El Centre d'Esports Sabadell protagonizó una de las noches más oscuras de la temporada al caer derrotado por 2-0 ante la UD Ibiza en el estadio de Can Misses. El líder del Grupo 2 de Primera RFEF no pudo reconocerse sobre el césped balear, ofreciendo una imagen de extrema vulnerabilidad que contrastó brutalmente con su trayectoria dominante en la competición. La victoria local fue más que merecida y pudo haber sido incluso más abultada de no ser por la heroica actuación del portero visitante, Fuoli, quien se convirtió en el único argumento positivo para una expedición que regresa a Cataluña con más dudas que certezas.
Desde el primer minuto de juego, el conjunto de Ferran Costa pareció perdido en la isla. La ausencia de sus dos pivotes titulares se notó de forma demoledora en la medular, donde el Sabadell no encontró la conexión necesaria para hacer circular el balón con criterio. Por su parte, el Ibiza de Miguel Álvarez salió con una intensidad asfixiante, presionando arriba y cerrando todos los espacios posibles. La zona de creación arlequinada quedó completamente anulada por el trabajo de los centrocampistas locales, especialmente un Fran Castillo que apareció por doquier y un Theo Valls que dirigió el tempo del encuentro con autoridad.
El primer tiempo terminó con un marcador engañoso de 0-0 que no reflejó en absoluto lo sucedido sobre el terreno de juego. Las ocasiones claras se sucedieron una tras otra en la portería defendida por Fuoli, quien tuvo que emplearse a fondo para evitar el desastre. El cancerbero realizó tres intervenciones de mérito extraordinario ante disparos de Castillo y Davo que parecían gol cantado. Cada parada suya mantenía con vida a un Sabadell que, en ataque, apenas inquietó a Ramón Juan, convertido en un mero espectador del dominio local. La sensación al descanso era de alivio momentáneo, pero también de inevitable castigo en la segunda mitad.
La sentencia llegó apenas siete minutos después de la reanudación. En el 52, un desajuste defensivo en la zaga visitante permitió que Yurrieta se plantara solo ante Fuoli y definiera con un disparo raso y cruzado que batió al meta. El gol desnudó la falta de reacción del equipo arlequinado, que no encontró los mecanismos para recomponerse ni para generar peligro en la meta contraria. Ferran Costa intentó refrescar el dibujo táctico pasando a un sistema de tres defensas, pero la medida no surtió efecto. El Sabadell seguía siendo un equipo sin ideas, volcado al ataque pero sin profundidad ni precisión en los últimos metros.
El segundo tanto, obra de Fran Castillo en el minuto 85, cerró la cuenta y reflejó la
La preocupación para el cuerpo técnico es múltiple. Por un lado, la imagen ofrecida dista mucho de la que ha llevado al equipo a lo más alto de la tabla. Por otro, las ausencias en la medular están afectando gravemente al funcionamiento colectivo. La falta de mando en el centro del campo es un problema que Costa debe solucionar de inmediato si quiere mantener el liderato. La competición no perdona y los riveres directos no desaprovecharán estos tropiezos.
El partido también dejó un reguero de tarjetas amarillas para los visitantes: Carlos García, Bonaldo, Ortega, Tito, Kaiser y Fornés vieron la cartulina del colegiado Luis Enrique Morona, del Colegio de Madrid. Esta circunstancia evidencia el desconcierto y la desesperación con la que el Sabadell afrontó el encuentro, recurriendo a faltas tácticas que no consiguieron frenar el ímpetu local.
En el capítulo positivo, la actuación de Fuoli merece un reconocimiento especial. Sin su intervención, el resultado podría haber sido una goleada histórica que hubiera afectado gravemente al estado anímico del plantel. Su trabajo bajo palos fue el único motivo de orgullo en una noche para olvidar. Por su parte, los delanteros no tuvieron opción de brillar por la escasa llegada de balones de calidad y el aislamiento al que fueron sometidos por la presión ibicenca.
La UD Ibiza, con este triunfo, demuestra que es un rival temible en su feudo y que puede competir con los grandes del grupo. La gestión de Miguel Álvarez fue impecable, aprovechando las debilidades del rival y explotando los espacios con un juego directo y efectivo. Los goles de Yurrieta y Castillo reflejan el trabajo colectivo de un equipo sólido y bien estructurado.
El Sabadell debe levantarse rápidamente de este varapalo. La temporada es larga y los líderes también tienen derecho a tener noches malas, pero la regularidad es la clave para el ascenso. La próxima jornada será crucial para ver si este tropiezo fue un simple accidente o el comienzo de una crisis de juego que pueda comprometer los objetivos del club. El vestuario debe mostrar carácter y respuesta inmediata para no desaprovechar el excelente trabajo acumulado hasta el momento.
La ficha técnica refleja el dominio local: la UD Ibiza controló el balón, generó más ocasiones y se mostró superior en todos los apartados. El Sabadell, por su parte, debe revisar sus esquemas, recuperar a sus lesionados y encontrar alternativas tácticas que le permitan seguir compitiendo por el liderato. La competición no espera y los siguientes partidos definirán si este fue un mero traspié o el inicio de una dinámica preocupante para los intereses arlequinados.