El VAR se colapsa: 6 minutos para anular un gol en Copa del Rey

El CTA explica por qué el sistema automatizado falló en el Metropolitano y los árbitros tuvieron que recurrir al método manual para anular el tanto de Pau Cubarsí

El Metropolitano presenció una noche para el recuerdo, pero no solo por lo que ocurrió en el terreno de juego. La semifinal de ida de la Copa del Rey entre el Atlético de Madrid y el Barcelona dejó momentos épicos, polémicas arbitrales y una demora sin precedentes en la revisión de una jugada que desconcertó a propios y extraños. El protagonista involuntario fue Pau Cubarsí, cuyo gol fue anulado tras una espera que se prolongó durante seis eternos minutos.

El encuentro ya tenía todos los ingredientes para convertirse en un clásico memorable. Los colchoneros habían firmado una primera parte espectacular, anotando cuatro goles que parecían sentenciar la eliminatoria. Sin embargo, el Barcelona salió de los vestuarios con otra actitud, y cuando Cubarsí encontró el fondo de la red en el minuto 52, la ilusión blaugrana renació. El central catalán celebró con sus compañeros, el cuerpo técnico de Hansi Flick saltó de alegría, y los espectadores guardaron silencio ante el posible inicio de una remontada épica.

Pero la alegría duró poco. El asistente levantó la bandera, el colegiado González Fuertes señaló que revisarían la jugada, y el mundo del fútbol se detuvo. Lo que normalmente toma segundos o, en casos complejos, uno o dos minutos, se convirtió en una espera interminable. Mientras tanto, en el centro de operaciones del VAR, los árbitros enfrentaban un problema técnico sin precedentes.

El Comité Técnico de Árbitros (CTA) no tardó en emitir un comunicado para aclarar las causas de esta demora excepcional. El fallo no fue humano, sino tecnológico. El sistema de fuera de juego semiautomático (SAOT), implementado para agilizar decisiones, experimentó un colapso. Según el CTA, durante el análisis de la posición de Cubarsí, el software detectó una "situación de mucha densidad de jugadores" que impidió la correcta modelización de los esqueletos.

Este fallo en la modelización es más común de lo que se cree en situaciones de aglomeración en el área, pero lo extraordinario fue que el sistema no pudo recalibrarse. Los operadores intentaron reiniciar el proceso y ajustar los parámetros, pero cada intento resultó infructuoso. La tecnología que debía facilitar la decisión se convirtió en el principal obstáculo.

Ante esta situación, el equipo VAR tuvo que recurrir al protocolo de emergencia: el método manual. Este procedimiento implica que los árbitros deben trazar las líneas de fuera de juego utilizando herramientas tradicionales, sin la ayuda de la automatización. Es un proceso mucho más lento, propenso a la subjetividad y que requiere una verificación meticulosa.

Mientras en la sala del VAR se trabajaba bajo presión, en el campo el espectáculo continuaba. Diego Simeone aprovechó la pausa para arengar a la afición, convirtiendo la espera en una oportunidad para calentar el ambiente. Por su parte, Hansi Flick no podía ocultar su sorpresa e indignación. El técnico alemán veía cómo la tecnología que debía garantizar la justicia se convertía en una parodia de lentitud.

Los jugadores, atrapados en esta situación incómoda, optaron por mantenerse activos. Koke y Frenkie de Jong se acercaron al cuarto árbitro Munera para solicitar información, pero la respuesta fue siempre la misma: "Esperen, estamos trabajando". Algunos futbolistas aprovecharon para realizar ejercicios de calentamiento, conscientes de que un parón tan prolongado podía afectar su rendimiento físico.

La espera finalmente terminó. Después de 360 segundos que parecieron una eternidad, el VAR confirmó lo que muchos ya intuían: fuera de juego. La posición de Cubarsí, aunque milimétrica, infringía el reglamento. El gol fue anulado, pero las preguntas apenas comenzaban. ¿Es aceptable que una revisión tome tanto tiempo? ¿Qué implicaciones tiene para el futuro del arbitraje tecnológico?

