Colombia se prepara para liderar uno de los eventos más importantes en materia de políticas agrarias y desarrollo rural a nivel global. La Segunda Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural, conocida como ICARRD+20, se llevará a cabo en la histórica ciudad de Cartagena de Indias del 24 al 28 de febrero, convocando a representantes de al menos 68 naciones para debatir el futuro del campo y las comunidades rurales.
Este encuentro internacional representa una oportunidad crucial para revisar los avances y desafíos en la implementación de políticas de reforma agraria a dos décadas de la primera conferencia. La elección de Colombia como sede no es casual, sino un reconocimiento a su experiencia en procesos de transformación del sector rural y su compromiso con el desarrollo sostenible del territorio.
La ministra de Agricultura, Marta Carvajalino, ha destacado la importancia de este evento como plataforma para el intercambio de experiencias y la construcción de alianzas estratégicas. Bajo su liderazgo, el país busca posicionarse como referente en la discusión de temas clave como la distribución equitativa de la tierra, la productividad sostenible y la inclusión de pequeños agricultores en las cadenas de valor.
La conferencia contará con la participación de delegaciones gubernamentales, organizaciones de campesinos, sociedad civil, academia y cooperación internacional. Durante cinco días de intenso trabajo, se desarrollarán mesas redondas, talleres prácticos y espacios de diálogo para identificar soluciones concretas a los problemas que afectan al campo en diferentes regiones del mundo.
Entre los temas centrales de la agenda figuran la seguridad alimentaria, el acceso a la tierra para las nuevas generaciones, la mitigación del cambio climático en el sector agropecuario, y la generación de oportunidades económicas para las comunidades rurales. La conferencia también abordará el papel fundamental de la mujer rural y los jóvenes en la reconstrucción del tejido social del campo.
La cita en Cartagena busca generar un documento final con recomendaciones políticas que puedan ser adoptadas por los países participantes, fortaleciendo así el compromiso multilateral con el desarrollo rural integral. Además, se espera que el evento impulse inversiones en proyectos productivos que beneficien directamente a las poblaciones más vulnerables.
La importancia de este encuentro radica en su capacidad para visibilizar las necesidades del sector rural en la agenda global. En un momento en que la seguridad alimentaria se ha convertido en una prioridad internacional, especialmente tras los efectos de la pandemia y los conflictos geopolíticos, la cooperación Sur-Sur cobra especial relevancia.
Colombia, con su experiencia en implementación de políticas públicas como la formalización de tierras y el fomento a la agricultura familiar, aportará lecciones aprendidas que pueden ser replicadas en otros contextos. La participación activa de organizaciones de productores garantiza que las decisiones no queden solo en el ámbito teórico, sino que respondan a las necesidades reales del territorio.
El evento también representa una oportunidad para el sector turístico de Cartagena, que verá incrementada la llegada de visitantes internacionales. Sin embargo, el foco principal permanecerá en generar resultados concretos que impacten positivamente las condiciones de vida de millones de personas que dependen de la agricultura en todo el mundo.
Durante los cinco días de conferencia, se espera que se establezcan alianzas entre países con realidades similares, facilitando el intercambio de tecnologías apropiadas y modelos de gestión territorial que han demostrado ser efectivos. La cooperación técnica y financiera será otro pilar fundamental de las discusiones.
La presencia de múltiples actores asegura una visión integral de los problemas rurales. Desde la perspectiva de derechos humanos hasta la viabilidad económica de las explotaciones agrícolas, pasando por la conservación de ecosistemas, la conferencia busca romper los silos temáticos para abordar el desarrollo rural de manera holística.
Para Colombia, liderar este espacio significa asumir un rol protagónico en la definición de la agenda internacional. El país ha avanzado significativamente en la implementación de su política de desarrollo rural con enfoque territorial, y esta conferencia permite validar esos esfuerzos ante la comunidad internacional.
