El AS Mónaco consiguió una importante victoria por 3-1 ante el Nantes en el marco de la Ligue 1 francesa, en un encuentro que mantuvo la tensión hasta los instantes finales y donde la efectividad de los locales resultó clave para doblegar a un rival que nunca bajó los brazos. El choque, disputado en el estadio Louis II, reflejó las diferencias en el momento de forma de ambos conjuntos, con un Mónaco sólido en sus líneas y un Nantes que mostró destellos de calidad pero careció de la puntería necesaria para cambiar el signo del marcador.
Desde el pitido inicial, el conjunto dirigido por Adi Hütter tomó el control territorial, imponiendo un ritmo vertiginoso que incomodó la salida de balón de los visitantes. La presión adelantada de los monegascos generó varias situaciones de peligro en los primeros compases, con Folarin Balogun como referente ofensivo y Ansu Fati desplegando su velocidad por las bandas. La conexión entre ambos futbolistas resultó constantemente peligrosa para la zaga nantesa, que tuvo que recurrir a faltas tácticas para cortar el avance rival.
El primer golpe llegó en una jugada ensayada que desbordó por la derecha, con un centro preciso que encontró a Balogun en el área pequeña. El delantero estadounidense, en un gesto técnico impecable, definió cruzado ante la salida de Anthony Lopes, estableciendo el 1-0 parcial. La ventaja tempranera permitió al Mónaco gestionar el partido con mayor tranquilidad, aunque el Nantes reaccionó con carácter, buscando el empate mediante transiciones rápidas lideradas por Matthis Abline y Dehmaine Tabibou.
La igualdad visitante llegó tras una pérdida en el medio campo monegasco, aprovechada por Johann Lepenant para filtrar un pase entre líneas que dejó solo a Ignatius Ganago. El delantero camerunés, con un disparo raso y potente, batió a Radosław Majecki para poner el 1-1 en el luminoso. El tanto revitalizó las aspiraciones del Nantes, que durante un tramo del primer tiempo logró equilibrar las acciones y crear peligro mediante centros laterales y disparos de media distancia.
Sin embargo, la alegría duró poco para los de Antoine Kombouaré. Una falta en la frontal del área, cometida por Chidozie Awaziem sobre Simon Adingra, originó una jugada de estrategia que terminó con un remate de Krépin Diatta desde la media luna. El balón, tras tocar en la barrera, se coló por la escuadra derecha de Lopes, quien nada pudo hacer para evitar el 2-1 antes del descanso. La jugada generó cierta polémica, ya que los visitantes reclamaron posición adelantada en la ejecución, pero el árbitro validó la diana tras consultar con el VAR.
La segunda mitad arrancó con un Nantes volcado en busca del empate, mientras el Mónaco esperaba replegado para salir al contragolpe. Los cambios realizados por Kombouaré, con la entrada de Youssef El-Arabi por Ali Youssif, buscaban mayor presencia en ataque, pero la defensa monegasca, bien organizada por Denis Zakaria y Wout Faes, neutralizó las acometidas visitantes. La experiencia del central belga resultó fundamental para cortar balones divididos y liderar la línea de cuatro.
El partido se definió en el minuto 76 con un contragolpe letal. Mika Biereth, recién ingresado por Balogun, recibió un balón en tres cuartos de cancha, encaró a la defensa y asistió a Ansu Fati, que definió con un disparo cruzado imposible para Lopes. El 3-1 sentenció prácticamente el encuentro, aunque el Nantes intentó reaccionar con cambios ofensivos y una presión asfixiante en los últimos diez minutos.
La entrada de Jordan Teze por Zakaria reforzó el lateral derecho, mientras que la salida de Vanderson por lesión obligó a reestructurar el esquema defensivo. El brasileño sufrió una sobrecarga muscular que le impidió continuar, siendo sustituido por Diatta, quien ya había dejado su huella en el marcador. Por parte del Nantes, las tarjetas amarillas mostradas a Ibrahima Sissoko y Awaziem por entradas duras limitaron su capacidad de presión sin riesgo.
Los instantes finales fueron de dominio visitante, pero sin claridad en los metros finales. Tabibou tuvo la ocasión más clara con un remate que se marchó alto por poco, mientras que Ganago cabeceó desviado desde el corazón del área. El Mónaco, por su parte, gestionó el tiempo con veteranía, manteniendo la posesión en campo rival y recurriendo a faltas tácticas inteligentes para cortar el ritmo.
El árbitro decretó cinco minutos de adición, durante los cuales el Nantes volcó todos sus hombres al ataque, pero la zaga monegasca, liderada por Faes y Jordan Teze, se mostró infranqueable. Una última jugada con un centro de Centonze que encontró a El-Arabi en fuera de juego puso fin a las esperanzas visitantes, confirmando la victoria local.
El triunfo permite al Mónaco sumar tres puntos vitales en su lucha por los puestos europeos, consolidando su cuarta posición en la tabla a falta de varias jornadas para el final del campeonato. La efectividad ofensiva, con tres goles de cinco ocasiones claras, contrasta con la falta de puntería del Nantes, que generó oportunidades pero careció de la precisión necesaria. Para los de Kombouaré, la derrota complica sus aspiraciones de mantenerse en la zona media-alta, quedando a merced de los resultados de sus competidores directos.
El rendimiento de Balogun, con un gol y una asistencia, y la participación decisiva de Diatta y Fati, destacan como los puntos más brillantes del encuentro. La capacidad de Hütter para mover el banquillo también fue clave, con entradas como la de Biereth que resultaron determinantes. Por su parte, el Nantes deberá analizar sus errores defensivos y mejorar la definición si quiere terminar la temporada con objetivos cumplidos. El choque dejó buenas sensaciones en cuanto al espectáculo, pero la realidad del marcador reflejó las diferencias en calidad y efectividad entre ambos planteles.