Shaidorov sorprende y gana el oro en patinaje artístico de Milán 2026

El kazajo Mikhail Shaidorov se proclamó campeón con una actuación impecable, superando a favoritos como Ilia Malinin y los japoneses Kagiyama y Sato.

La noche del patinaje artístico en los Juegos de Milán Cortina 2026 quedará grabada en la memoria de los aficionados como una de las más sorprendentes de la historia reciente. Mientras las expectativas estaban puestas en los habituales favoritos, fue el kazajo Mikhail Shaidorov quien se alzó con la medalla de oro en la categoría individual masculina, desafiando todos los pronósticos y demostrando un nivel de ejecución casi perfecto.

Con una puntuación total de 291.58 puntos, Shaidorov no solo conquistó el título más preciado, sino que también estableció su mejor marca personal, superando incluso el registro que le valió la plata en el Campeonato del Mundo de 2025. La clave de su éxito residió en un programa libre técnicamente exigente y ejecutado con una precisión quirúrgica que dejó sin argumentos a sus rivales.

La actuación del patinador kazajo incluyó nada menos que cinco saltos cuádruples limpios, dos de ellos integrados en complejas combinaciones que elevaron enormemente su coeficiente de dificultad. Su puntuación técnica de 114.68 puntos reflejó el riesgo calculado que asumió y, más importante, la capacidad de convertir ese riesgo en una recompensa tangible. Este rendimiento le permitió remontar desde la quinta posición en el programa corto hasta la segunda antes de la ronda final, situándolo en una posición ideal para atacar el liderato.

El escenario estaba preparado para una coronación diferente. El Milano Ice Skating Arena contaba con un público de lujo que incluía figuras de la talla de la gimnasta Simone Biles y el actor de Hollywood Jeff Goldblum, ambos expectantes ante la posible victoria del estadounidense Ilia Malinin. Sin embargo, el desarrollo de la competición les deparó una sorpresa mayúscula que transformó la velada en una lección sobre la imprevisibilidad del deporte de élite.

La plata recayó finalmente en manos del japonés Yuma Kagiyama, quien sumó 280.06 puntos totales. Aunque su actuación en el programa libre no estuvo entre las cinco mejores de la jornada, su excelente rendimiento en el corto, donde acumuló 103.07 puntos, le sirvió como colchón suficiente para mantenerse en el podio. Kagiyama, que contaba con cuatro saltos cuádruples en su repertorio, solo ejecutó correctamente uno de ellos, pero salvó su medalia gracias a la calidad de sus giros y su secuencia de pasos, ambos evaluados con el máximo nivel de ejecución.

El bronce fue otro de los giros inesperados de la competición. El también japonés Shun Sato, que había concluido el programa corto en novena posición, protagonizó una de las remontadas más brillantes de la tarde. Su ejercicio libre, impecable y sin fallos, le reportó 186.20 puntos, elevando su total a 274.90 y asegurándole el tercer escalón del podio. Esta actuación demostró que la constancia y la precisión pueden ser tan valiosas como la dificultad extrema.

La gran decepción de la noche fue sin duda Ilia Malinin. El patinador estadounidense, reconocido como el único hombre en completar un cuádruple Axel en competición oficial, vio cómo su sueño olímpico se desvanecía tras una serie de errores en más de la mitad de los saltos programados. Su esperado Axel, que muchos anticipaban como el punto culminante de su rutina, quedó reducido a un salto simple, simbolizando la frustración de una jornada para el olvido.

A pesar de llegar al programa libre con 108.16 puntos del corto, Malinin terminó octavo en la clasificación general con 264.49 puntos, quedándose así fuera de las medallas. Su caída, junto con las actuaciones irregulares de otros favoritos como Daniel Grassl y Adam Siao Him Fa, abrió la puerta para la gesta de Shaidorov, quien supo aprovechar cada oportunidad sin titubear.

Este resultado marca un hito significativo para el patinaje kazajo, que ve cómo uno de sus representantes alcanza la cima del deporte en el escenario más importante. La victoria de Shaidorov no solo es personal, sino que también inspira a una nueva generación de patinadores en su país y en toda la región, demostrando que con trabajo, técnica y mentalidad es posible competir y vencer a las potencias tradicionales del patinaje.

La competición individual masculina se ha consolidado como la tercera disciplina en repartir medallas en el patinaje artístico de estos Juegos. Previamente, el evento por equipos había coronado a Estados Unidos con el oro, mientras que la danza sobre hielo había sido dominio absoluto de la pareja francesa formada por Laurence Fournier Beaudry y Guillaume Cizeron. Con este panorama, el oro de Shaidorov añade una capa de diversidad y competitividad que enriquece el panorama del patinaje mundial.

El rendimiento del campeón kazajo también abre debates sobre la evolución del patinaje masculino. La capacidad de combinar dificultad técnica extrema con ejecución limpia parece ser el nuevo estándar de oro. Mientras algunos patinadores apuestan por la dificultad máxima asumiendo riesgos calculados, otros optan por la consistencia y la elegancia. Shaidorov demostró que es posible tener ambas cosas, al menos en la noche más importante de su carrera.

Para el futuro, esta victoria podría significar un cambio de paradigma. Los entrenadores y atletas revisarán minuciosamente la actuación de Shaidorov, analizando cómo pudo mantener la compostura técnica bajo presión mientras ejecutaba una rutina de altísimo nivel. La lección es clara: en los Juegos Olímpicos, la experiencia y la reputación no garantizan nada. Cada patinador debe demostrar su valía sobre el hielo, y en esta ocasión, fue el kazajo quien escribió su nombre en letras de oro.

La comunidad del patinaje artístico ya especula sobre las implicaciones de este resultado para los próximos campeonatos mundiales y la próxima temporada. ¿Será Shaidorov capaz de mantener este nivel de consistencia? ¿Cómo reaccionarán Malinin y los demás favoritos ante esta derrota? Una cosa es segura: el patinaje masculino nunca había sido tan impredecible y emocionante.

Mientras tanto, en Kazajistán, la celebración apenas comienza. Un nuevo héroe nacional ha nacido, y su historia servirá de inspiración para años. La medalla de oro de Shaidorov no es solo un logro deportivo, sino un testimonio de que en el deporte, como en la vida, las mayores hazañas a menudo provienen de quienes menos esperamos.

Referencias