El Real Madrid logró una victoria vital en su visita al Partizan de Belgrado correspondiente a la jornada 28 de la Euroliga, aunque el camino hacia el triunfo resultó mucho más tortuoso de lo esperado. El resultado final de 73-77 refleja la intensidad de un encuentro que estuvo a punto de escaparse de las manos de los merengues tras una desconexión alarmante en el segundo tiempo.
El conjunto blanco dominó buena parte del duelo y llegó a tener una ventaja de quince puntos a su favor (45-60) en el minuto 26, lo que hacía presagiar un triunfo relativamente cómodo. Sin embargo, el baloncesto europeo es impredecible y el Partizan demostró por qué su feudo es uno de los más temidos del continente. Los serbios protagonizaron una remontada épica con un parcial demoledor de 18-2 que les permitió adelantarse en el marcador (63-62) en el minuto 32.
La reacción del equipo de Chus Mateo no se hizo esperar, pero los nervios se apoderaron de ambos conjuntos en los minutos decisivos. La falta de acierto en los tiros libres y las pérdidas de balón se convirtieron en una constante preocupante para el Real Madrid, que vio cómo los locales aprovechaban cada error para mantenerse vivos en el partido. La capacidad de los serbios para capturar 17 rebotes ofensivos bajo el aro rival resultó especialmente dañina, ya que les otorgó segundas oportunidades que supieron capitalizar.
Entre los jugadores más destacados del conjunto visitante, Trey Lyles aportó un doble-doble de 14 puntos, 4 rebotes y 2 asistencias, demostrando su versatilidad en ambos lados de la pista. Por su parte, Mario Hezonja también firmó un notable registro de 14 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias, convirtiéndose en uno de los pilares ofensivos del equipo. No obstante, la presencia de Edy Tavares bajo los aros fue fundamental, con sus 13 puntos y 7 rebotes, además de su intimidación defensiva que condicionó las opciones del rival.
El desenlace del encuentro se convirtió en un auténtico thriller. Con el partido en vilo y el Real Madrid necesitando un golpe de autoridad, apareció el dominicano Andrés Feliz para convertir un triple salvador a 39 segundos del final que prácticamente sentenció el duelo. Este zarpazo del 'Tigre de Guachupita' demostró la importancia de tener jugadores con sangre fría en los momentos de máxima presión.
Los últimos segundos fueron una sucesión de faltas estratégicas y tiros libres. Con 13 segundos por jugar, Campazzo anotó uno de dos desde la línea de personal, estableciendo una ventaja de cuatro puntos que obligaba al Partizan a buscar el triple forzado. Sterling Brown intentó la heroica desde el perímetro, pero su lanzamiento no encontró el aro, confirmando la victoria blanca.
El análisis del rendimiento individual también deja espacio para la autocrítica. El Real Madrid volvió a mostrar su faceta más irregular, con momentos de brillantez ofensiva contrastados con lapsos de desconexión defensiva. La capacidad del Partizan para generar 17 segundas oportunidades a través de rebotes ofensivos pone de manifiesto la necesidad de mejorar la intensidad bajo los tableros, especialmente en los momentos críticos.
Por parte del conjunto serbio, Sterling Brown lideró el ataque con 14 puntos, 3 rebotes y 4 asistencias, mientras que Isaac Bonga y Bruno Fernando aportaron dobles registros de 12 puntos y 8 rebotes cada uno, demostrando su dominio en la zona pintada. La pareja interior serbia generó constantes problemas a la defensa madridista, especialmente durante la remontada del tercer cuarto.
El partido también dejó momentos de tensión individual, como la pérdida de balón de Bruno Fernando presionado por su excompañero Edy Tavares, una jugada que casi le cuesta cara al Real Madrid pero que finalmente no alteró el desenlace final.
La victoria permite al Real Madrid mantenerse en las posiciones de privilegio de la clasificación de la Euroliga, aunque las sensaciones son encontradas. Por un lado, la capacidad para imponerse en uno de los campos más difíciles del continente demuestra el potencial del equipo. Por otro, los recurrentes colapsos en el segundo tiempo y la falta de contundencia en los momentos decisivos son aspectos que Chus Mateo deberá corregir de cara a los compromisos de playoffs.
El calendario no da tregua y el conjunto blanco deberá aprender rápido de estos errores si quiere aspirar a levantar el título europeo. La regularidad será clave en las últimas jornadas de la fase regular, donde cada victoria cobra un valor incalculable para asegurar el factor cancha en la siguiente fase.
El compromiso en Belgrado sirve como recordatorio de que en la Euroliga no existen los triunfos fáciles. Cada posesión cuenta, cada rebote es una batalla y cada decisión puede marcar la diferencia entre la victoria y la derrota. El Real Madrid logró escapar con el triunfo esta vez, pero el margen de error es cada vez menor en la máxima competición continental.