LaLiga frente a su eterno rival. En una entrevista concedida a Erem News, medio abudabiense, el centrocampista ha desgranado las claves para intentar lograr un triunfo que sería histórico para la parroquia blanquiazul.
El futbolista cántabro, que ejerce como uno de los capitanes de la plantilla, no esconde la trascendencia del encuentro de este sábado en el RCDE Stadium. "El Espanyol merece estar donde le corresponde, y lucharemos por ello hasta el final", proclama con rotundidad, dejando entrever la ambición de un equipo que quiere consolidarse en la élite del fútbol español y que ve en este derbi una oportunidad perfecta para demostrar su crecimiento.
El momento dulce del equipo
La confianza de Expósito no es infundada. El Espanyol llega al duelo en un estado de forma excepcional, con una racha de cinco victorias consecutivas que ha elevado el ánimo de la plantilla y la afición. "Creo que el ritmo del equipo es excelente. Estamos compitiendo bien, jugando con solidez y confianza, y esto se refleja en nuestro trabajo diario", analiza el mediocampista, quien destaca que esta dinámica positiva es fundamental para afrontar un partido de tanta presión.
Esta buena línea de resultados ha permitido al conjunto de Manolo González instalarse en la zona alta de la tabla, lo que convierte el duelo contra el Barcelona en un atractivo quinto contra primero. Expósito abunda en esta idea: "Llegar a un partido como el derbi con esta dinámica positiva te permite jugar sin inhibiciones, creyendo en lo que haces y sabiendo que, si jugamos a nuestro máximo potencial, podemos causarle problemas a cualquier rival, incluido el Barcelona".
La estadística que asusta
No obstante, la sombra de los números es alargada. Han pasado 17 años desde la última victoria del Espanyol en Liga contra el Barcelona, y 19 si contamos únicamente los partidos disputados en Cornellà-El Prat como local. Una maldición que pesa sobre la entidad blanquiazul y que cualquier jugador del club conoce de sobra. Ante esta realidad, Expósito muestra una actitud combativa: "Las cadenas están hechas para romperse".
El centrocampista es consciente de la dimensión negativa de esta racha, pero rechaza que sea un condicionante psicológico insalvable. "Sabemos que es una estadística negativa, pero este equipo tiene un carácter fuerte y jugaremos en casa ante nuestra afición. En los derbis, las probabilidades están igualadas, y si estamos totalmente concentrados y jugamos con valentía, podemos cambiar la historia", argumenta con contundencia.
La frase resume perfectamente la mentalidad que quiere transmitir a sus compañeros: el pasado no importa cuando se tiene la oportunidad de escribir el futuro. La concentración y la valentía son, según su discurso, los pilares sobre los que construir una victoria que pasaría a los anales del club.
Corazón y cabeza
Expósito, con la experiencia de quien ya ha vivido varios derbis desde su llegada al club, sabe que estos partidos requieren un equilibrio perfecto entre pasión y templanza. "Los derbis se juegan con el corazón y también con la cabeza", advierte, dejando claro que la emotividad no puede desbordar el plan táctico establecido por el cuerpo técnico.
Este equilibrio es precisamente uno de los grandes retos para el Espanyol. Por un lado, la necesidad de dar una alegría a su afición en un duelo tan señalado. Por otro, la obligación de mantener la calma para no caer en el juego de un Barcelona que domina la posesión y el ritmo como pocos equipos en el mundo.
El capitán perico ejerce precisamente de ancla emocional en la plantilla. Su rol va más allá de lo deportivo, algo que él mismo reconoce cuando habla de la necesidad de "aislar de todo lo externo" a sus compañeros. Una tarea complicada en una semana previa al derbi, donde los medios, las redes sociales y la propia afición elevan la temperatura del encuentro hasta límites insospechados.
El regreso de Joan García
Otro de los alicientes del encuentro será el regreso de Joan García al RCDE Stadium. El portero, formado en la cantera del Espanyol, regresa a su casa después de su marcha al Barcelona, lo que añade un ingrediente extra de motivación para el conjunto local. Aunque Expósito no profundiza en este aspecto en la entrevista, el contexto del duelo incluye este subargumento que no pasará desapercibido para los aficionados.
El guardameta será uno de los objetivos a batir para los atacantes blanquiazules, que buscarán demostrar que la cantera del Espanyol sigue formando talento de primer nivel. La presencia de García en la portería rival será un símbolo más de la rivalidad entre ambas entidades, que compiten no solo por los puntos en juego, sino también por el dominio territorial y la hegemonía en la ciudad condal.
Una oportunidad histórica
El derbi del sábado representa, en definitiva, una oportunidad única para el Espanyol. No solo por romper una racha negativa que se alarga durante casi dos décadas, sino por consolidar el proyecto deportivo que se está construyendo. Una victoria contra el líder de LaLiga sería el mejor aval posible del trabajo realizado por Manolo González y su cuerpo técnico.
Expósito lo tiene claro: "Si jugamos a nuestro máximo potencial, podemos causarle problemas a cualquier rival". Esta máxima, que podría parecer un tópico, adquiere una dimensión especial cuando se pronuncia en la víspera de un derbi. La confianza del capitán es la confianza de todo un vestuario que cree en sus posibilidades y que no quiere dejar pasar esta ocasión de oro.
El reto es mayúsculo. El Barcelona de Hansi Flick ha demostrado ser una máquina de jugar al fútbol, con un ritmo vertiginoso y una efectividad demoledora. Pero los derbis tienen su propia lógica, y el Espanyol contará con el apoyo incondicional de su afición, que llenará el RCDE Stadium con la esperanza de presenciar un partido para el recuerdo.
La clave: mentalidad ganadora
Para Expósito, todo pasa por la mentalidad. "Las cadenas están hechas para romperse" no es solo una frase hecha, es un mantra que debe repetirse en el vestuario hasta convertirse en realidad. La concentración total, la valentía para atreverse con el balón y la solidez defensiva serán los pilares sobre los que construir la sorpresa.
El mediocampista sabe que el Espanyol no puede competir en dominio territorial con el Barcelona, pero sí en intensidad, en entrega y en aprovechar las ocasiones que se presenten. La efectividad en las transiciones y la seguridad en el juego aéreo serán armas clave para inquietar a una defensa azulgrana que, aunque mejorada, sigue mostrando alguna grieta en acciones a balón parado.
El derbi del sábado no será solo un partido de fútbol. Será un examen de madurez para un Espanyol que quiere demostrar que ha dado un salto de calidad. Será una prueba de carácter para unos jugadores que sueñan con pasar a la historia. Y será, sobre todo, una oportunidad para que Edu Expósito y sus compañeros cumplan la promesa de "cambiar la historia".
La afición del Espanyol espera pacientemente. Han pasado 17 largos años, pero la ilusión renace con cada derbi. Y esta vez, con un capitán convencido, un equipo en racha y un estadio que rugirá como nunca, las cadenas tienen más opciones que nunca de romperse. Porque como dice Expósito, "en los derbis, las probabilidades están igualadas". Y el sábado, el Espanyol jugará con el corazón, con la cabeza y, sobre todo, con la valentía de quienes no tienen nada que perder y todo que ganar.