La gestora aeroportuaria estatal ha tomado una decisión estratégica para desbloquear el futuro del aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández. Ante el riesgo de una paralización judicial, Aena ha optado por desistir de la licitación de asistencias técnicas por valor de 38 millones de euros que supervisarían la planificación y ejecución de las obras de ampliación de la terminal alicantina. Esta maniobra preventiva busca eludir los obstáculos que ya han frenado otro concurso de mayor envergadura en la red de aeródromos españoles.
El motivo que ha precipitado esta retirada radica en una impugnación presentada ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TACRC). Una empresa ha cuestionado los pliegos de un proceso paralelo, destinado a los aeropuertos de los lotes de Canarias, Baleares, Norte, Este, Sur y Centro, cuyo presupuesto ascendía a más de 265 millones de euros. El TACRC ha estimado los argumentos del recurso, lo que ha derivado en la anulación de aquella licitación, según confirman fuentes oficiales de la compañía.
Consciente de que el mismo escenario podría reproducirse en el caso del aeropuerto alicantino, Aena ha anticipado su movimiento. La decisión de desistir se comunicó formalmente este martes en el seno del consejo de administración de la entidad pública. No se trata de una cancelación definitiva, sino de un reinicio del expediente que permitirá reconfigurar las bases del concurso para blindarlo contra futuras contestaciones judiciales.
La nueva convocatoria, que verá la luz entre los meses de diciembre y enero, incorporará modificaciones sustanciales en los requisitos de solvencia técnica. Estos cambios en las cláusulas buscan precisamente diferenciarse del modelo impugnado, cerrando las puertas a las vulnerabilidades detectadas por el TACRC. De esta forma, Aena garantiza que el proceso no sufra demoras críticas que comprometan el calendario de la ambiciosa ampliación del aeródromo provincial.
El contrato en cuestión resulta crucial para el desarrollo del proyecto. Su objeto es la contratación de una asistencia técnica especializada en Project Management, encargada de supervisar tanto la redacción de los proyectos constructivos como la dirección de obra, control y vigilancia de las primeras actuaciones de la ampliación. Sin este soporte técnico, resultaría inviable materializar las mejoras previstas para la terminal, que necesita aumentar su capacidad para atender el creciente flujo de pasajeros.
Paralelamente, Aena ya ha puesto en marcha la licitación para la redacción del proyecto de ampliación, con un presupuesto aproximado de 20 millones de euros. Esta sincronización de procesos refleja la urgencia de la aeroportuaria por avanzar en la modernización de una de sus instalaciones más estratégicas del Mediterráneo español. La confluencia de ambos contratos –el de diseño y el de supervisión– marca el ritmo de la transformación del aeropuerto alicantino.
La estrategia de Aena demuestra una gestión proactiva de los riesgos legales en un contexto de contratación pública complejo. En lugar de esperar una resolución judicial que pudiera paralizar el proyecto durante meses, la empresa pública prefiere invertir tiempo en redefinir los términos del concurso. Este enfoque minimiza el impacto en el cronograma general, ya que la nueva licitación no introducirá retrasos sustanciales en la hoja de ruta prevista.
El aeropuerto de Alicante-Elche representa un nodo vital para el turismo y la economía de la Comunidad Valenciana. Cada año moviliza millones de viajeros, y su capacidad actual muestra signos de saturación en determinadas épocas estacionales. La ampliación proyectada no solo mejorará la experiencia del usuario, sino que consolidará la posición competitiva de la infraestructura como puerta de entrada a la Costa Blanca y sus alrededores.
Desde el punto de vista empresarial, esta decisión refleja la voluntad de Aena por mantener el ritmo inversor pese a los escollos administrativos. La aeroportuaria está inmersa en un plan de modernización de sus instalaciones a nivel nacional, y cualquier demora en Alicante tendría efectos dominó en la planificación financiera y operativa del grupo. La anticipación del problema y la búsqueda de una solución rápida evidencian una gestión orientada a resultados.
Los próximos pasos serán clave. Una vez que el expediente quede definitivamente configurado en diciembre o enero, se abrirá un nuevo plazo para la presentación de ofertas. Las empresas interesadas deberán adaptarse a los nuevos requisitos de solvencia, lo que probablemente modifique el panorama de candidatos respecto a la primera convocatoria. La transparencia en esta fase resultará esencial para evitar nuevos recursos y garantizar un proceso ágil.
En definitiva, Aena ha priorizado la ejecución sobre la formalidad, reconociendo que un concurso imperfecto rápido es menos valioso que uno robusto y jurídicamente seguro, aunque requiera un reinicio. La ampliación del aeropuerto de Alicante-Elche, con sus 38 millones en asistencias técnicas y otros 20 en redacción del proyecto, sigue adelante. La precaución legal no ha frenado la ambición de crecimiento, sino que la ha reorientado hacia un camino más sólido y difícil de impugnar.