El incidente pone de manifiesto una tensión fundamental en el fútbol moderno: la dependencia creciente de la tecnología versus la necesidad de agilidad. El SAOT fue introducido para reducir los tiempos de revisión, pero en este caso produjo el efecto contrario. La densidad de jugadores en el área, un escenario común en jugadas de estrategia, resultó ser el talón de Aquiles del sistema.

Expertos señalan que estos fallos ocurren cuando el software no puede diferenciar correctamente las extremidades de los jugadores en espacios reducidos. Los algoritmos de visión por computador se confunden cuando varios esqueletos se superponen. Es como si el sistema "viera" un solo cuerpo masivo en lugar de individuos separados.

La solución temporal, las líneas manuales, plantea otro problema: la consistencia. Mientras el SAOT aplica criterios objetivos, el método manual introduce un margen de interpretación humano. Aunque los árbitros del VAR son altamente capacitados, la subjetividad siempre está presente. ¿Será este el regreso de las polémicas del pasado?

Curiosamente, la misma tecnología que falló en el gol de Cubarsí funcionó sin problemas minutos después, cuando el VAR revisó la entrada de Eric García sobre Baena. En esa ocasión, la decisión de expulsión fue casi inmediata, demostrando que el sistema no está completamente roto, sino que tiene limitaciones específicas.

El CTA ha prometido una investigación exhaustiva y ha asegurado que trabajará con los proveedores tecnológicos para fortalecer el sistema. Sin embargo, la pregunta persiste: ¿cuánto tiempo es demasiado tiempo? Seis minutos interrumpen el ritmo del juego, enfrián a los jugadores y desgastan la paciencia de los espectadores. En un deporte donde la intensidad emocional es todo, estas pausas pueden cambiar el curso de un partido.

Para el Barcelona, el gol anulado representó un golpe anímico adicional. La posibilidad de recortar distancias se desvaneció no solo por la decisión, sino por la forma en que se tomó. La incertidumbre durante seis minutos crea una tensión que afecta la concentración y el rendimiento posterior.

El Atlético de Madrid vio cómo una ventaja que parecía sólida se mantenía intacta, pero también experimentó la frustración de un ritmo de juego completamente alterado. Simeone tuvo que mantener la concentración de su equipo durante una pausa que rompía con cualquier dinámica competitiva.

El incidente del Metropolitano servirá como caso de estudio para ligas y federaciones en todo el mundo. La FIFA ha promovido el SAOT como el futuro del arbitraje, pero este fallo en un escenario de máxima competición demuestra que la tecnología no es infalible. La clave está en encontrar el equilibrio: utilizar la automatización donde funciona, pero tener protocolos robustos y rápidos para cuando falla.

La experiencia también pone de relieve la importancia de la transparencia. El hecho de que el CTA haya explicado públicamente las causas del retraso es un paso positivo. Sin embargo, la comunicación podría mejorarse. ¿Por qué no informar a los espectadores en el estadio sobre la naturaleza del problema? Una simple explicación habría mitigado la frustración.

El futuro del VAR probablemente incluirá redundancias: sistemas de respaldo que se activen automáticamente cuando el principal detecte fallos. También es posible que se desarrollen algoritmos más sofisticados capaces de desentrañar situaciones de alta densidad. La inteligencia artificial avanza rápidamente, y es cuestión de tiempo que estos problemas se resuelvan.

Mientras tanto, el fútbol debe seguir. El Barcelona tendrá que remontar en el Camp Nou una desventaja de 4-0, y el Atlético defenderá su ventaja en una eliminatoria que ya es histórica. Pero más allá del resultado, el partido del Metropolitano habrá dejado una lección: la tecnología es una herramienta, no un milagro. Y cuando la herramienta falla, la humanidad debe estar preparada para actuar con precisión, sí, pero también con la celeridad que el juego demanda.

Los seis minutos que cambiaron una noche de fútbol servirán para cambiar, quizás, el futuro del arbitraje. Y eso, en el largo plazo, puede ser más valioso que cualquier gol.

Referencias