La madrugada del 3 de enero quedará marcada en la historia reciente de Venezuela tras la operación militar relámpago ejecutada por Estados Unidos en territorio venezolano. El objetivo principal de esta acción, denominada 'Operación Resolución Absoluta', fue la captura del presidente Nicolás Maduro, quien será trasladado a Nueva York para enfrentar cargos por narcoterrorismo ante la justicia estadounidense.
Desde su residencia de Mar-a-Lago, el presidente Donald Trump confirmó el éxito de la misión en una rueda de prensa extraordinaria. La operación, que contó con la participación de más de 150 aeronaves, fue planificada durante meses y ejecutada entre la noche del 2 y la madrugada del 3 de enero, aprovechando las condiciones meteorológicas favorables y las horas de menor visibilidad para garantizar el elemento sorpresa y minimizar riesgos para la población civil.
El despliegue militar se activó oficialmente a las 22:46 horas de Washington (23:46 en Caracas). Cuatro horas después, a las 3:29 de la madrugada, Maduro y su esposa Cilia Flores eran trasladados a instalaciones navales estadounidenses, confirmando la culminación exitosa de la misión. El jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, destacó que "fue la culminación de meses de planificación y ensayos, una operación que, francamente, solo el ejército estadounidense podía llevar a cabo".
La operación contó con la participación de la Delta Force, la élite de las fuerzas especiales aerotransportadas del ejército estadounidense. Durante meses, los servicios de inteligencia trabajaron intensamente para rastrear los movimientos del líder venezolano, analizando patrones de conducta, ubicaciones de residencia e itinerarios de viaje. Según Caine, llegaron a conocer "lo que comía, lo que llevaba y cuáles eran sus mascotas", lo que demuestra el nivel de detalle en la preparación de la misión.
Los ciudadanos venezolanos residentes en Caracas y los estados de Aragua, Miranda y La Guaira reportaron intensas explosiones en varios puntos estratégicos. Los objetivos militares incluyeron el Fuerte Tiuna, principal base militar de la capital, la base aérea de La Carlota, el recinto de antenas de El Volcán al sur de la ciudad, y el puerto de La Guaira al norte. Estos ataques simultáneos buscaban neutralizar las capacidades de respuesta del régimen venezolano.
En la rueda de prensa, Trump estuvo acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Guerra, Pete Hegseth; y el director de la CIA, John Ratcliffe. Todos coincidieron en calificar la operación como un éxito sin precedentes. Rubio enfatizó que la acción responde a años de acusaciones contra el régimen chavista por su presunta vinculación con el narcotráfico internacional.
Washington ha anunciado que asumirá la tutela temporal y dirección del país caribeño hasta que se produzca "una transición adecuada", aunque no ha especificado quién ocupará la presidencia interina de Venezuela. Esta declaración ha generado incertidumbre sobre el futuro político inmediato de la nación sudamericana.
La elección de la fecha fue cuidadosamente estudiada para reducir al mínimo las bajas civiles y aprovechar el factor sorpresa. Las autoridades militares estadounidenses confirmaron que la época del año fue un elemento determinante en la planificación, permitiendo condiciones operativas óptimas para el despliegue de tropas y equipamiento.
La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación ante esta intervención directa. Mientras algunos países han expresado silencio cauteloso, otros han condenado la violación de la soberanía venezolana. La Organización de Naciones Unidas ha convocado una sesión de emergencia para discutir las implicaciones de esta operación unilateral.
En Venezuela, la noticia ha generado una mezcla de incertidumbre, alivio y temor entre diferentes sectores de la población. Los partidarios del gobierno han convocado protestas espontáneas, mientras que la oposición mantuvo una postura expectante. La situación económica y social del país, ya crítica antes de estos eventos, enfrenta ahora un panorama aún más complejo.
El caso de Maduro será procesado en el Sistema de Justicia Federal de Nueva York, donde enfrenta cargos relacionados con narcoterrorismo. Los analistas legales indican que este proceso podría prolongarse meses o años, y su resultado tendrá repercusiones significativas en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.
La 'Operación Resolución Absoluta' marca un precedente en la política exterior estadounidense hacia la región, representando una intervención directa sin precedentes en el siglo XXI. Expertos en seguridad internacional señalan que esta acción redefine las estrategias de lucha contra el narcotráfico y el terrorismo en el continente americano.
El futuro inmediato de Venezuela permanece en el limbo político mientras las autoridades estadounidenses definen los mecanismos de transición. La estabilidad regional depende ahora de cómo se gestione esta situación sin precedentes, que ha alterado el equilibrio de poder en América del Sur de manera radical y repentina.