La resistencia y el compromiso mostrado por Jaume Munar no fueron suficientes para superar al kazajo Alexander Bublik en los cuartos de final del ATP 500 de Róterdam. El tenista mallorquín, que disputó uno de los mejores partidos de su temporada, se vio obligado a abandonar el sueño de las semifinales tras caer por un ajustado marcador de 6-4, 6-7(4) y 7-6(3) en un encuentro que rozó las tres horas de duración y mantuvo al público en vilo hasta el último punto.
El duelo, celebrado en el pabellón principal del torneo neerlandés, evidenció desde el inicio la complejidad del desafío que tenía por delante el español. Bublik, décimo jugador del ranking mundial y tercer cabeza de serie en el certamen, desplegó todo su repertorio ofensivo para desmontar la estrategia defensiva que caracteriza al tenista de Cala Figuera. No obstante, Munar no se amilanó ante la jerarquía de su rival y respondió con una actitud combativa que le permitió mantenerse en igualdad de condiciones durante la mayor parte del compromiso.
El primer set resultó determinante para el desarrollo posterior del encuentro. Bublik, con su servicio potente y efectivo, logró quebrar el saque de Munar en el momento preciso, aprovechando una serie de errores no forzados del español para hacerse con la ventaja inicial. El parcial de 6-4 reflejó la superioridad momentánea del kazajo, quien supo administrar su agresividad sin caer en la imprecisión que a veces caracteriza su juego. Munar, por su parte, intentó contrarrestar con prolongados intercambios desde el fondo de la pista, buscando desgastar a su oponente, pero no consiguió concretar las oportunidades de break que generó.
La reacción del tenista baleárico no se hizo esperar en el segundo set. Consciente de que necesitaba elevar su nivel, Munar incrementó su intensidad defensiva y comenzó a leer mejor los patrones de juego de Bublik. La calidad del partido creció exponencialmente, con ambos jugadores alternando golpes espectaculares y rallies de más de veinte golpes que despertaron la admiración del público asistente. El desenlace de este parcial se decidió en el tie-break, donde Munar demostró una frialdad excepcional para imponerse por 7-4 y forzar el tercer set, celebrando con un puñetazo al aire que evidenciaba su liberación emocional.
El set definitivo se convirtió en una auténtica batalla de resistencia física y mental. Ambos tenistas mantuvieron su saque con autoridad, mostrando un porcentaje de primeros servicios elevado y minimizando las concesiones. Munar, lejos de desinflarse tras el esfuerzo del segundo set, continuó con su plan de juego basado en la paciencia y la espera del error rival. Bublik, por su parte, alternaba su estilo agresivo con alguna que otra jugada de corte táctico que demostraba su versatilidad en la pista. La tensión era palpable en cada punto, y el público respondía con aplausos espontáneos a cada winner conseguido por ambos contendientes.
El desenlace final resultó cruel para los intereses del representante español. En el tie-break del tercer set, Bublik aprovechó algunas imprecisiones de Munar en los momentos clave para tomar una ventaja temprana que ya no soltaría. El 7-3 final en el desempate reflejó la capacidad del kazajo para elevar su rendimiento cuando más lo necesitaba, una cualidad que define a los jugadores de élite del circuito. Munar, visiblemente agotado tras casi tres horas de intensa competición, se despidió del torneo con la cabeza bien alta, consciente de que había entregado todo su arsenal competitivo.
Este enfrentamiento representó la segunda ocasión en la que ambos jugadores se veían las caras en el circuito profesional. Su único duelo previo, curiosamente, tuvo lugar en el pasado Wimbledon 2025, donde el español logró la victoria en un maratóniano cinco sets. Esa experiencia previa quizás influyó en la preparación del partido por parte de Bublik, quien salió a la pista con una estrategia más madura y efectiva que le permitió evitar los mismos errores del pasado. La revancha, por tanto, cayó del lado del kazajo, que demostró su evolución como competidor en las grandes citas.
El nivel de juego exhibido por ambos tenistas superó con creces las expectativas para unos cuartos de final. Bublik, reconocido como uno de los talentos más deslumbrantes pero irregulares del tenis actual, mostró una concentración excepcional durante el tramo final del compromiso. Su capacidad para disparar winners desde posiciones complicadas y su dominio de la red fueron factores determinantes para desequilibrar la balanza. No obstante, el mérito de Munar fue igualmente notable, ya que su capacidad defensiva y su tenacidad forzaron al favorito a extremar su precisión para evitar la sorpresa.
