El Baskonia sumó una nueva derrota en su complicada trayectoria en la Euroliga al caer por 102-92 en la pista del AS Mónaco, un rival que llegaba al encuentro atravesando una seria crisis deportiva y económica. El conjunto vasco, pese a mostrar un notable acierto desde la línea de tres puntos, no consiguió traducir su buen rendimiento ofensivo en una victoria que hubiera supuesto un impulso vital para sus aspiraciones en la competición.
El partido, disputado el viernes 13 de febrero en el Salle Gaston Médecin, reflejó las diferencias entre un Mónaco necesitado de reencontrarse con el triunfo tras cinco derrotas consecutivas en el torneo continental, y un Baskonia que continúa navegando en aguas turbulentas en la parte baja de la clasificación. El resultado final deja al equipo de Peñarroya con un balance de 9 victorias y 19 derrotas, una situación que complica seriamente sus opciones de acceder a los playoffs.
Desde el inicio del encuentro, las sensaciones fueron contradictorias para el conjunto visitante. El primer cuarto terminó con un parcial de 29-24 a favor de los monegascos, quienes aprovecharon su condición de local para imponer un ritmo alto y aprovechar las primeras ventajas. Sin embargo, el Baskonia demostró que no iba a ser un rival cómodo, respondiendo con un juego exterior efectivo que le permitió mantenerse en el partido durante largos tramos.
El segundo periodo supuso una reacción visitante, con un parcial de 17-26 que devolvía la esperanza al banquillo vasco. Los jugadores del Baskonia encontraron mayor fluidez en su ataque, circulando el balón con criterio y encontrando espacios en la defensa rival. El porcentaje desde el perímetro comenzaba a ser una de las armas más efectivas, con el equipo alcanzando un 13 de 26 en triples, un registro más que notable a estas alturas de la temporada.
Tras el descanso, el tercer cuarto volvió a decantarse del lado del Mónaco con un parcial de 28-23. Los locales, conscientes de la importancia de este duelo para recuperar la confianza, apretaron en defensa y aprovecharon las transiciones rápidas para dañar a un Baskonia que mostraba síntomas de fatiga. La falta de regularidad en ambos aros se convirtió en el talón de Aquiles del equipo español, que veía cómo sus esfuerzos se diluían en errores defensivos en momentos clave.
El último cuarto fue un intercambio de golpes donde la experiencia del Mónaco en situaciones límite terminó imponiéndose. Con un parcial de 28-19, los franceses cerraron el encuentro con autoridad, aprovechando los tiros libres en los minutos finales para sentenciar el duelo. El Baskonia, pese a los intentos de remontada, no encontró la manera de frenar el ímpetu local cuando más lo necesitaba.
En el apartado individual, destacaron varios jugadores del conjunto vasco. Luwawu-Cabarrot y Forrest fueron los máximos anotadores con 15 puntos cada uno, mostrando una gran capacidad de resolución en ataque. Por su parte, Diakite y Omoruyi aportaron 14 puntos respectivamente, mientras que Simmons cerró la lista de dobles dígitos con 10 puntos. La distribución del anotador demuestra un ataque relativamente equilibrado, aunque insuficiente para doblegar a un rival directo.
Las estadísticas colectivas revelan las claves del encuentro. El Baskonia finalizó con un 17 de 39 en tiros de dos y el mencionado 13 de 26 en triples, lo que representa un porcentaje global de tiro aceptable. Sin embargo, la diferencia se marcó en otros aspectos del juego: el control del rebote, la efectividad en los tiros libres en momentos decisivos y la gestión de los ataques en los últimos minutos.
El Mónaco, pese a sus problemas extradeportivos, demostró mayor solidez en los momentos críticos. La dirección de juego de Mike James resultó fundamental para desatascar situaciones complejas, mientras que la aportación de Okobo con 16 puntos se reveló como decisiva para el desenlace final. La capacidad del equipo francés para generar ventajas desde la línea de personal, con un 24 de 28 en tiros libres, contrastó con la falta de contundencia defensiva del Baskonia en los instantes finales.
El contexto de la temporada hace aún más dolorosa esta derrota para el Baskonia. El equipo llegaba al partido consciente de que el Mónaco atravesaba por sus peores momentos deportivos y económicos, con cinco derrotas seguidas en Euroliga y una crisis institucional que afectaba al día a día del club. Esta circunstancia representaba una oportunidad de oro para los vitorianos, que no consiguieron capitalizar la debilidad del rival cuando más lo necesitaban.
La situación clasificatoria del Baskonia se complica considerablemente con este resultado. Con 9 victorias y 19 derrotas, el equipo se sitúa en las posiciones de descenso de la tabla, lejos de los puestos de playoff que tanto anhela. Cada derrota en esta fase de la temporada representa un golpe durísimo a las aspiraciones del club, que ve cómo el margen de error se reduce prácticamente a cero en las jornadas restantes.
El próximo desafío para el conjunto vasco llega de inmediato. El domingo se enfrentará en un derbi en Bilbao a las 18 horas, un partido que adquiere una trascendencia especial tras la derrota en Mónaco. El derbi siempre conlleva una carga emocional importante, pero en esta ocasión también representa una oportunidad de reencontrarse con la victoria ante su afición y recuperar la confianza perdida.
Tras el compromiso del domingo, el Baskonia afrontará el retorno a la Copa del Rey, una competición que siempre genera ilusión entre la parroquia vitoriana. La Copa representa una vía alternativa para salvar la temporada y poder levantar un título que aleje la presión acumulada durante la Euroliga. Sin embargo, el estado de forma del equipo y la falta de regularidad mostrada en los últimos compromisos generan dudas sobre sus posibilidades reales en el torneo del KO.
El análisis del rendimiento colectivo del Baskonia en Mónaco pone de manifiesto varias áreas de mejora urgentes. La defensa en transición debe ser reforzada, ya que el equipo concedió demasiados puntos fáciles en contraataques. La gestión de los tiros libres en momentos de presión también requiere atención, especialmente cuando el partido se decide en los últimos minutos. Por último, la rotación de banquillo debe ser optimizada para evitar el desgaste físico y mental que se evidenció en el último cuarto.
Desde el punto de vista táctico, el entrenador del Baskonia deberá replantear su estrategia defensiva para los próximos compromisos. La facilidad con la que el Mónaco generó ventajas en el perímetro y penetró en el juego interior plantea interrogantes sobre la efectividad de los esquemas implementados. La capacidad de adaptación será clave para revertir la tendencia negativa en los próximos partidos.
La afición del Baskonia, fiel y exigente, espera una reacción inmediata del equipo. Las derrotas consecutivas en la Euroliga generan una sensación de frustración que solo se puede combatir con victorias. El compromiso del domingo en Bilbao se presenta como el escenario perfecto para iniciar una remontada emocional y clasificatoria que parece cada vez más complicada, pero no imposible.
En definitiva, la derrota en Mónaco representa un golpe duro para el Baskonia en su lucha por escapar de las posiciones de descenso en la Euroliga. Pese a mostrar un buen porcentaje de tiro, especialmente desde el perímetro, la falta de contundencia defensiva y la incapacidad para gestionar los momentos decisivos condenaron al equipo a una nueva derrota. La oportunidad de aprovechar la crisis del rival se desvaneció, y ahora el conjunto vasco debe mirar hacia adelante, centrándose en el derbi del domingo y en la Copa del Rey como vías de salvación para una temporada que se presenta cada vez más complicada.