El Atlético de Madrid afronta una semana decisiva con la incertidumbre de tres piezas clave. La eliminatoria de Copa del Rey ante el Levante UD ha dejado más que un simple resultado adverso en el Ciutat de Valencia. Las lesiones de Alexander Sorloth, Pablo Barrios y Marcos Llorente han convertido la preparación del duelo del jueves contra el Betis en un auténtico quebradero de cabeza para Diego Simeone. La enfermería rojiblanca se ha llenado en el peor momento posible, justo cuando el equipo necesita estar al cien por cien para revertir la eliminatoria y cerrar el mercado de fichajes con garantías.
El momento más dramático del encuentro se produjo en la primera mitad, cuando el delantero noruego chocó violentamente con el defensa granota Matías Moreno. La intensidad del impacto fue tal que ambos futbolistas quedaron tendidos sobre el césped con abundante sangrado. La escena obligó a la actuación inmediata de los servicios médicos y al final temprano de la participación de ambos jugadores en el partido. Mientras Moreno recibía asistencia en el lugar, Sorloth abandonaba el terreno de juego en camilla con evidentes signos de malestar.
Los servicios médicos del club actuaron con celeridad. El protocolo establecido en estos casos exigía un traslado inmediato al hospital para someter al futbolista nórdico a pruebas exhaustivas. Los resultados, afortunadamente, permitieron respirar tranquila a la afición colchonera. Según el parte oficial emitido por la entidad, las exploraciones descartaron lesiones estructurales de gravedad. No existen fracturas ni hematomas intracraneales que pongan en riesgo la salud del delantero. El diagnóstico concreto habla de un traumatismo craneal que generó una herida inciso-contusa en la región frontoparietal izquierda. Una denominación técnica que, en lenguaje coloquial, se traduce en un corte profundo y un fuerte golpe en la parte superior izquierda de la cabeza.
La buena noticia es que Sorloth podrá regresar a la capital española junto al resto de la expedición. No requerirá hospitalización y su evolución será monitorizada día a día. Sin embargo, su presencia en el crucial choque de vuelta en La Cartuja permanece en el aire. El cuerpo técnico no se arriesgará si existen síntomas de conmoción cerebral o malestar postraumático. La prioridad absoluta es la salud del futbolista, por encima de cualquier necesidad deportiva. El noruego se ha convertido en pieza fundamental del esquema de Simeone y su ausencia sería un golpe considerable a las aspiraciones coperas del equipo.
Por su parte, Matías Moreno también sufrió las consecuencias del impacto. El técnico del Levante, Luis Castro, confirmó en rueda de prensa que el defensa acudiría al centro hospitalario por pura precaución. "Está con un poco de dolor de cabeza. Creo que está controlado, pero va a ir al hospital por protocolo para tener la certeza de que está bien", manifestó el entrenador granota. Una muestra de que en el fútbol moderno, los golpes en la cabeza se toman con la seriedad que merecen, independientemente del equipo al que pertenezca el afectado.
El segundo contratiempo llegó nada más reanudarse el encuentro. Pablo Barrios, uno de los centrocampistas más prometedores de la plantilla, pidió el cambio a los 49 minutos por molestias musculares. El joven canterano ya había sido preservado en el último tramo del duelo europeo contra el Bodo/Glimt, precisamente para evitar una sobrecarga. Las señales de alerta ya estaban presentes, pero el cuerpo médico confiaba en que no fuera nada serio. La realidad ha sido otra y el futbolista se ha sumado a la lista de preocupaciones.
Simeone, habitualmente parco en detalles sobre el estado físico de sus jugadores, no ha ofrecido precisiones sobre la gravedad de la lesión de Barrios. El club tampoco ha emitido parte médico oficial, lo que genera cierta incertidumbre entre la parroquia rojiblanca. Lo que sí es seguro es que el madrileño también aparece como duda para el compromiso del jueves. Su energía, despliegue y calidad en la conducción son activos imprescindibles en el centro del campo. Su posible ausencia obligaría a reestructurar el mediocampo y dar entrada a otros futbolistas con características diferentes.
El tercer damnificado fue Marcos Llorente. El polivalente futbolista abandonó el verde a los 58 minutos tras recibir un golpe en el pie derecho. A diferencia de sus compañeros, la sensación inicial es que se trata de un simple traumatismo sin mayor trascendencia. No hay signos evidentes de lesión muscular ni articular, pero la experiencia dicta que hay que esperar a las próximas sesiones de entrenamiento para confirmar el alcance real del problema.
