Cristina Álvarez sustituye a su hermana Marta en la presidencia de El Corte Inglés

La salida de Marta Álvarez, cuatro meses después de renovar su mandato, coincide con el cese del consejero delegado y plantea interrogantes sobre el plan estratégico de la compañía

El gigante de la distribución española vive una transformación sin precedentes en su cúpula directiva. El consejo de administración de El Corte Inglés ha aprobado de manera unánime la renuncia de Marta Álvarez a la presidencia del grupo, un movimiento inesperado que se produce tan solo cuatro meses después de que renovara su mandato para los próximos cinco años. La designación de su hermana Cristina como nueva presidenta marca el inicio de una etapa de transición en la empresa que factura cerca de 15.000 millones de euros anualmente.

La decisión, calificada por la propia compañía como "personal y voluntaria", sitúa a Cristina Álvarez al frente de una de las corporaciones más emblemáticas de España a partir del próximo 15 de enero. La nueva presidenta asumirá el cargo sin funciones ejecutivas, un perfil que contrasta con la gestión operativa que ha caracterizado a sus predecesores. La comunicación oficial enfatiza que se trata de un proceso "ordenado, estable y de continuidad", aunque los plazos y circunstancias sugieren una reorganización de mayor calado.

Marta Álvarez, que ha ocupado la presidencia desde julio de 2019, no abandona por completo la compañía. Mantendrá su puesto en el consejo de administración y continuará formando parte de la comisión de seguimiento, además de asumir la dirección de áreas estratégicas como marcas propias, moda y hogar. Esta configuración permite a la ejecutiva desvincularse de la máxima responsabilidad corporativa mientras conserva influencia en segmentos clave del negocio.

El cambio en la presidencia se suma a otra remodelación reciente en la cúpula directiva. Hace apenas unas semanas, El Corte Inglés anunció el cese de su consejero delegado, Gastón Bottazzini, quien había diseñado el ambicioso plan estratégico 2025-2030 que la junta de accionistas aprobó en julio. Este programa contempla inversiones por valor de 3.000 millones de euros hasta el final de la década, con el objetivo de modernizar la compañía y fortalecer su posición en un mercado en constante evolución.

La simultaneidad de ambos movimientos genera incertidumbre sobre la implementación de la hoja de ruta trazada. El plan estratégico, que recibió el respaldo unánime de los accionistas hace apenas tres meses, deberá ejecutarse sin los dos principales arquitectos que lo concibieron. En su lugar, la empresa confiará en la nueva presidenta Cristina Álvarez y en Santiago Bau, quien asume el rol de director general con un perfil más financiero que comercial.

El ascenso de Cristina Álvarez representa la consolidación de la dinastía familiar en el control del grupo. Ambas hermanas, sobrinas del histórico presidente Isidoro Álvarez, iniciaron su trayectoria en la empresa tras el fallecimiento de su padre en 2015. Desde entonces, han escalado posiciones en la estructura corporativa, aunque la nueva presidenta carece de experiencia ejecutiva previa. Su trayectoria se ha desarrollado principalmente en el ámbito del consejo de administración, donde ha participado en la toma de decisiones estratégicas sin gestión operativa directa.

La salida de Marta Álvarez pone fin a una presidencia marcada por la consolidación del control familiar tras una intensa batalla corporativa. En 2018, tanto ella como su hermana protagonizaron un enfrentamiento con su primo Dimas Gimeno, quien ocupó la presidencia entre 2014 y 2018. Aquella disputa terminó con la salida de Gimeno y el ascenso de Marta a la presidencia en 2019, un periodo durante el cual la ejecutiva ha liderado la empresa en un contexto de transformación del retail tradicional.

En su comunicado de despedida, Marta Álvarez ha destacado los "grandes resultados" alcanzados durante su mandato, que habrían permitido a la compañía afrontar el futuro con garantías. La ejecutiva ha enfatizado la importancia de mantener al cliente en el centro de la estrategia y ha expresado confianza en el nuevo equipo directivo para cumplir los objetivos del plan estratégico. Sus palabras reflejan una transición planificada, aunque la premura de los cambios sugiere presiones internas no declaradas públicamente.

El contexto del sector retail español añade complejidad a este relevo. Las grandes superficies tradicionales enfrentan la competencia de plataformas digitales, cambios en los hábitos de consumo y la necesidad de reinventar el modelo de negocio. El Corte Inglés, con su matriz de grandes almacenes, ha intentado diversificarse mediante la potenciación de su división online, la expansión de formatos de conveniencia y la apuesta por marcas propias. La continuidad de Marta Álvarez en estas áreas sugiere que la empresa busca preservar el conocimiento institucional mientras renueva su liderazgo.

La designación de una presidenta sin funciones ejecutivas, combinada con un director general de perfil financiero, indica una separación de poderes en la gobernanza corporativa. Este modelo, común en empresas cotizadas, busca fortalecer el control y la supervisión estratégica por parte del consejo, mientras delega la gestión diaria en ejecutivos profesionales. En el caso de El Corte Inglés, una empresa de capital familiar cerrado, esta estructura representa una evolución hacia prácticas de gobierno más alineadas con los estándares internacionales.

El futuro inmediato de la compañía dependerá de la capacidad del nuevo tándem para mantener la cohesión interna y ejecutar el ambicioso plan de inversiones. Los 3.000 millones comprometidos deberán destinarse a la digitalización, la mejora de la experiencia de cliente y la optimización de la cadena de suministro. La presencia de Marta Álvarez en áreas clave como moda y marcas propias podría facilitar la transición, aunque también genera líneas de autoridad paralelas que requerirán clarificación.

El mercado y los analistas observarán de cerca los primeros movimientos de Cristina Álvarez. Su capacidad para articular una visión estratégica clara y ganarse la confianza de los stakeholders determinará el éxito de su presidencia. La ausencia de experiencia ejecutiva no es necesariamente un obstáculo insalvable, especialmente si cuenta con un equipo directivo sólido y el respaldo unánime del consejo. Sin embargo, deberá demostrar rápidamente su capacidad de liderazgo en un entorno competitivo y en transformación.

La sucesión en El Corte Inglés refleja las dinámicas propias de las empresas familiares españolas de élite. La generación de las hermanas Álvarez asume el control tras décadas de liderazgo de su tío Isidoro, considerado uno de los grandes empresarios del país. La transición generacional, sin embargo, no implica una ruptura con el modelo tradicional, sino más bien una adaptación a las nuevas exigencias del mercado y la gobernanza corporativa.

En resumen, el relevo en la presidencia de El Corte Inglés inaugura un periodo de incertidumbre controlada. La empresa mantiene la continuidad familiar pero introduce cambios significativos en su estructura de poder. La simultaneidad con el cese del consejero delegado sugiere una redefinición profunda de la estrategia de gestión, aunque la compañía insiste en la coherencia con el plan aprobado en verano. El éxito de esta transición dependerá de la capacidad de Cristina Álvarez para consolidar su liderazgo y de Santiago Bau para ejecutar la transformación operativa que el grupo necesita para competir en la próxima década.

Referencias