Con este resultado, Alexander Bublik se instaló en las semifinales del torneo neerlandés, donde tendrá como rival al canadiense Félix Auger-Aliassime. El tenista norteamericano llega a esta instancia en un estado de forma excepcional, acumulando siete victorias consecutivas desde que conquistó el título en Montpellier la semana anterior. Su triunfo en los cuartos de final ante el local Tallon Griekspoor por 7-6(2) y 6-2 demostró su solidez en los momentos decisivos y su capacidad para imponerse ante el apoyo del público rival.
El duelo entre Bublik y Auger-Aliassime promete ser uno de los más atractivos del fin de semana. Ambos jugadores poseen estilos ofensivos que deberían generar un espectáculo de primer nivel, con intercambios cortos pero intensos y una lucha constante por el control de los puntos. El canadiense, además, buscará alcanzar su tercera semifinal en el histórico torneo de Róterdam, lo que hablaría de su buena adaptación a las condiciones indoor y a la superficie rápida del pabellón neerlandés.
En el lado opuesto del cuadro, las semifinales presentarán otro duelo de máximo interés entre el australiano Alex de Miñaur y el francés Ugo Humbert. De Miñaur, conocido por su velocidad y capacidad de recuperación sobre la pista, necesitó remontar un set en contra para superar al neerlandés Botic Van de Zandschulp con un marcador final de 3-6, 7-6(4) y 7-5. La victoria le permite al australiano convertirse en el segundo jugador de la historia del torneo en alcanzar tres semifinales consecutivas, emulando la hazaña del legendario Tom Okker entre 1974 y 1976.
Por su parte, Ugo Humbert continúa con su imparable racha de victorias en el circuito. El francés, que ha ganado sus últimos catorce partidos oficiales, superó sin complicaciones al australiano Christopher O'Connell por un contundente 6-4 y 6-1. Su estado de forma es tal que muchos expertos ya lo señalan como uno de los principales candidatos al título, y su enfrentamiento contra De Miñaur será un auténtico examen de su capacidad para mantener el nivel ante un oponente de gran resistencia física.
El torneo de Róterdam, considerado uno de los más prestigiosos del circuito indoor, está ofreciendo una edición memorable con partidos de alta intensidad y resultados impredecibles. La presencia de múltiples jugadores top ten y la calidad de los tenistas emergentes han creado un cóctel perfecto para el disfrute de los aficionados. La organización del evento ha destacado la excelente acogida del público neerlandés, que ha llenado las gradas en cada sesión y ha creado un ambiente festivo pero respetuoso.
Para el tenis español, la eliminación de Munar representa un revés temporal, pero no opaca el excelente nivel demostrado durante toda la semana. El mallorquín, que había llegado a cuartos de final tras superar a rivales de entidad, consolidó su posición dentro del top 50 mundial y demostró que puede competir de tú a tú con los mejores del circuito. Su actuación en Róterdam servirá como punto de inflexión para afrontar los próximos compromisos del calendario, especialmente con la proximidad de la temporada de tierra batida, donde tradicionalmente se siente más cómodo.
La jornada dejó también imágenes para el recuerdo, como la publicada en las redes sociales del torneo donde se aprecia la celebración de Munar tras un punto espectacular. Esos momentos reflejan la entrega total del deportista y su capacidad para conectar con el público a pesar de la derrota final. El tenista español, conocido por su profesionalidad y trabajo ético, ya se enfoca en los próximos desafíos de su temporada, con la certeza de que su rendimiento en Róterdam le abre puertas en torneos de mayor categoría.
Las semifinales del sábado prometen emociones fuertes. Por un lado, el duelo entre Bublik y Auger-Aliassime enfrentará dos de los servicios más potentes del circuito, lo que sugiere que los puntos serán cortos y decisivos. Por el otro, el cruce entre De Miñaur y Humbert presentará un contraste de estilos entre la defensa australiana y el ataque francés, en un partido que podría extenderse más allá de los tres sets. El camino hacia la final está trazado, y los cuatro semifinalistas tienen argumentos sólidos para alzar el trofeo el domingo.