El presidente del Euzko Alderdi Jeltzalea (EAJ-PNV) en el Congreso de los Diputados, Aitor Esteban, ha expresado públicamente sus reservas sobre el comportamiento de Josu Jon Imaz durante la reciente reunión mantenida en la Casa Blanca con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En una entrevista concedida al programa radiofónico 'Julia en la Onda', el dirigente nacionalista ha dejado claro que, aunque comprende la obligación institucional del consejero delegado de Repsol de asistir al encuentro, discrepa rotundamente de determinadas expresiones utilizadas.
La polémica surge a raíz de la cumbre celebrada el pasado 9 de enero, donde Imaz se reunió con Trump junto a otros líderes empresariales para abordar el futuro energético de Venezuela tras la salida de Nicolás Maduro del poder. Durante su intervención, el máximo ejecutivo de la petrolera española no solo agradeció personalmente al mandatario estadounidense, sino que adoptó terminología propia de la retórica trumpista, generando un intenso debate en el ámbito político y empresarial español.
Las palabras que despertaron la polémica
En su intervención ante Trump, Imaz manifestó: «Gracias por abrir la puerta a una Venezuela mejor... estamos preparados para invertir más y multiplicar la producción por tres en los próximos dos o tres años, invirtiendo con fuerza en el país». Esta declaración, sumada al uso del término «golfo de América» en lugar de Golfo de México, ha sido cuestionada por diversos sectores, incluido el propio Aitor Esteban.
El líder jeltzale no ha dudado en señalar que, de haber estado en el lugar de Imaz, «me habría ahorrado algunas frases, como darle las gracias, sinceramente, yo no lo hubiera dicho». Esta afirmación refleja la incomodidad de una parte del establishment político vasco con la cercanía verbal mostrada hacia una figura tan controvertida como Trump, cuyas políticas han generado división internacional.
La doble vertiente: militante y ejecutivo
Uno de los aspectos más destacados de las declaraciones de Esteban es la clara distinción que establece entre Imaz como militante del PNV y como consejero delegado de una multinacional energética. «Imaz es un militante del PNV, pero no representa a la formación jeltzale ni ejerce ningún cargo dentro de ella», ha enfatizado Esteban, desvinculando así al partido de las actuaciones corporativas de su histórico militante.
El dirigente nacionalista ha reconocido que, en su rol de CEO de Repsol, «es obligado que fuera» al encuentro con Trump. «No se entendería de otro modo, Repsol tenía que estar presente», ha añadido, justificando la presencia institucional del ejecutivo en un evento de tal relevancia geopolítica. La compañía española mantiene intereses estratégicos en Venezuela, siendo una de las pocas petroleras occidentales que ha continuado operando en el país caribeño pese a las sanciones y la inestabilidad política.
«Repsol tiene muchos intereses ahí, desde luego es una de las pocas compañías que estaba trabajando en Venezuela y tiene que andar con cuidado», ha manifestado Esteban, mostrando una comprensión pragmática de las necesidades empresariales, aunque sin renunciar a su propio criterio político.
El dilema entre pragmatismo y principios
La postura de Aitor Esteban refleja el clásico dilema entre pragmatismo empresarial y coherencia política. Por un lado, reconoce la necesidad de que las grandes corporaciones españolas protejan sus inversiones en mercados complejos como el venezolano. Por otro, advierte sobre los riesgos reputacionales de asociarse demasiado estrechamente con figuras polarizadas.
El hecho de que Imaz adoptara literalmente la retórica de Trump, incluyendo el polémico cambio de nombre al Golfo de México, ha sido interpretado por algunos analistas como una concesión excesiva al mandatario estadounidense. Esteban ha sido tajante al respecto: «eso lo digo así de claro», afirmando que él no habría utilizado ese tipo de expresiones.
Reunión inminente entre ambos dirigentes
La tensión generada por estas declaraciones no parece afectar las relaciones institucionales entre el PNV y Repsol. Esteban ha adelantado que prevé reunirse próximamente con el primer ejecutivo de la petrolera para tratar diversos asuntos de actualidad, lo que sugiere que, pese a las diferencias de estilo, mantienen canales de comunicación abiertos.
Este encuentro será crucial para aclarar posiciones y asegurar que las decisiones empresariales no interfieran en la línea política del partido nacionalista vasco, del cual Imaz ha sido un destacado dirigente antes de su salto al sector privado.
El contexto político español
Durante la misma entrevista, Aitor Esteban también ha analizado la compleja situación política que atraviesa España, calificando de «muy irregular» la actual legislatura. La falta de presupuestos generales y la dependencia excesiva de decretos ley reflejan, a su juicio, una inestabilidad institucional preocupante.
Esta reflexión sobre el panorama nacional pone en contexto las declaraciones sobre Imaz, mostrando cómo el líder del PNV navega entre la defensa de intereses territoriales, la coherencia ideológica y la realidad de un país con dificultades para generar estabilidad de gobierno.
Implicaciones geopolíticas de la reunión
El encuentro en la Casa Blanca no fue un simple acto protocolario, sino que forma parte de la estrategia de Trump para consolidar su influencia en América Latina tras el cambio de régimen en Venezuela. La presencia de Repsol, con su experiencia en el país, resulta estratégica para los planes de reconstrucción económica que Washington promueve.
Sin embargo, esta alineación con la política exterior estadounidense genera tensiones en Europa, donde muchos gobiernos mantienen una postura más cautelosa. España, en particular, ha defendido tradicionalmente una relación constructiva con América Latina basada en la cooperación, sin intervencionismos marcados.
Reacciones del ámbito empresarial
Desde el sector empresarial, las opiniones están divididas. Algunos expertos en relaciones internacionales consideran que Imaz actuó con la pragmatismo necesario para proteger los intereses de Repsol en un momento de transición geopolítica. Otros, en cambio, ven un exceso de deferencia que podría dañar la reputación corporativa a largo plazo.
La polémica también ha reabierto el debate sobre la separación entre política y negocios cuando altos ejecutivos mantienen vínculos partidistas activos. Aunque Esteban ha desvinculado al PNV de las palabras de Imaz, la sombra de su militancia sigue presente en la percepción pública.
Conclusiones
Las declaraciones de Aitor Esteban reflejan un equilibrio delicado entre reconocer las obligaciones empresariales y mantener una postura política coherente. Mientras justifica la presencia de Imaz en la Casa Blanca como una necesidad corporativa, no duda en censurar el tono y las expresiones utilizadas.
Esta postura permite al PNV mantenerse al margen de las polémicas internacionales sin romper puentes con uno de sus militantes más prominentes en el sector privado. La próxima reunión entre ambos dirigentes será determinante para definir cómo gestionan esta tensión entre responsabilidad empresarial y lealtad partidista.
El caso también sirve como ejemplo de los desafíos que enfrentan las grandes corporaciones españolas en un mundo geopolítico cada vez más polarizado, donde cada palabra pronunciada ante líderes controvertidos puede tener repercusiones diplomáticas y comerciales de largo alcance.