La fase de grupos de la Champions League vuelve a poner en escena al FC Barcelona en un momento crucial de su trayectoria europea. Tras la derrota sufrida ante el París Saint-Germain en la jornada anterior, el conjunto dirigido por Hansi Flick tiene una oportunidad de oro para reencontrarse con el triunfo en la competición más prestigiosa del continente. El rival de turno será el Olympiacos, un equipo griego que llega al Estadio Olímpico Lluís Companys con la necesidad imperiosa de sumar puntos, pero también con un historial que no juega a su favor cuando visita territorio español.
El contexto del encuentro no podría ser más interesante. Por un lado, el Barcelona busca consolidar su liderazgo en el grupo y olvidar la imagen dejada en París, donde mostró vulnerabilidades defensivas que el PSG supo explotar. Por otro, el Olympiacos necesita reaccionar tras su último tropiezo en competición europea y demostrar que puede competir a este nivel. Sin embargo, los números hablan por sí solos y dibujan un escenario complicado para los visitantes.
La estadística más demoledora para el conjunto heleno es su incapacidad histórica para imponerse en suelo español. En 16 visitas previas a lo largo de las últimas décadas, el Olympiacos ha regresado a Grecia con derrotas en 14 ocasiones, tan solo rescatando dos empates que le han sabido a poco. Este registro negativo se complementa con un balance goleador de 38 tantos encajados, evidenciando las dificultades que ha encontrado el club griego para competir de tú a tú contra los representantes ibéricos en sus propios estadios.
El dominio del Barcelona sobre equipos helénicos en el feudo culé resulta aún más contundente. En siete compromisos disputados en casa contra rivales de Grecia, el conjunto azulgrana ha mantenido un récord perfecto de victorias. El acumulado de goles refleja una superioridad aplastante: 29 a favor por tan solo cuatro en contra. Estos datos convierten al duelo de este martes en una prueba de fuego para las aspiraciones del Olympiacos, que deberá romper con tendencias históricas muy adversas si quiere puntuar.
El historial reciente entre ambos equipos también favorece claramente a los catalanes. Durante la fase de grupos de la temporada 2017/18, el Barcelona se impuso por 3-1 en el partido de ida, con una actuación dominante que dejó clara la diferencia de nivel entre ambos conjuntos. En la vuelta en Grecia, el marcador no se movió del 0-0, resultado que ya entonces dejó entrever las dificultades del Olympiacos para superar a un grande europeo. Aquellos encuentros representan los últimos enfrentamientos directos entre ambas entidades y forman parte de una racha mucho más amplia: el Barcelona acumula nueve partidos invicto contra equipos griegos, con siete triunfos y dos empates.
La situación del Olympiacos frente a equipos españoles no mejora cuando se amplía el análisis. En los últimos 12 enfrentamientos contra clubes de LaLiga, el conjunto de Piraeus solo ha conseguido una victoria, acompañada de tres empates y ocho derrotas. Además, su producción ofensiva se ha visto mermada en estos duelos, ya que no ha marcado en cuatro de los últimos cinco compromisos. El precedente más reciente data de la UEFA Europa League 2018/19, cuando empataron a cero en casa ante el Real Betis para después caer por la mínima en el Benito Villamarín, repitiendo un guion demasiado familiar para sus aficionados.
Más allá de las estadísticas, el encuentro también llega en un momento de especial relevancia institucional para el Barcelona. Joan Laporta, presidente de la entidad, reveló durante la asamblea de socios celebrada este domingo que la UEFA contempló inicialmente una sanción drástica contra el club por el uso de las denominadas "palancas" que afectaban al fair play financiero. La propuesta inicial consistía en excluir al Barcelona de la Champions League durante una temporada completa, lo que habría supuesto un golpe económico y deportivo de enormes proporciones.
Laporta explicó que su argumentación ante el máximo organismo continental se basó en la naturaleza jurídica del club. Al no tratarse de una Sociedad Anónima, el Barcelona no podía realizar ampliaciones de capital como otras entidades. Esta particularidad sirvió para que la UEFA reconsiderara su postura inicial. El resultado de las negociaciones fue una reducción significativa de la multa, que pasó de 60 millones de euros a 15 millones, además de evitar la exclusión de la competición, un logro diplomático importante para la institución.
En respuesta a las críticas internas, Laporta también aclaró la naturaleza de las operaciones denominadas "palancas". Según el presidente, estas no constituyen una venta de patrimonio, sino una cesión por un periodo de tiempo de activos específicos. Concretamente, el Barcelona cedió el 25% de los derechos de televisión a cambio de una inyección económica inmediata, manteniendo la propiedad a largo plazo de estos activos. Esta explicación busca tranquilizar a una afición preocupada por la gestión económica del club.
Estos aspectos extradeportivos contextualizan la importancia del encuentro de este martes. El Barcelona no solo defiende sus opciones deportivas en Champions, sino que también representa a un club que ha superado turbulencias administrativas para mantenerse en la élite continental. La presión es doble: ganar en el campo y demostrar solvencia fuera de él.
Desde el punto de vista deportivo, Hansi Flick tendrá la oportunidad de rotar jugadores o de consolidar un once tipo que le permita afrontar con garantías el tramo decisivo de la temporada. La derrota ante el PSG dejó interrogantes sobre la solidez defensiva del equipo, especialmente en transiciones rápidas. Contra el Olympiacos, el Barcelona deberá demostrar que ha aprendido de sus errores y que puede imponer su ritmo y calidad ante un rival teóricamente inferior, sin caer en la complacencia.
Para el Olympiacos, entrenado por Mendilíbar, el desafío es titánico. No solo debe enfrentarse a un histórico europeo en su propio estadio, sino que debe hacerlo rompiendo con una maldición estadística que se prolonga durante décadas. La clave para los griegos pasará por mantener la portería a cero el mayor tiempo posible y aprovechar las opciones de contrataque. Sin embargo, su falta de gol en duelos recientes contra equipos españoles plantea serias dudas sobre su capacidad para inquietar a la defensa azulgrana.
El partido está programado para este martes 21 de octubre a las 18:45 horas en el Estadio Olímpico Lluís Companys. La cita será transmitida en directo por Movistar+ Liga de Campeones, permitiendo a los aficionados seguir de cerca la evolución del Barcelona en esta fase de grupos. La hora temprana permitirá a los seguidores disfrutar del encuentro sin interferir con sus obligaciones nocturnas.
En definitiva, el escenario se presenta favorable para los intereses del Barcelona. La combinación de su fortaleza histórica en casa contra equipos griegos, la necesidad de reacción tras la derrota parisina y el pobre historial del Olympiacos fuera de Grecia dibujan un contexto propicio para los de Flick. No obstante, la Champions League ha demostrado en innumerables ocasiones que los pronósticos no se cumplen solos, y el Barcelona deberá demostrar en el campo la superioridad que las estadísticas le atribuyen.
La victoria permitiría al Barcelona tomar impulso en la competición y recuperar la confianza necesaria para afrontar los siguientes compromisos. Para el Olympiacos, un resultado positivo no solo significaría tres puntos vitales, sino que rompería con una sequía histórica que se ha prolongado durante demasiado tiempo. El balón está en el centro del campo y la historia está por escribirse en una noche más de fútbol europeo.