El AS Mónaco consiguió una contundente victoria por 3-1 ante el Nantes en el estadio Louis II, en un encuentro correspondiente a la jornada 22 de la Ligue 1. Este triunfo resulta especialmente significativo para el conjunto del Principado, no solo por los tres puntos conseguidos, sino también por el regreso a los terrenos de juego de Ansu Fati, quien reapareció tras dos partidos ausente debido a molestias musculares en el gemelo.
El contexto del partido no podía ser más propicio para los monegascos. Mientras su rival directo en la lucha por las plazas europeas, el Paris Saint-Germain, caía derrotado por 3-1 ante el Rennes, el Mónaco aprovechó para sumar una victoria que le permite escalar hasta la séptima posición de la tabla, a tan solo dos puntos de las posiciones que dan acceso a competiciones continentales.
El encuentro estuvo marcado por un arranque fulgurante del equipo local, que sentenció prácticamente el partido en la primera media hora de juego. El conjunto dirigido por Sébastien Pocognoli desplegó un fútbol dinámico, ofensivo y lleno de ocasiones que desbordó por completo a una defensa nantesa que mostró serias carencias en su organización.
La ráfaga goleadora se produjo en un lapso de apenas cinco minutos, entre el 25 y el 30, y dejó prácticamente sentenciado el choque. El protagonista de este arreón fue el marfileño Simon Adingra, recién incorporado en el mercado invernal a préstamo procedente del Sunderland. El joven atacante demostró su olfato goleador al anotar dos tantos consecutivos que supusieron su debut estadístico con la camiseta del Mónaco. Su primera diana llegó en el minuto 25, aprovechando un error garrafal de la zaga visitante que le permitió batir al portero con relativa facilidad. Apenas tres minutos después, en el 28, Adingra volvió a encontrarse con el balón en el área para firmar su doblete y consolidar el dominio local.
El tercer gol no se hizo esperar. En el minuto 30, el capitán Denis Zakaria se sumó a la fiesta goleadora con un tanto que, al igual que los anteriores, surgió de una desatención defensiva del Nantes. El centrocampista suizo mostró su calidad para aprovechar las ocasiones y dejó al conjunto visitante con una desventaja prácticamente insalvable antes de cumplirse la primera media hora de juego.
Con el 3-0 en el marcador, el partido entró en una fase de mayor tranquilidad para los intereses del Mónaco. El Nantes, por su parte, intentó reaccionar pero se encontró con un equipo local bien organizado y seguro de sus posibilidades. No obstante, los visitantes lograron maquillar el resultado antes del descanso. En el añadido de la primera parte, Fabien Centonze anotó el tanto del honor para su equipo, aprovechando una jugada aislada que dio algo de esperanza a los suyos de cara a la segunda mitad.
La reanudación del encuentro mostró un Nantes más dominante en cuanto a posesión y territorio, pero sin la efectividad necesaria para convertir esa superioridad en goles. Los hombres de Antonio Mohamed controlaron el balón durante buena parte de la segunda mitad, pero se toparon con una defensa monegasca bien plantada y con un portero seguro bajo palos.
La situación se complicó aún más para el Mónaco cuando Aleksandr Golovin vio dos tarjetas amarillas consecutivas en el minuto 65 por protestar una decisión arbitral. La expulsión dejó al equipo local con diez hombres durante más de veinte minutos, un periodo en el que el Nantes intentó aprovechar su superioridad numérica para meterse de lleno en el partido. Sin embargo, la falta de acierto en los metros finales y la solidez defensiva del Mónaco impidieron que los visitantes pudieran reducir la distancia en el marcador.
Precisamente en este contexto de adversidad se produjo el regreso de Ansu Fati. El técnico Pocognoli decidió dar entrada al delantero español en el minuto 62, justo antes de la expulsión de Golovin. Su incorporación al terreno de juego fue recibida con una ovación por parte de la afición del Louis II, consciente de la importancia que tiene el joven extremo para los planes del equipo.
