Belén Rueda regresa al género de terror con "El vestido", una película que no solo busca generar suspenso en la audiencia, sino que también aborda problemáticas sociales actuales como el acoso escolar y el impacto de las nuevas tecnologías en la juventud. En una reciente entrevista, la actriz ha compartido sus reflexiones sobre estos temas, generando un debate relevante sobre la necesidad de regular el acceso de los menores a las redes sociales.
El thriller, dirigido por Jacob Santana, combina elementos psicológicos y sobrenaturales para narrar una historia que se sumerge en las dinámicas familiares, los traumas del pasado y los fantasmas que persiguen a las personas incluso cuando intentan comenzar una nueva vida. Para Rueda, este proyecto representa una oportunidad para explorar los límites del miedo desde una perspectiva más profunda y socialmente consciente.
La problemática del bullying en la sociedad digital
Uno de los ejes centrales de la cinta es el bullying en entornos escolares. La actriz enfatiza que el acoso entre jóvenes ha evolucionado drásticamente con la llegada de las redes sociales. Mientras que antes la presión venía principalmente del grupo de amigos cercanos, hoy en día los adolescentes están expuestos a la opinión de desconocidos que ni siquiera conocen en persona.
"Los menores se ven influenciados mucho por sus amigos, pero ahora también por gente a la que ni siquiera le ponen cara", ha manifestado Rueda. Esta situación, según su perspectiva, convierte el ciberacoso en una amenaza constante que trasciende las paredes del colegio y acompaña a las víctimas las 24 horas del día.
La película utiliza el terror como metáfora para representar esta sensación de persecución constante. A través de elementos sobrenaturales, "El vestido" refleja la angustia que sienten muchos jóvenes cuando se sienten atrapados en dinámicas de acoso que no pueden controlar ni escapar.
Posición sobre la prohibición de redes sociales para menores
Recientemente, el Gobierno español ha planteado la posibilidad de prohibir el acceso a redes sociales para menores de 16 años. Ante esta propuesta, Belén Rueda ha expresado una postura matizada que combina regulación con educación.
"La prohibición nunca es buena, pero es cierto que al estar prohibido hay una conciencia", afirma la actriz. Con esta declaración, Rueda reconoce que aunque las medidas restrictivas no son la solución perfecta, sí generan un marco de concienciación social que puede ser beneficioso.
Sin embargo, la intérprete insiste en que cualquier medida regulatoria debe ir acompañada de una educación digital robusta. "Sí estoy de acuerdo en la prohibición, pero también hay que educar", ha enfatizado, señalando que el debate debe ocurrir tanto en el ámbito público como dentro de los hogares.
Para Rueda, el simple hecho de que exista una medida y se genere conversación en torno a ella ya crea un efecto positivo de concienciación. La actriz considera que esta discusión es fundamental para que las familias reflexionen sobre cuál debe ser el papel del móvil en la vida de los jóvenes que aún se encuentran en proceso de formación.
Analogía con la prohibición de beber y conducir
Para ilustrar su punto de vista, la actriz recurre a una comparación concreta: la normativa que prohíbe consumir alcohol antes de conducir. Rueda recuerda que cuando ella era joven, esta práctica era común y socialmente aceptada, pero la implementación de leyes estrictas y campañas de concienciación lograron cambiar radicalmente la mentalidad de las nuevas generaciones.
"En mi generación se cogía el coche habiendo bebido mucho", reconoce. Sin embargo, observa que los jóvenes actuales han interiorizado esta norma de forma natural. "Las nuevas generaciones son estupendas", afirma con optimismo, destacando que los cambios impuestos desde arriba, aunque inicialmente generen resistencia, pueden producir transformaciones culturales positivas a largo plazo.
De la misma manera, Rueda espera que una posible regulación del uso de redes sociales en menores siga un proceso similar: inicialmente puede generar rechazo, pero eventualmente conduciría a una mayor conciencia sobre los riesgos y un uso más responsable de la tecnología.
El uso descontrolado de móviles en la infancia
La actriz no duda en señalar que el uso de dispositivos móviles entre los más jóvenes "se ha ido un poco de las manos". Recuerda que originalmente los teléfonos se entregaban a los hijos para emergencias o para mantener contacto durante excursiones escolares, pero la situación ha evolucionado hasta convertirse en una dependencia total.
