La Super Bowl 2026 dejó un sabor amargo para Drake Maye, el prometedor quarterback de los New England Patriots. El joven mariscal de 23 años vio cómo sus aspiraciones de conquistar el anillo de campeón se desvanecían en el Levi's Stadium ante una imponente defensa de los Seattle Seahawks, que se impusieron por un contundente 29-13 para alzarse con su segundo título de la historia de la NFL. Mientras el estadio vibraba con la espectacular actuación de Bad Bunny durante el descanso, una mirada atenta desde la grada seguía cada jugada con especial interés: la de su hermano mayor Luke Maye, quien defendió la camiseta del Covirán Granada durante la temporada 2022-2023.
El partido, disputado el pasado 9 de febrero, estuvo marcado por la efectividad defensiva de los Seahawks, que lograron neutralizar las armas ofensivas de Maye durante los tres primeros cuartos. A pesar de los esfuerzos del novato, que había llegado a la final como el tercer seleccionado del draft de 2024, la presión constante del equipo de Seattle y una serie de errores en momentos cruciales condenaron las opciones de los Patriots. La defensa de los Seahawks, comandada por su coordinador defensivo, implementó una estrategia de blitzes y coberturas que desconcertaron al joven quarterback, limitando su capacidad para conectar con sus receptores estrella.
La conexión con Granada surge a través de Luke Maye, de 28 años, quien forjó su carrera profesional en el baloncesto tras una brillante etapa universitaria. El ala-pívot norteamericano aterrizó en la capital granadina para la histórica temporada 22/23, el primer año del Covirán Granada en la ACB. Bajo las órdenes de Pablo Pin, Luke se convirtió en pieza fundamental del proyecto, aportando experiencia, liderazgo y un juego interior sólido que resultó crucial para la permanencia del equipo en la máxima categoría del baloncesto español. Sus números hablan por sí solos: 24 partidos disputados con una media de 10,7 puntos y 10 de valoración por encuentro, cifras que lo convirtieron en uno de los referentes del conjunto rojinegro.
La temporada granadina de Luke Maye quedó grabada en la memoria de la afición por dos victorias agónicas en los últimos compases de la competición. Los triunfos ante Betis y Joventut en partidos directos por la permanencia sellaron la continuidad del recién ascendido en la élite del baloncesto nacional. Aquel curso no solo representó el debut del club en ACB, sino también la consolidación de Luke como profesional en Europa, después de su paso por la liga universitaria estadounidense donde ya había demostrado su calidad.
Tras su exitosa experiencia en Granada, Luke Maye decidió probar suerte en otros mercados. Su siguiente destino fue Tofas Bursa, club de la liga turca donde continuó demostrando su versatilidad en el juego interior. Sin embargo, su espíritu aventurero le llevó más lejos aún, hasta Japón, donde actualmente milita en los Kobe Storks de la segunda división del baloncesto nipón. Esta trayectoria internacional demuestra la adaptabilidad del mayor de los hermanos Maye, capaz de sobresalir en diferentes contextos culturales y deportivos.
Por su parte, Drake Maye ha vivido una ascensión meteórica en el mundo del fútbol americano. Elegido en tercera posición del draft de 2024, el quarterback llegó a los Patriots con la responsabilidad de liderar la reconstrucción de una franquicia histórica que buscaba volver a los primeros planos de la NFL. Su temporada regular había despertado grandes esperanzas entre la afición de Nueva Inglaterra, que veía en él al sucesor natural de leyendas como Tom Brady. Los números de Maye durante su año de novato reflejaban su talento: precisión en los pases, capacidad para escapar de la presión y una madurez inusual para un jugador de su edad.
La llegada de los Patriots a la Super Bowl marcaba el retorno del equipo a la gran cita del fútbol americano después de siete años de ausencia. La última participación de la franquicia en el partido por el título había sido en 2019, cuando aún contaban con Brady como líder. Para muchos, la presencia de Drake Maye en la final representaba el inicio de una nueva era, pero la defensa de los Seahawks tenía otros planes. Los Legion of Boom 2.0, como se ha apodado a la renovada defensa de Seattle, aplicó una presión constante que provocó tres intercepciones y cinco sacks al joven quarterback.
El espectáculo de medio tiempo, encabezado por Bad Bunny, ofreció un respiro a la tensión del partido. El artista puertorriqueño, que ha conquistado los escenarios mundiales, presentó un medley de sus mayores éxitos que tuvo al público en pie. Sin embargo, mientras las cámaras enfocaban al reggaetonero, Luke Maye permanecía atento a la dinámica de su hermano, analizando cada jugada desde su experiencia como deportista de élite. El apoyo familiar ha sido siempre un pilar fundamental para los Maye, una familia que ha cultivado el deporte como forma de vida.
Los Seattle Seahawks, dirigidos por su veterano quarterback, demostraron una mayor solidez en todos los aspectos del juego. Su ataque terrestre, combinado con una defensa implacable, resultó demasiado para unos Patriots que mostraron síntomas de nerviosismo en los momentos decisivos. El entrenador en jefe de Nueva Inglaterra, reconoció tras el partido que "nos enfrentamos a un equipo superior hoy. Tenemos que aprender de esta experiencia y volver más fuertes". Las palabras dejaron claro que, a pesar de la derrota, el proyecto con Drake Maye continúa con miras al futuro.
La historia de los hermanos Maye es un testimonio de la dedicación y el talento en el deporte de élite. Mientras Luke forja su carrera en el baloncesto internacional, Drake se enfrenta a los desafíos de la NFL. La derrota en la Super Bowl, aunque dolorosa, forma parte del aprendizaje necesario para convertirse en un quarterback campeón. La experiencia de jugar en el escenario más grande del fútbol americano dejará una huella indeleble en el joven mariscal, que tendrá la oportunidad de redimirse en futuras ediciones.
Para la afición granadina, la conexión con la familia Maye añade un interés especial a la trayectoria de Drake. El recuerdo de Luke en el Palacio de los Deportes sigue vivo entre los seguidores del Covirán, que siguen de cerca los pasos del mayor de los hermanos en Japón y ahora también los del menor en la NFL. La globalización del deporte crea vínculos inesperados, y Granada puede presumir de haber formado parte del camino de una familia que ha llegado a lo más alto del deporte profesional.
El futuro de Drake Maye en los Patriots sigue siendo prometedor. A sus 23 años, cuenta con todas las herramientas para convertirse en una de las grandes estrellas de la liga. La derrota en la Super Bowl 2026 será un capítulo más en su desarrollo, una lección que le servirá para crecer como líder y como jugador. Mientras tanto, Luke continuará su aventura en Japón, manteniendo vivo el apoyo fraternal que ha definido a los Maye desde sus inicios en el deporte. La próxima temporada de la NFL volverá a poner a prueba las capacidades de Drake, con la mirada puesta en llevar a los Patriots de nuevo a la prometida tierra del título. La historia de esta familia de atletas continúa escribiéndose, con Granada como un capítulo memorable en su legado deportivo.