Más del 20% de patinadores en Milán 2026 tienen origen ruso

A pesar del veto a Rusia, 31 de los 142 patinadores de los Juegos Olímpicos nacieron en territorio ruso o tienen ascendencia, compitiendo bajo otras banderas o como neutrales.

El patinaje artístico sobre hielo, una de las disciplinas más elegantes y técnicamente exigentes de los Juegos Olímpicos, presenta un fenómeno llamativo en la próxima edición de Milán Cortina 2026. Según datos revelados por la Unión Internacional de Patinaje (ISU), más del 21% de los competidores que participarán en las diferentes modalidades tienen vínculos directos con Rusia, un dato que cobra especial relevancia ante el veto internacional que pesa sobre este país desde 2022.

De los 142 patinadores que conformarán el elenco olímpico, 31 atletas (el 21,83%) nacieron en ciudades rusas o cuentan con al menos uno de sus progenitores originarios de territorio ruso. Esta cifra desvela la profunda influencia que la escuela rusa de patinaje continúa ejerciendo en el panorama competitivo mundial, a pesar de las restricciones impuestas tras el conflicto armado en Ucrania. La presencia masiva de talento ruso disperso por múltiples representaciones nacionales pone de manifiesto la globalización del deporte y las complejas dinámicas entre política y competición de élite.

Atletas neutrales: la excepción a la regla

El Comité Olímpico Internacional (COI) estableció que Rusia y Bielorrusia no pueden participar en competiciones internacionales bajo sus respectivas banderas como consecuencia de la invasión a Ucrania. Sin embargo, abrió una puerta excepcional para algunos deportistas a través de la figura de atletas neutrales individuales, un estatus que requiere cumplir estrictos requisitos.

En el caso del patinaje artístico, únicamente tres competidores han obtenido este estatus para Milán 2026: Petr Gumennik en la categoría masculina individual, y Adeliia Petrosian y Viktoriia Safonova en la femenina. Estos patinadores, aunque competirán sin representar oficialmente a su país, mantienen su identidad técnica y artística forjada en la tradición rusa. Su presencia en la competición demuestra que el talento individual puede trascender las barreras geopolíticas, aunque la representación nacional sigue prohibida.

La diáspora del patinaje: 20 atletas con nueva nacionalidad

El fenómeno más significativo, sin embargo, es el de los 20 patinadores nacidos en territorio ruso que han optado por representar otras naciones. Esta migración deportiva alcanza su punto álgido en la categoría de parejas, donde once de los dúos presentan este perfil, evidenciando que la cooperación técnica y artística entre patinadores rusos sigue vigente, aunque bajo otras banderas.

Los casos más evidentes son los de Armenia, Georgia y Hungría, cuyas representaciones en parejas están conformadas íntegramente por atletas nacidos en Rusia. El dúo armenio Karina Akopova y Nikita Rakhmanin, el georgiano Anastasiia Metelkina y Luka Berulava, y el húngaro Maria Pavlova y Alexei Sviatchenko ilustran esta tendencia. Estas parejas han encontrado en nuevas nacionalidades la oportunidad de continuar su carrera olímpica, aprovechando la flexibilidad de los reglamentos internacionales sobre cambio de representación.

Esta situación no es nueva. Vladimir Samoilov, que ahora representa a Polonia, compitió bajo bandera rusa hasta 2020. Del mismo modo, Anastasiia Gubanova, actualmente georgiana, dejó de representar a Rusia ese mismo año. La kazaja Sofia Samoldekina obtuvo su nacionalidad en el verano de 2023, mientras que la pareja armenia recibió autorización para competir solo en mayo de 2025. Estos casos demuestran que el proceso de naturalización deportiva puede ser largo y complejo, con plazos que varían según las federaciones nacionales y la ISU.

La influencia generacional: ascendencia rusa en otros países

Además de los nacidos en Rusia, ocho patinadores más tienen al menos un progenitor ruso, lo que demuestra la expansión de la escuela rusa a través de generaciones y la diáspora deportiva que se ha consolidado en las últimas décadas. El caso más notable es el de Estados Unidos, cuyos tres representantes en la categoría masculina individual comparten esta ascendencia.

Ilia Malinin, considerado uno los grandes talentos del patinaje mundial y conocido por su capacidad de ejecutar cuádruples saltos con asombrosa facilidad, es hijo de Tatiana Malinina, campeona del Cuatro Continentes en 1999 nacida en Novosibirsk. Maxim Naumov proviene de una dinastía patinadora: sus padres, Vadim y Evgenia, fueron campeones del mundo en parejas en 1994. Andrew Torgashev completa este trío estadounidense con raíces rusas. Esta presencia estadounidense con ascendencia rusa demuestra cómo el conocimiento técnico y la cultura del patinaje se han trasladado a otros centros de desarrollo deportivo.

Danza sobre hielo: la disciplina menos afectada

La danza sobre hielo presenta el menor porcentaje de participantes con origen ruso. Solo seis de los 46 competidores nacieron en Rusia o tienen padres rusos, lo que representa apenas el 13% de la disciplina. Entre ellos destaca el nacionalizado español Asaf Kazimov, nacido en San Petersburgo, que forma pareja con la madrileña Sofía Val. Esta menor incidencia puede deberse a las diferencias técnicas y artísticas que caracterizan la danza sobre hielo, donde la tradición rusa, aunque influyente, comparte espacio con otras escuelas igualmente poderosas como la canadiense o la estadounidense.

El proceso de validación para neutrales

La participación de atletas rusos y bielorrusos como neutrales no es automática. Deben someterse a un riguroso proceso de verificación ante un panel del COI, que incluye figuras como el exjugador de baloncesto español Pau Gasol. Los requisitos incluyen superar controles antidopaje exhaustivos y demostrar que no han apoyado la guerra en Ucrania ni mantienen vínculos con el ejército ruso. Este filtro busca garantizar que los atletas que participen no sean parte del aparato estatal que promueve el conflicto, aunque la efectividad de estos controles ha sido cuestionada por diversos sectores.

Impacto en el ecosistema del patinaje

Este fenómeno refleja cómo las sanciones geopolíticas han reconfigurado el mapa del deporte de élite. La escuela rusa de patinaje, reconocida por su técnica, artística y rigor, continúa presente en los Juegos Olímpicos a través de múltiples representaciones nacionales. La decisión del COI busca proteger la integridad de la competición mientras permite que el talento individual no quede completamente marginado.

La presencia de 31 patinadores con vínculos rusos en Milán 2026 plantea interrogantes sobre la efectividad de las sanciones colectivas y el futuro de la representación nacional en el deporte. Mientras tanto, la tradición rusa del patinaje artístico sigue vigente, aunque bajo nuevas banderas y condiciones. El debate sobre si este modelo preserva la esencia del movimiento olímpico o socava los principios de sanción seguirá presente durante los Juegos y más allá.

Referencias