"Ahora toda la vida está en los teléfonos", lamenta Rueda, evidenciando su preocupación por cómo la tecnología ha reconfigurado la experiencia de la infancia y la adolescencia. Esta reflexión conecta directamente con la temática de "El vestido", donde los fantasmas del pasado y las presiones sociales se entrelazan con la vida digital de los personajes.
La película, según la actriz, busca generar conversación sobre estos temas, utilizando el terror como vehículo para que el público experimente emocionalmente lo que sienten los protagonistas. "A lo mejor esto nos hace hablar un poco más sobre cuál es el papel del móvil en nuestras vidas", espera.
El terror como género de conexión inmediata
Belén Rueda confiesa su profundo amor por el cine de terror, considerándolo junto con la comedia como uno de los géneros donde la conexión con el público es más inmediata y evidente. "Son los dos géneros en los que resulta más fácil saber de inmediato si conectan o no con el público", afirma.
Para la actriz, el terror permite a los intérpretes explorar registros extremos, desde momentos de "descontrol absoluto" hasta estados de "dolor profundo". Esta dualidad emocional, según su experiencia, no solo enriquece su trabajo como actriz, sino que también crea un puente empático con los espectadores, quienes pueden comprender mejor las tribulaciones de los personajes.
"Me apetecía, de una manera romántica, volver otra vez al género", admite Rueda sobre su decisión de participar en "El vestido". La colaboración cercana con el director Jacob Santana desde las primeras etapas del proyecto le permitió construir un personaje con matices complejos y una carga emocional significativa.
Una mirada crítica a la formación de menores
La postura de Belén Rueda sobre la regulación de redes sociales refleja una preocupación mayor por la formación integral de los jóvenes. La actriz insiste en que los adolescentes "todavía están por formar en muchas cosas", por lo que son más vulnerables a las influencias negativas del entorno digital.
Esta perspectiva va más allá de la simple prohibición y aboga por un enfoque educativo que acompañe a las medidas regulatorias. La concienciación familiar y social, según Rueda, es el componente clave para que cualquier política pública tenga éxito.
La película "El vestido" se convierte así en un instrumento para visibilizar estas preocupaciones. A través de su estreno el 13 de febrero, el proyecto cinematográfico busca no solo entretener, sino también provocar reflexión sobre cómo la sociedad está gestionando la crianza digital de sus nuevas generaciones.
El papel del cine como agente de cambio social
Para Rueda, el cine de terror tiene el poder de acompañar a los espectadores en experiencias emocionales intensas que pueden generar empatía y comprensión. Al abordar el bullying y la presión social desde una perspectiva sobrenatural, "El vestido" ofrece una metáfora poderosa sobre los miedos reales que enfrentan los jóvenes hoy en día.
La actriz confía en que el filme contribuirá a ampliar el debate sobre el uso responsable de la tecnología y la necesidad de proteger a los menores de los riesgos del entorno digital. "El hecho de que exista la medida y se hable de ella ya genera una concienciación", repite, enfatizando el valor de la conversación pública.
Conclusiones sobre la regulación tecnológica
La reflexión de Belén Rueda sobre la prohibición de redes sociales para menores de 16 años revela una postura equilibrada que reconoce tanto las limitaciones de las medidas restrictivas como su potencial para generar conciencia social. La analogía con la prohibición de beber y conducir demuestra que las normativas, cuando se implementan acompañadas de educación y debate social, pueden transformar comportamientos culturales a largo plazo.
La actriz aboga por un enfoque integral donde la regulación gubernamental, la educación en el aula y la conversación en el hogar trabajen en conjunto. Solo así, según su visión, será posible que los jóvenes desarrollen una relación saludable con la tecnología sin caer en las trampas del acoso digital o la dependencia excesiva.
Con "El vestido", Belén Rueda no solo regresa a sus raíces en el cine de terror, sino que también utiliza su plataforma para abordar temas que considera urgentes en la sociedad contemporánea. La película se estrena en un momento oportuno, cuando España debate precisamente cómo proteger a sus menores de los peligros del mundo digital.