El Liverpool demostró su poderío en el mítico estadio de Anfield al imponerse por un contundente 3-0 al Brighton & Hove Albion, sellando así su pase a la quinta ronda de la FA Cup. Los dirigidos por Arne Slot exhibieron un fútbol de alto vuelo que dejó sin opciones a un rival que nunca encontró su ritmo en el encuentro correspondiente a los dieciseisavos de final del torneo más antiguo del mundo.
Desde el pitido inicial, el conjunto local tomó las riendas del partido con una clara intención de resolver el compromiso tempranamente. La presión adelantada y la recuperación rápida del balón en zona de ataque fueron las señas de identidad de un Liverpool que parecía haberse tomado muy en serio esta competición. La afición, fiel a su tradición, animó incesantemente desde las gradas, convirtiendo el templo de Anfield en un fortín inexpugnable.
La primera mitad dejó entrever las intenciones de ambos equipos. Mientras el Liverpool buscaba el control absoluto del esférico, el Brighton intentaba sorprender con transiciones rápidas y aprovechando los espacios que dejaba la defensa red. Sin embargo, la zaga local, bien comandada por su capitán, supo neutralizar cualquier intentona ofensiva de los visitantes. La ocasión más clara para los de Hürzeler llegó mediante un cabezazo de Dunk que obligó a lucirse a Alisson Becker, quien con una estirada espectacular evitó el gol del empate momentáneo.
El brasileño volvió a demostrar por qué es considerado uno de los mejores porteros del planeta. Su intervención no solo salvó a su equipo, sino que también sirvió como punto de inflexión psicológico. A partir de ese momento, el dominio liverpooliano se hizo aún más evidente. Los centrocampistas rojos dictaban el tempo del juego, mientras que las bandas generaban peligro constante con sus desbordes.
El descanso llegó sin goles, pero con una sensación clara: el gol estaba en el aire. El Liverpool había merecido adelantarse, pero la falta de puntería y la efectividad del meta rival habían mantenido el marcador intacto. La segunda parte, sin embargo, despejó cualquier duda sobre el desenlace del encuentro.
A los pocos minutos de la reanudación, el húngaro Dominik Szoboszlai se convirtió en el protagonista absoluto. Tras una jugada colectiva de precisión quirúrgica, el centrocampista recibió el balón en la frontal del área y, con un disparo raso y potente, batió la portería rival. El 1-0 desató la euforia en las gradas y dio tranquilidad a un equipo que necesitaba certificar su superioridad.
El Brighton intentó reaccionar, pero se encontró con un muro defensivo impenetrable. Cada balón que llegaba al área local era despejado con contundencia. Los cambios introducidos por el técnico visitante, con la entrada de jugadores como Mitoma y Rutter, buscaban dar frescura al ataque, pero la defensa del Liverpool estaba en estado de gracia.
El momento definitivo llegó cuando el árbitro señaló un penalti a favor del Liverpool tras una falta clara dentro del área. Mohamed Salah, el faraón egipcio, no perdonó desde los once metros. Con su habitual sangre fría, engañó al portero y elevó el 2-0 al marcador. El gol del delantero fue la sentencia definitiva para un Brighton que vio cómo se esfumaban sus opciones de remontada.
Con el partido prácticamente resuelto, Arne Slot aprovechó para dar descanso a algunos de sus titulares. Las entradas de jugadores jóvenes como Nyoni y Ngumoha demostraron la profundidad de la plantilla. Precisamente este último marcó un gol que fue anulado por fuera de juego, mostrando que la cantera roja sigue produciendo talento de primer nivel.
Los minutos finales fueron un monólogo del Liverpool. Con la pelota en sus pies, los reds administraron la ventaja consumando la energía de un rival ya rendido. Un disparo lejano de Rutter y una acción aislada de Mitoma fueron los únicos intentos del Brighton por maquillar el resultado, pero sin éxito.
El 3-0 final reflejó fielmente lo visto sobre el césped. Un dominio absoluto del Liverpool en todas las facetas del juego: posesión, ocasiones claras, efectividad defensiva y pegada ofensiva. La victoria permite a los de Anfield seguir soñando con levantar la copa en Wembley, mientras que el Brighton debe centrarse en la Premier League para asegurar su permanencia en la élite.
El rendimiento de jugadores clave como Szoboszlai, que demostró su calidad goleadora, y Salah, que sigue sumando tantos en su cuenta particular, son motivo de optimismo para la afición. La solidez defensiva y la seguridad de Alisson completan un equipo que parece haber encontrado su mejor versión en el momento justo de la temporada.
Con este triunfo, el Liverpool se instala en la quinta ronda de la FA Cup, donde espera rival. La competición se presenta como una oportunidad perfecta para que Slot consiga su primer título en Inglaterra, y si el equipo mantiene este nivel, será difícil de batir para cualquier adversario. La mística de Anfield, sumada a la calidad de la plantilla, convierten a los reds en serios candidatos al título.