Benfica vence a Santa Clara con sufrimiento antes del duelo con Real Madrid

Los de Mourinho superaron un complicado segundo tiempo con un error grave de Trubin, pero lograron los tres puntos de cara al crucial encuentro europeo

El Benfica cumplió con su objetivo en la Liga Portuguesa al imponerse por 2-1 al Santa Clara en un encuentro que sirvió como último test antes del decisivo choque contra el Real Madrid en la Champions League. El conjunto lisboeta, dirigido por José Mourinho, mostró dos caras completamente distintas durante los 90 minutos, dominando con autoridad la primera mitad y sufriendo en la segunda ante la reacción local y un error inesperado de su portero Anatoliy Trubin.

El partido comenzó con el Benfica ejerciendo una presión asfixiante sobre el Santa Clara, imponiendo un ritmo vertiginoso que dificultó enormemente la salida de balón de los locales. La estrategia de Mourinho se basó en la recuperación rápida y las transiciones ofensivas inmediatas, buscando sorprender a una defensa que mostraba evidentes signos de desorganización en los primeros compases. Esta dinámica permitió a los visitantes adelantarse en el marcador gracias a una jugada individual de Pavlidis, quien se consolidó como la figura ofensiva del equipo con su gol tempranero.

Durante los primeros 45 minutos, el Benfica demostró una superioridad clara en todos los aspectos del juego. La posesión era controlada con criterio, las bandas generaban peligro constante y la presión tras pérdida evitaba que el Santa Clara pudiera construir jugadas con sentido. La única ocasión destacable para los locales llegó mediante un saque de esquina que no inquietó seriamente la portería de Trubin. Por su parte, el conjunto de Mourinho tuvo varias oportunidades para ampliar la ventaja, pero la falta de precisión en el último pase y las intervenciones del portero rival impidieron un marcador más abultado al descanso.

La segunda mitad, sin embargo, presentó un guion completamente diferente. El Santa Clara salió con otra actitud, más agresivo en la presión y con mayor determinación en ataque. Los locales comenzaron a inquietar la portería benfiquista con mayor frecuencia, y el partido se convirtió en un intercambio de ocasiones con un ritmo más abierto. Fue precisamente en este contexto cuando se produjo el momento más polémico del encuentro: un error clamoroso de Trubin en un córner que derivó en el gol del empate para el Santa Clara.

El portero ucraniano, que hasta ese momento había sido un espectador más, dejó escapar un balón que parecía bajo control entre sus piernas, permitiendo que Paciencia empujara el esférico a la red. La jugada desató la euforia en las gradas y puso en jaque la tranquilidad del Benfica, que de repente veía peligrar dos puntos vitales en su camino hacia el título liguero. El error de Trubin fue tan evidente que los comentaristas no dudaron en calificarlo de "cantado", un fallo inusual en un guardameta de su nivel.

A partir de ese momento, el partido se descontroló. El Santa Clara creció en confianza y el Benfica mostró síntomas de nerviosismo. Mourinho, visiblemente molesto en la banda, intentó reorganizar su equipo con cambios tácticos. La entrada de Sudakov por Rafa Silva buscó aportar frescura en el centro del campo, mientras que la salida de Schjelderup dejó paso a Lopes Cabral en un movimiento que buscaba recuperar el control del juego.

El encuentro se volvió más físico y disputado, con numerosas faltas y protestas por ambos bandos. El árbitro tuvo trabajo en varias jugadas polémicas, especialmente en una posible falta dentro del área sobre Pavlidis que el colegiado consideró insuficiente para señalar penalti. La tensión aumentó cuando el Santa Clara reclamó una mano dentro del área benfiquista que también fue desestimada por el juez.

El punto de inflexión llegó con la expulsión de Soares por doble amarilla. El defensor local cortó una contra clarísima del Benfica y vio la segunda cartulina, dejando a su equipo con diez hombres en los minutos finales. Esta superioridad numérica fue clave para que los visitantes recuperaran el mando del partido y buscaran la victoria sin complejos.

En los últimos compases, el Benfica se volcó en ataque buscando el gol de la victoria. Una falta muy peligrosa en la frontal del área dio pie a un disparo directo que la barrera bloqueó, pero el rechace cayó a los pies de Barreiro, quien desaprovechó la ocasión con un remate desviado. Finalmente, la insistencia tuvo premio y el conjunto de Mourinho logró marcar el segundo gol que le daba los tres puntos.

El análisis del rendimiento individual deja varias conclusiones interesantes. Pavlidis se confirmó como el referente ofensivo del equipo, no solo por su gol, sino por su constante movimiento y capacidad para generar espacios. Por su parte, Rafa Silva fue uno de los más activos en la primera mitad, aunque su rendimiento decayó tras el descanso. La defensa, sólida en la primera parte, mostró fisuras en la segunda, especialmente en las jugadas a balón parado.

Mourinho demostró una vez más su capacidad para adaptarse a las circunstancias. Su planteamiento inicial fue impecable, pero la reacción del rival y el error de su portero le obligaron a improvisar. Los cambios, aunque tardíos, resultaron efectivos para recuperar el control en los momentos decisivos. La imagen del técnico portugués en la banda, activo y gestual, reflejó la importancia que concedía a este partido como preparación para el duelo europeo.

El Santa Clara, por su parte, merece mención por su reacción de orgullo en la segunda mitad. A pesar de la inferioridad técnica, el equipo local demostró carácter y casi consigue un empate que hubiera sido justo por su esfuerzo. La expulsión de Soares lastró sus opciones en el tramo final, pero la sensación general es que plantaron cara a uno de los gigantes de la liga.

Este resultado deja al Benfica en una posición cómoda en la tabla, manteniendo la presión sobre sus rivales directos. Sin embargo, el partido también dejó interrogantes, especialmente relacionados con la seguridad defensiva y la concentración de algunos jugadores clave. El error de Trubin, aunque aislado, es un recordatorio de que en el fútbol de élite cualquier distracción puede ser costosa.

La mirada ya está puesta en el Real Madrid. Este partido sirvió para que Mourinho rotara a algunos titulares y probara alternativas, pero también dejó evidencia de que el equipo necesita mantener la intensidad durante los 90 minutos si quiere competir de tú a tú contra los blancos. La primera mitad fue un espejo en el que mirarse con optimismo; la segunda, una advertencia de lo que puede ocurrir si se baja el nivel de concentración.

En definitiva, el Benfica cumplió con el cometido de sumar tres puntos en un campo complicado, pero lo hizo con más sufrimiento de lo esperado. La victoria sabe agridulce por la forma en que se consiguió, pero en el fútbol lo que cuenta son los resultados. Ahora toca corregir errores, recuperar energías y preparar el duelo de Champions que puede marcar el curso de la temporada.

Referencias