Llorente es uno de los futbolistas más utilizados por Simeone gracias a su capacidad para desempeñar múltiples funciones. Puede actuar como carrilero, interior, extremo o incluso segundo delantero. Su versatilidad lo convierte en un recurso táctico invaluable, especialmente en partidos donde la necesidad de remontada exige opciones ofensivas. Si finalmente no puede jugar, el Cholo deberá buscar alternativas en una plantilla ya de por sí mermada por las bajas.
Las ausencias ya venían de casa. Giuliano Simeone, hijo del entrenador, no pudo participar por segundo encuentro consecutivo debido a un proceso febril que se prolonga desde hace cuatro días. Su caso no genera tanta alarma, ya que la evolución es favorable y se espera que esté disponible para el duelo copero. La fiebre ha remitido y solo queda recuperar la forma física perdida durante estos días de inactividad.
Más preocupante es la situación de Antoine Griezmann. El francés continúa arrastrando una lesión en el muslo que le ha mantenido alejado de los terrenos de juego en los últimos compromisos. Su recuperación no termina de completarse y su presencia contra el Betis es una incógnita. Griezmann es el referente ofensivo del equipo, el jugador capaz de desequilibrar con su calidad y visión de juego. Su ausencia sería un contratiempo mayúsculo para las aspiraciones de remontada.
El cuerpo técnico trabaja a contrarreloj para recuperar a sus efectivos. Los próximos días serán cruciales para determinar quién puede estar disponible. Los tratamientos intensivos, sesiones de fisioterapia y trabajo en el gimnasio se multiplicarán en las instalaciones de Ciudad Deportiva Wanda. La prioridad es tener a los jugadores en óptimas condiciones para un partido que puede marcar el rumbo de la temporada.
Mientras tanto, la directiva deportiva no para. El mercado de invierno entra en su recta final y el Atlético tiene pendientes varias operaciones. El nombre que más suena es el de Ademola Lookman, extremo nigeriano del Atalanta, que se encuentra muy cerca de convertirse en nuevo jugador rojiblanco. Su llegada reforzaría la banda derecha y aportaría velocidad y desborde a un equipo que necesita alternativas ofensivas.
Pero la planificación no se detiene ahí. La dirección deportiva liderada por Andrea Berta continúa explorando el mercado en busca de un centrocampista y, probablemente, otro atacante más. La necesidad de refrescar la plantilla es evidente, especialmente tras las lesiones que han mermado el potencial del equipo. El cierre del mercado el próximo lunes 2 de febrero añade presión a las negociaciones.
Los posibles nuevos fichajes, si llegan a buen puerto, estarían disponibles para el choque contra el Betis. Aunque la falta de rodaje y entrenamientos con el grupo limitaría su participación, Simeone podría contar con ellos en el banquillo como opciones de refresco. En una eliminatoria viva y con necesidad de remontar, cualquier recurso es bienvenido.
La situación genera un escenario complejo. Por un lado, la necesidad de resultados deportivos inmediatos. Por el otro, la obligación de proteger la salud de los futbolistas. El Atlético debe remontar un resultado adverso sin poner en riesgo a jugadores que no estén en condiciones óptimas. La gestión de minutos, la rotación inteligente y la apuesta por futbolistas del filial son opciones que Simeone maneja.
El partido del jueves en La Cartuja se presenta como una auténtica final. La eliminatoria está abierta, pero las bajas condicionan la preparación. La afición rojiblanca espera que los médicos realicen milagros y que los jugadores disponibles den el máximo. La Copa del Rey representa un objetivo tangible en una temporada donde LaLiga parece complicada y la Champions exige una remontada épica contra el Real Madrid.
El tiempo apremia y las decisiones deben ser valientes. Simeone tiene experiencia en gestionar crisis de este tipo, pero nunca es fácil. La fortuna deberá sonreír al Atlético en las próximas horas. Que las lesiones sean solo un susto y que el mercado de fichajes de sus frutos. El jueves se juega mucho más que una eliminatoria de Copa. Se juega la confianza, el ánimo y la proyección de un equipo que quiere seguir peleando por todos los títulos posibles.