El próximo sábado 3 de enero de 2026, a partir de las 21:00 horas, el RCDE Stadium se convertirá en el epicentro del fútbol catalán y escenario del esperado derbi de Barcelona. La histórica rivalidad entre el RCD Espanyol y el FC Barcelona volverá a paralizar la Ciudad Condal en un duelo que promete emociones fuertes desde el pitido inicial y que, como cada año, trasciende lo meramente deportivo para convertirse en un acontecimiento social de primer orden.
Este encuentro asume una trascendencia especial para ambos conjuntos por motivos distintos pero igual de poderosos. Los periquitos, dirigidos por Manolo González, afrontan el compromiso con la ambición de regalar la primera alegría del año a su afición, una masa social que vive este duelo con una intensidad difícil de igualar. Más allá del componente emocional, la victoria les permitiría asentarse con mayor solidez en los puestos de privilegio que dan acceso a la Liga de Campeones, un objetivo que ha marcado la excelente temporada del equipo blanquiazul y que representaría el regreso a la élite del club después de temporadas de transición.
La necesidad de sumar los tres puntos se ve reforzada por una estadística incómoda que pesa en el vestuario: el Espanyol atraviesa una sequía de triunfos en este enfrentamiento directo que se prolonga durante varios cursos. Romper esa racha negativa ante su máximo rival añade un plus de motivación en el vestuario, donde la determinación de dejar atrás los malos resultados históricos contra los culés es palpable y se ha convertido en uno de los objetivos implícitos de la temporada. Los jugadores conocen la importancia de este duelo para la hinchada y no quieren defraudar.
El once probable del RCD Espanyol
Manolo González no contempla guardarse nada de cara a este compromiso. El técnico prepara su alineación con los hombres más en forma y no realizará rotaciones de cara al crucial compromiso, consciente de que cualquier punto perdido en este duelo se siente como tres. La principal novedad en la convocatoria podría ser el retorno de Puado, quien tras superar sus problemas físicos podría tener un hueco en la lista de 23, aunque su presencia en el once inicial resulta altamente improbable dada la importancia del encuentro y la necesidad de apuestas seguras. En la misma situación se encuentra Ramón Terrats, cuya participación desde el banquillo parece más factible que como titular, ya que el míster preferirá dar entrada a futbolistas con más minutos en las piernas.
La ausencia confirmada es la de Pickel, quien se encuentra concentrado con la selección de RD Congo disputando la Copa África. Su baja en el centro del campo obliga a reajustar el esquema y da entrada a otros futbolistas con ganas de demostrar su valía en un escenario de máximo nivel. La ausencia del congoleño se notará en la recuperación y en la presión tras pérdida, dos de sus principales cualidades.
En la portería, Dmitrović será el guardián del arco blanquiazul, con la responsabilidad de liderar desde atrás con su experiencia. La defensa contará con la pareja de centrales formada por Calero y Cabrera, dos pilares sobre los que descansa la solidez defensiva del equipo y que deberán estar atentos a las diagonales y movimientos sin balón de los atacantes azulgranas. En las bandas, El Hilali y Carlos Romero tendrán la responsabilidad de contener las subidas de los extremos azulgranas y, a la vez, aportar profundidad en ataque con sus incorporaciones ofensivas.
El doble pivote parece destinado a repetirse con Urko González y Pol Lozano, dos jugadores que aportan equilibrio entre la contención y la salida de balón limpia desde atrás. Su trabajo será fundamental para cortar el juego interior del Barça y evitar que Pedri y compañía se sientan cómodos. Por delante de ellos, Edu Expósito actuará como enganche, siendo el encargado de conectar con la línea de ataque y generar peligro en las zonas de finalización con su visión y último pase.
En las bandas ofensivas, Dolan y Pere Milla buscarán desbordar por fuera y crear espacios para la referencia centrodelantera, aprovechando los espacios que dejen Koundé y Balde en sus subidas. En este puesto, Roberto parte con ventaja para ser el hombre referencia, aunque la alternativa de Kike García ofrece una opción de más potencia física y remate de cabeza si el técnico decide variar el planteamiento durante el encuentro y buscar el juego aéreo ante una defensa azulgrana que no destaca por su altura.
