El Club Atlético Independiente continúa escribiendo una historia de éxito en el presente torneo. La victoria conseguida este viernes ante Lanús no solo representa tres puntos más en la tabla, sino que simboliza la consolidación de un proyecto que encuentra su mejor momento. Con un marcador de 2-0, el conjunto de Avellaneda superó a un rival directo y demostró que su racha invicta no es producto de la casualidad, sino del trabajo sistemático implementado por su cuerpo técnico.
El encuentro, disputado en el estadio Libertadores de América, presentaba un escenario propicio para que el Rojo demostrara su madurez competitiva. Las palabras del entrenador Gustavo Quinteros previas al compromiso cobraban especial relevancia: 'Me gritaban 'hoy hay que ganar', llevamos ocho sin perder y solo perdimos dos de 12'. Esta declaración, lejos de ser una simple arenga, encontró respaldo en la cancha a través de una actuación que combinó inteligencia táctica con efectividad en los momentos decisivos.
El inicio del encuentro reveló las dificultades inherentes a un duelo de alta intensidad. Independiente necesitó tiempo para encontrar su ritmo y desarticular la defensa visitante. La presencia de Malcorra como articulador resultó fundamental, aunque inicialmente el equipo recurrió con frecuencia a balones directos hacia Ávalos. El delantero paraguayo, consciente de su responsabilidad, generó hasta cuatro situaciones claras de gol en los primeros minutos, tres de ellas mediante remates de cabeza que evidenciaban su dominio en el juego aéreo.
Por su parte, Lanús llegaba al compromiso con una serie de complicaciones en su nómina titular. Las lesiones de Marcelino Moreno y Castillo obligaron a Jorge Almirón a realizar ajustes significativos. Además, la decisión de preservar a figuras como Izquierdoz y Medina, pensando en el crucial encuentro de Recopa Sudamericana contra Flamengo, limitó las opciones del Granate. No obstante, el equipo visitante mantuvo su identidad futbolística: salidas ordenadas desde el fondo, buscando construir jugadas ante la presión constante del local.
El desequilibrio llegó a los 34 minutos, cuando un error en la salida de la defensa de Lanús fue aprovechado con astucia por Marcone. El mediocampista, autor de una actuación magistral, recuperó el esérico en zona de ataque y habilitó a Malcorra. Este último, con visión de juego, encontró a Abaldo en posición ventajosa. La combinación entre Guidara y Canale dejó servida la pelota para el ex Gimnasia, quien definió con un remate cruzado imposible para Losada. El balón besó el palo antes de entrar, inaugurando el marcador y desatando la euforia en las tribunas.
Previo al gol, Independiente había sufrido la pérdida de Montiel por una molestia muscular. La entrada de Pussetto, sin embargo, resultó ser un acierto táctico. El ex Huracán aportó dinamismo y profundidad por las bandas, creando espacios que beneficiaron directamente a Ávalos. La conexión entre ambos jugadores se materializó en el segundo tanto, cuando una excelente jugada colectiva con Millán terminó con un centro preciso de Pussetto. Ávalos, demostrando su olfato goleador, conectó un cabezazo perfecto que dejó sin opciones al arquero visitante.
Este segundo gol, anotado a los 67 minutos, consolidó la victoria y permitió a Independiente administrar la ventaja con tranquilidad. El tanto representa el segundo del paraguayo en el presente torneo, recordando que ya había marcado ante Newell's en fecha anterior. Su progresión como referente ofensiva resulta evidente, convirtiéndose en una pieza clave para las aspiraciones del equipo.
La segunda mitad evidenció la superioridad física y mental del conjunto local. Marcone, verdadero eje del mediocampo, controló los tiempos del partido con inteligencia, distribuyendo el juego y cortando las pocas llegadas del rival. Su rendimiento merece ser destacado como uno de los mejores del encuentro, demostrando liderazgo y calidad técnica.
Quinteros realizó modificaciones oportunas que refrescaron el equipo. La entrada de jugadores como Cabral, aunque terminó con una expulsión merecida por una entrada fuerte sobre Dylan Aquino, demostró la intensidad con la que Independiente enfoca cada compromiso. La roja, recibida en los minutos finales, no opacó la actuación general del equipo.
Desde la perspectiva defensiva, el Rojo apenas sufrió. Lanús generó una única situación de peligro mediante un tiro libre ejecutado por Sepúlveda que pasó cerca del palo derecho de Rey. La solidez del fondo local, liderado por la experiencia de sus centrales, resultó impenetrable.
Esta victoria adquiere mayor relevancia cuando se analiza el historial reciente entre ambos equipos. Independiente había logrado apenas un triunfo en los últimos quince enfrentamientos directos, y no vencía al Granate en condición de local desde la Copa Sudamericana de 2016. Romper esta maldición resulta simbólico para la confianza del plantel y la hinchada.
El presente de Independiente es prometedor. Con ocho partidos invictos y solo dos derrotas en los últimos doce compromisos, el equipo muestra consistencia. La racha de cuatro empates consecutivos en 2026 generaba cierta inquietud, pero la victoria ante Platense en Vicente López y este triunfo contundente ante Lanús disipan las dudas.
El proyecto de Quinteros encuentra su mejor momento. La idea futbolística se traduce en resultados positivos, y los jugadores responden con compromiso. La combinación entre veteranía y juventud, la efectividad en ataque y la solidez defensiva conforman un equipo equilibrado y peligroso.
La hinchada, que exige rendimiento y títulos, comienza a ver con optimismo el futuro inmediato. Las exigencias de 'hoy hay que ganar' encuentran respuesta en un plantel que entiende la magnitud de la camiseta que defiende. Cada victoria fortalece la confianza y acerca al equipo a sus objetivos.
El calendario presenta desafíos inmediatos, pero el rendimiento actual permite soñar. La regularidad demostrada, sumada a la efectividad en partidos clave, posiciona a Independiente como candidato serio en el torneo. La química entre Abaldo y Ávalos, el liderazgo de Marcone, y la visión de Quinteros conforman una base sólida para afrontar lo que resta de la temporada.
El fútbol argentino observa con atención el resurgimiento de un gigante. La victoria ante Lanús no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia ascendente que promete emociones fuertes para los hinchas del Rojo. La ilusión vuelve a Avellaneda, y con ella, la certeza de que este Independiente tiene argumentos para pelear los objetivos más ambiciosos.