A pesar de no haber participado en la fase ofensiva más brillante del encuentro, Fati mostró destellos de su calidad en los minutos que disputó. El catalán se movió con libertad por el flanco izquierdo y participó en varias acciones ofensivas que generaron peligro en el área nantesa. La ocasión más clara llegó en el tiempo añadido, cuando se plantó solo ante el portero Anthony Lopes, pero el meta portugués demostró su experiencia al tapar con el pie el disparo del español, evitando el cuarto tanto del Mónaco.
El regreso de Fati resulta fundamental para las aspiraciones del Mónaco en lo que resta de temporada. El jugador, cedido por el FC Barcelona con opción de compra, se ha convertido en una pieza clave para el equipo de Pocognoli cuando se encuentra en plenas condiciones físicas. Su velocidad, desborde y olfato goleador son cualidades que el conjunto monegasco necesita para afrontar con garantías el tramo final de la Ligue 1 y, sobre todo, el playoff de la Champions League que le enfrentará al PSG el próximo martes.
La victoria ante el Nantes permite al Mónaco consolidar una racha positiva de cuatro jornadas sin conocer la derrota, una dinámica que ha cambiado por completo el rumbo de su temporada. El equipo del Principado, que había mostrado irregularidad en las primeras jornadas, ha encontrado la estabilidad necesaria para soñar con volver a las competiciones europeas la próxima campaña.
Por su parte, el Nantes continúa sumido en una profunda crisis. La derrota en el Louis II supone su octava derrota en las últimas nueve jornadas, una estadística que refleja la gravedad de la situación que vive el club. Los "canarios" se encuentran en posición de descenso, penúltimos en la tabla, y necesitan una reacción urgente si quieren evitar el descenso a la Ligue 2. La falta de efectividad defensiva, combinada con una delantera que no termina de encontrar el camino del gol con regularidad, ha convertido a los de Mohamed en uno de los equipos más vulnerables de la competición.
El partido también dejó varias lecciones tácticas interesantes. El Mónaco demostró que puede ser letal en la transición ofensiva, aprovechando los espacios que deja un rival desorganizado. La velocidad de Adingra y la capacidad de Zakaria para llegar desde segunda línea fueron claves en el éxito del plan de Pocognoli. Por el contrario, el Nantes mostró carencias en la concentración defensiva, especialmente en los primeros compases del encuentro, donde los errores individuales y colectivos fueron castigados sin piedad por el rival.
La expulsión de Golovin, aunque podría haber sido un punto de inflexión negativo, sirvió para que el Mónaco demostrara su capacidad de sufrimiento y organización defensiva. El equipo supo cerrar filas, mantener la distancia en el marcador y gestionar el tiempo restante sin mayores sobresaltos. Esta madurez competitiva es precisamente lo que necesita un equipo que aspira a jugar en Europa la próxima temporada.
La presencia de Ansu Fati en el terreno de juego, aunque breve, envía un mensaje de optimismo a la afición y al cuerpo técnico. El español, que llegó cedido con la etiqueta de gran promesa del fútbol español, ha tenido que lidiar con las lesiones desde su llegada al Principado. Cada minuto que pueda sumar en las próximas jornadas será vital para que recupere el ritmo competitivo necesario para ser determinante en los partidos decisivos que se avecinan.
El calendario no da tregua al Mónaco. El próximo martes, el equipo de Pocognoli se enfrenta al PSG en el partido de ida del playoff de la Champions League, un duelo de máxima exigencia que servirá para medir el verdadero potencial de este equipo. La victoria ante el Nantes y el regreso de Fati llegan en el momento perfecto para afrontar este desafío con la moral alta y la confianza necesaria.
En resumen, el Mónaco consiguió una victoria trabajada pero merecida ante un Nantes que continúa hundiéndose en la tabla. La ráfaga goleadora de la primera media hora fue suficiente para sentenciar el encuentro, mientras que la defensa supo aguantar en la segunda mitad, incluso con un hombre menos. El regreso de Ansu Fati, aunque sin goles, representa la nota más positiva de una jornada que deja al equipo del Principado a las puertas de Europa y con la mirada puesta en el crucial duelo continental contra el PSG.