El empresario Víctor de Aldama ha vuelto a la palestra mediática con nuevas revelaciones sobre Víctor Ábalos, hijo del exministro socialista José Luis Ábalos. En una reciente intervención televisiva, apenas 24 horas después de la comparecencia de Ábalos en otro programa, De Aldama ha prometido desvelar detalles inéditos que, según afirma, cambiarán la percepción pública sobre este caso.
Durante su intervención en el programa Horizonte, De Aldama anunció que compartiría información que hasta ahora había mantenido en reserva. «Hay un episodio que no he contado nunca y quiero explicarlo bien para que la gente lo entienda», declaró con énfasis, preparando el terreno para una serie de acusaciones directas contra el hijo del exministro.
Las declaraciones de De Aldama llegan como respuesta a las recientes apariciones de Víctor Ábalos en los medios, donde este último habría intentado limpiar la imagen tanto suya como de su padre. El empresario no dudó en calificar estas acciones como un «intento de blanqueamiento nefasto», mostrando su disconformidad con la versión de los hechos presentada por la familia Ábalos.
Uno de los puntos más controvertidos del enfrentamiento verbal es la afirmación de Ábalos sobre que «los corruptores son los empresarios», una generalización que De Aldama ha tomado como un ataque personal directo. Esta declaración habría sido la gota que colmó el vaso para el empresario, quien decidió entonces romper su silencio sobre ciertos aspectos que, según dice, había mantenido ocultos por dos razones fundamentales.
El empresario explicó que durante su declaración judicial decidieron «dejar a una serie de personajes fuera» del caso principalmente por respeto a las familias involucradas y porque consideraban que ya existía suficiente evidencia contra otras personas. Sin embargo, ahora siente necesario revelar información sobre uno de esos personajes: el hijo de José Luis Ábalos.
«Uno de los personajes que decidimos dejar fuera es a este señor, cuando de este señor hay mucho que hablar», afirmó De Aldama, refiriéndose directamente a Víctor Ábalos. El empresario añadió que durante sus encuentros previos, Ábalos se mostraba «riendo y jactándose de que él no está imputado y de que yo soy un corrupto», una actitud que De Aldama considera provocadora y falaz.
El núcleo de las nuevas revelaciones se centra en un presunto esquema de blanqueo de capitales que, según De Aldama, fue propuesto por el hijo del exministro. El plan involucraba el uso de una consultora deportiva en Colombia como fachada para justificar transferencias económicas que luego se devolverían en efectivo.
El empresario detalló que la propuesta consistía en realizar transferencias bancarias bajo el pretexto de «ojear jugadores para el Zamora CF», un club de fútbol español. Posteriormente, según este relato, el dinero sería entregado físicamente en metálico a De Aldama, completando así un círculo que el empresario califica como irregular.
De Aldama no dudó en calificar estas ideas como «ocurrencias de bombero», expresión que denota improvisación y falta de profesionalismo en la planificación. Sin embargo, lo más grave de sus declaraciones es la implicación directa del hijo del exministro como presunto instigador de toda la operación.
Cuando se le cuestionó sobre el origen de los fondos involucrados en este supuesto plan, De Aldama señaló sin ambages a Víctor Ábalos como el responsable de idear todos los movimientos. Según su testimonio, era Ábalos quien proponía simular servicios de consultoría deportiva para justificar las transferencias desde las empresas de De Aldama, a cambio de la devolución del capital en efectivo.
En un momento de la entrevista, el empresario lanzó una pregunta retórica que resume su postura defensiva: «¿Quién es el corrupto? ¿Quién ofrece la corrupción, yo a él o él a mí?». Esta cuestión busca invertir la narrativa establecida y cuestionar quién tiene realmente la responsabilidad en los presuntos hechos delictivos.
Más allá de las acusaciones mutuas, De Aldama mostró un lado más reflexivo y arrepentido durante su intervención. «Obviamente estoy arrepentido. Estoy arrepentido de haber conocido a toda esta tropa y de haber hecho lo que he hecho», reconoció con visible pesar.
El empresario explicó que en su momento sintió que se le abrían «todas las puertas», una sensación de invencibilidad que le llevó a tomar decisiones equivocadas. Aseguró que para él, el motivo no era económico, sino que tenía que ver con el poder, una motivación que considera más peligrosa que la simple avaricia.
Visiblemente emocionado y con dificultad para articular algunas palabras, De Aldama cerró su intervención con una reflexión sorprendente: «doy gracias en este caso a Dios de que me hayan dado el tortazo que me dieron porque a mí me ha hecho cambiar muchísimo el entrar en la cárcel». Aunque reconoció que la experiencia carcelaria fue «muy doloroso por lo que conlleva el entrar y, sobre todo, por la familia», considera que ese episodio le transformó profundamente.
Estas nuevas declaraciones de Víctor de Aldama añaden un capítulo más a la compleja trama de acusaciones y contraacusaciones que envuelven al entorno del exministro Ábalos. La polémica, lejos de apaciguarse, parece intensificarse con cada nueva aparición pública de los involucrados, dejando en el aire preguntas sobre la veracidad de los hechos denunciados y las responsabilidades penales que puedan derivarse de ellos.
El caso continúa generando debate en la opinión pública, especialmente por las implicaciones políticas que conlleva y por la gravedad de las acusaciones de blanqueo de capitales. Las autoridades judiciales aún no se han pronunciado sobre estas últimas revelaciones, pero se espera que la Fiscalía pueda tomar declaración a los implicados para esclarecer los hechos.
Mientras tanto, la figura de Víctor de Aldama se consolida como un testigo clave en esta trama, al tiempo que su propia situación legal y su pasado empresarial siguen bajo escrutinio. La tensión entre las partes sugiere que aún quedan más revelaciones por salir a la luz, manteniendo la expectación mediática y social sobre este caso de corrupción que ha salpicado las más altas esferas del poder político español.