El posible once del FC Barcelona
Por su parte, Hansi Flick también debe lidiar con importantes ausencias en su plantilla que condicionan sus decisiones. Las bajas de Christensen y Gavi, ambos con lesiones de larga duración, son un quebradero de cabeza para el entrenador alemán, que pierde calidad y mordiente en el centro del campo, especialmente la capacidad de ruptura y llegada de Gavi y la seguridad defensiva del danés.
En el capítulo de las dudas, la situación de Pedri y Dani Olmo genera expectación en la parroquia culé. Ambos futbolistas han superado sus respectivos problemas físicos y todo apunta a que podrán participar desde el inicio, aportando su talento y visión de juego a un equipo que necesita su creatividad para desatascar las defensas cerradas. Araujo también aparece en esta lista de incógnitas, aunque sus opciones de jugar son elevadas dada su importancia en la zaga.
La portería será ocupada por Joan García, quien regresa a Cornellá en un contexto especial, defendiendo la camiseta del rival y con la presión de saberse observado por una afición que le vio crecer. La defensa contará con Koundé y Balde en los laterales, dos jugadores con capacidad para subir al ataque y volver con rapidez, fundamentales en el juego de posición de Flick. El eje de la zaga presenta la principal duda: será Eric o Gerard Martín quien acompañe a Cubarsí en el corazón de la defensa. La decisión dependerá del planteamiento táctico que prefiera Flick y de si necesita más salida de balón o mayor contundencia defensiva.
En el medio campo, la sala de máquinas azulgrana también tiene interrogantes. La posición de pivote defensivo podría ser ocupada por Eric o De Jong, dependiendo de quién no juegue en defensa. Junto a él, Pedri ejercerá de interior organizador, mientras que Fermín aparece como opción para el puesto de enganche, aunque Rashford también aspira a un lugar en el once inicial con su capacidad de desborde y disparo desde fuera del área.
El ataque presenta un panorama más claro. Las bandas serán ocupadas por dos de los futbolistas más desequilibrantes del panorama mundial: Lamine Yamal y Raphinha. Su velocidad, regate y capacidad de asociación serán las principales armas para desbordar la defensa blanquiazul, que deberá estar muy coordinada para evitar ser superada en transiciones.
La gran incógnita reside en la referencia ofensiva. Ferran Torres ha demostrado su capacidad goleadora en las últimas jornadas, pero el regreso de Lewandowski al equipo titular es una posibilidad real que nadie descarta. La decisión de Flick sobre quién lidera el ataque marcará el carácter ofensivo del Barça: si apuesta por la movilidad y el desmarque de Ferran o por la experiencia y el olfato goleador del polaco, que siempre marca diferencias en los partidos importantes.
Claves tácticas y emocionales del derbi
El derbi de Barcelona siempre trae consigo una tensión especial que trasciende lo deportivo. La presión de la afición, la necesidad de ganar y el componente emocional pueden pesar más que en cualquier otro partido. La gestión psicológica será clave para ambos equipos, y el que mejor controle los nervios inicialmente tendrá una ventaja importante.
Tácticamente, el duelo en el centro del campo será determinante. La capacidad del Espanyol para cortar la circulación azulgrana y salir rápido al contrataque mediante los desbordes de Dolan y Pere Milla podría ser su mejor baza. Por su parte, el Barça intentará imponer su ritmo de juego, la posesión y la verticalidad de sus extremos para desgastar a la defensa local y crear espacios en el último tercio del campo.
La eficacia de cara a gol marcará las diferencias. Ambos equipos llegan con delanteros en buena forma, pero la definición en las ocasiones claras será crucial. Los errores defensivos se pagan caros en un derbi, y la concentración en cada acción será máxima. Un solo despiste puede decantar el encuentro.
El factor cancha también jugará su papel. El RCDE Stadium registrará una entrada masiva y la presión del público local puede ser un aliado importante para el Espanyol, empujando al equipo en los momentos de dificultad. Sin embargo, la experiencia del Barça en grandes citas le da una tranquilidad añadida a sus jugadores, acostumbrados a manejar la presión en estadios complicados.
En definitiva, el derbi del 3 de enero se presenta como un encuentro equilibrado, con dos equipos necesitados de puntos pero por motivos diferentes. El Espanyol busca la consolidación en Europa y romper una racha adversa que pesa en su historia reciente; el Barça quiere mantenerse en la pelea por los títulos y demostrar su superioridad en el territorio rival. El fútbol, como siempre, tendrá la última palabra en una noche que promete ser memorable para la ciudad de Barcelona.