El Partido Socialista Obrero Español en la Comunidad Valenciana atraviesa uno de sus momentos más delicados. Las dirigentes y dirigentes del PSPV han activado una búsqueda urgente de un estratega electoral experto que pueda revertir la tendencia negativa que amenaza la candidatura de Diana Morant. Los datos de los sondeos internos y externos dibujan un escenario complicado para los socialistas, que no logran despegar en intención de voto pese a las crisis que ha atravesado el Partido Popular en la región.
La actual secretaria general del PSPV, Diana Morant, enfrenta serias dificultades para consolidar su liderazgo desde que accedió al cargo. Su llegada al frente de la formación ya generó cierta controversia, ya que requirió la intervención directa de Santos Cerdán, entonces secretario de Organización del PSOE federal, para que sus rivales internos desistieran de sus aspiraciones. Este proceso de imposición, lejos de fortalecerla, ha marcado su mandato con el sello de una legitimidad cuestionada desde el inicio.
Los resultados electorales potenciales reflejados en las encuestas confirman estas preocupaciones. A pesar de que el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, ha atravesado por momentos de gran turbulencia política, especialmente tras la gestión de la DANA, el PSOE no ha sabido capitalizar estas crisis. Las expectativas de voto continúan favoreciendo al PP, lo que ha encendido todas las alarmas en Ferraz y en la sede valenciana del partido.
La situación se complica aún más con la reciente designación de Pérez Llorca al frente del PP nacional. Este cambio en la dirección del partido conservador ha intensificado la sensación de urgencia entre los socialistas, que temen verse aún más desbordados en la pugna por el Palau de la Generalitat. La suma de estos factores ha llevado a la dirección del PSPV a considerar indispensable contar con un gurú de la estrategia electoral que pueda rediseñar el rumbo de la campaña.
La crisis interna del PSOE valenciano, sin embargo, no se limita únicamente a los malos números en los sondeos. La organización sufre una parálisis institucional evidente desde la dimisión de José María Ángel, el ex alto comisionado del Gobierno para la DANA, quien tuvo que abandonar el cargo hace casi cuatro meses tras el escándalo de su currículum falsificado. Esta marcha dejó vacante una posición clave y generó un nuevo episodio de desgaste para la formación.
En Alicante, la segunda ciudad más importante de la comunidad, la situación es aún más crítica. La agrupación local está bajo la gestión de una administradora que ni siquiera reside en la ciudad, lo que ha generado malestar entre los militantes y una sensación de abandono. Este descontento se ha extendido por las bases, que cada vez muestran menos confianza en la liderazgo de Morant.
Curiosamente, entre los propios afiliados ha surgido una figura alternativa que gana apoyos silenciosos. La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, recibe elogios cada vez más frecuentes como posible candidata a la Generalitat. Esta circunstancia refleja el descontento interno con la actual dirección y la búsqueda de alternativas que puedan competir con garantías ante el PP.
El tiempo apremia. Con año y medio por delante para las elecciones autonómicas, el PSOE valenciano necesita actuar con celeridad. La búsqueda del estratega electoral no se centra en académicos o teóricos de la política, sino en profesionales con experiencia demostrada en victorias socialistas en la Comunidad Valenciana. Se busca alguien que conozca el territorio, las claves del electorado y que haya demostrado capacidad para ganar en esta región.
El riesgo es elevado para el conjunto del PSOE. Una derrota en Valencia no solo significaría la pérdida de la Generalitat, sino que podría tener consecuencias en el ámbito nacional. Si el PP y Vox consiguen crecer en esta comunidad, el impacto se extendería a las elecciones generales, poniendo en peligro la estabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez. La Comunidad Valenciana se ha convertido en un territorio clave para el equilibrio de poder en España.
Las bases del partido empiezan a perder la paciencia. La imposición de Morant desde Madrid, lejos de fortalecer el liderazgo local, ha generado una distancia entre la dirección y los militantes. La falta de resultados en las encuestas, sumada a la gestión de las crisis internas, ha creado un caldo de cultivo para el descontento. Si la incorporación del estratega no logra revertir la tendencia, las voces que piden un cambio de candidata se harán inevitables.
El escenario es complejo también por la competencia en el espacio progresista. La coalición Compromís, lejos de consolidarse como una alternativa sólida, atraviesa su propia crisis interna. Esta situación debería representar una oportunidad para el PSOE, pero ni siquiera sumando fuerzas con los nacionalistas los socialistas logran vislumbrar una mayoría que les permita gobernar. La fragmentación del voto de izquierdas dificulta aún más las opciones de Morant.
La estrategia que se diseñe en los próximos meses será determinante. El PSOE necesita no solo un mensaje claro y una candidata conectada con la ciudadanía, sino también una organización sólida que funcione en todo el territorio. La falta de liderazgo en Alicante, la crisis institucional tras la dimisión de Ángel y la percepción de imposición desde Madrid son obstáculos que cualquier estratega deberá superar.
El futuro de Diana Morant está en juego. Si el nuevo asesor logra dar la vuelta a la situación y acercar al PSOE a una victoria posible, su liderazgo se consolidará. Si por el contrario los números continúan sin mejorar, el partido se verá obligado a abrir un proceso de reflexión sobre su candidatura. La historia reciente del PSOE está llena de ejemplos donde la falta de resultados ha terminado por precipitar cambios de última hora.
La búsqueda de este gurú electoral representa una apuesta por la experiencia y el conocimiento del territorio. No se trata de innovar con teorías nuevas, sino de aplicar recetas que ya han funcionado en el pasado para los socialistas valencianos. El reto es monumental: transformar una candidatura que no ha logrado conectar con los electores en una opción ganadora en apenas dieciocho meses.
El tiempo dirá si esta decisión fue acertada o si llegó demasiado tarde. Mientras tanto, la política valenciana se prepara para una de las campañas más intensas de los últimos años, con el PSOE luchando por mantener su relevancia en una comunidad que ha sido tradicionalmente disputada pero que ahora parece inclinarse hacia el lado conservador.