El documento final que surja de ICARRD+20 se espera que incluya metas medibles para los próximos cinco años, con indicadores claros de progreso en materia de acceso a tierras, productividad sostenible y reducción de la brecha de desigualdad rural. Este seguimiento permitirá mantener el compromiso de los estados participantes.
La participación de organizaciones de la sociedad civil garantiza que las voces de los campesinos, indígenas y afrodescendientes sean escuchadas en las instancias de decisión. Esta inclusión es fundamental para el éxito de cualquier política de reforma agraria, ya que quienes viven y trabajan en el campo son los principales conocedores de sus realidades.
La conferencia también servirá como plataforma para presentar innovaciones tecnológicas que pueden revolucionar la agricultura familiar. Desde aplicaciones móviles para el acceso a mercados hasta sistemas de riego eficiente, la tecnología será un eje transversal en las discusiones.
La seguridad alimentaria global depende en gran medida de la capacidad de los países para mantener a sus poblaciones rurales productivas y resilientes. ICARRD+20 llega en un momento oportuno para reforzar los sistemas alimentarios locales y regionales, promoviendo la soberanía alimentaria como principio rector.
La experiencia colombiana en procesos de restitución de tierras y enfrentamiento al conflicto armado desde una perspectiva rural ofrece lecciones valiosas para naciones en situaciones similares. La conferencia permitirá compartir estas experiencias de manera sistemática.
Además de los aspectos técnicos y políticos, la cita en Cartagena busca fortalecer los lazos culturales entre las naciones participantes. La diversidad cultural del campo, expresada en sus saberes tradicionales y prácticas ancestrales, será valorada como patrimonio común que enriquece las propuestas de desarrollo.
La agenda de la conferencia incluye visitas de campo a experiencias productivas exitosas en la región de Cartagena y sus alrededores. Estas visitas permitirán a los delegados internacionales conocer de primera mano los avances y desafíos del contexto colombiano.
La sostenibilidad ambiental será otro tema prioritario. La conferencia abordará cómo las prácticas agrícolas pueden contribuir a la mitigación del cambio climático, promoviendo modelos de agricultura regenerativa que recuperen ecosistemas degradados.
La generación de empleo rural es otro desafío urgente. ICARRD+20 discutirá estrategias para retener a los jóvenes en el campo, creando oportunidades económicas que compitan con las ciudades y eviten la migración masiva hacia los centros urbanos.
La participación del sector privado será clave para conectar a los pequeños productores con mercados nacionales e internacionales. La conferencia busca promover modelos de negocio inclusivos que beneficien a toda la cadena de valor.
La cooperación internacional se manifestará no solo en discursos, sino en compromisos concretos de financiamiento y asistencia técnica. Los organismos multilaterales presentes en el evento anunciarán nuevas líneas de apoyo para el desarrollo rural.
La conferencia de Cartagena representa una oportunidad histórica para reorientar las políticas agrarias hacia modelos más justos, sostenibles e inclusivos. El compromiso de 68 países demuestra que el desarrollo rural es una prioridad compartida que trasciende fronteras.
El éxito de ICARRD+20 se medirá no solo por la calidad de sus documentos, sino por la implementación efectiva de sus recomendaciones en cada uno de los países participantes. La rendición de cuentas será un principio fundamental del seguimiento post-conferencia.
A medida que se acerca la fecha de inauguración, la expectativa crece tanto en Colombia como en la comunidad internacional. La ciudad de Cartagena se prepara para recibir a cientos de delegados que llegarán con la esperanza de encontrar soluciones concretas para los desafíos del campo en el siglo XXI.
La conferencia también será un espacio para reconocer el papel de la mujer rural como motor de desarrollo. Las mujeres representan una parte sustancial de la fuerza laboral agrícola y sus aportes serán visibilizados en mesas específicas dedicadas a la equidad de género en el campo.
Finalmente, ICARRD+20 en Cartagena busca dejar un legado duradero que vaya más allá de los acuerdos políticos. Se espera que genere una red permanente de cooperación entre los países participantes, facilitando el intercambio continuo de experiencias y el apoyo mutuo en la implementación de políticas de reforma agraria.