Detenido por estrangular a su pareja en Campillos tras entregarse en Jaén

El agresor de 28 años se presentó voluntariamente en la Guardia Civil de Martos confesando el crimen. El Ayuntamiento de Campillos ha decretado tres días de luto oficial.

Un nuevo caso de violencia de género ha conmocionado este miércoles a la localidad malagueña de Campillos. Un joven de 28 años ha sido detenido como presunto autor del asesinato por estrangulamiento de su pareja, una mujer de 25 años, en el domicilio que compartían en este municipio de la provincia de Málaga.

Lo que hace especialmente notable este trágico suceso es que el propio agresor fue quien decidió poner fin a la huida que nunca comenzó. Horas después de perpetrar el crimen, el individuo se presentó voluntariamente en las dependencias de la Guardia Civil de Martos, localidad jiennense situada a más de 150 kilómetros del lugar de los hechos. Fue aproximadamente a las 13:00 horas cuando, ante los agentes, admitió que podría haber matado a su pareja esa misma mañana.

La confesión desencadenó una rápida reacción por parte del Instituto Armado. Agentes se desplazaron de inmediato hasta la dirección que el detenido les había facilitado en Campillos. Allí confirmaron la peor de las hipótesis: la mujer había fallecido y los indicios apuntaban claramente al estrangulamiento como causa de la muerte. El domicilio, que hasta horas antes había sido el hogar común de la pareja, se convirtió en escena del crimen.

La respuesta institucional no se hizo esperar. El Ayuntamiento de Campillos decretó de inmediato tres días de luto oficial como muestra de duelo y rechazo absoluto ante este nuevo asesinato machista. A través de sus canales oficiales en redes sociales, el Consistorio expresó "su más firme condena y absoluta repulsa" ante los hechos, convocando a toda la ciudadanía a una concentración silenciosa.

El acto de repulsa estaba programado para este jueves a las 12:00 horas en la puerta del Ayuntamiento, donde se guardaría un minuto de silencio en memoria de la víctima. En su comunicado, las autoridades municipales subrayaban la gravedad del crimen: "Nos encontramos ante un crimen terrible que nos sacude como pueblo y que vuelve a recordarnos la realidad más dolorosa de la violencia de género: una violencia que mata, que destruye familias y que rompe la convivencia en nuestras comunidades".

La investigación preliminar ha arrojado datos preocupantes sobre los antecedentes de ambos protagonistas de este drama. Según fuentes cercanas a la investigación, tanto la víctima como el agresor figuraban en el sistema VIOGEN, el registro oficial de casos de violencia de género. Sin embargo, las razones de su inclusión eran distintas y revelan un patrón de violencia preocupante.

Por un lado, la fallecida estaba registrada en la base de datos a consecuencia de varios episodios de violencia sufridos con una pareja anterior. Por otro, al arrestado le constaban en el sistema denuncias previas por agresión a otra mujer, lo que dibuja un historial de conductas violentas que, desgraciadamente, no pudo ser detenido a tiempo para evitar esta nueva tragedia.

Este asesinato se produce en un contexto provincial especialmente negro. Apenas tres días antes, el domingo, otro crimen machista sacudía la localidad costera de Rincón de la Victoria, también en Málaga. En esa ocasión, un hombre de 61 años asesinó a su exmujer, de 60, en un nuevo episodio de violencia extrema que ha colocado a la provincia en el foco de atención por estos graves sucesos.

Desde el 1 de enero de 2023, el número de mujeres asesinadas por violencia de género en España ha alcanzado cifras dramáticas. Si este caso de Campillos se confirma oficialmente como asesinato machista, la víctima se convertiría en la mujer número 39 que pierde la vida en lo que va de año. Esta cifra, sin embargo, resulta aún más escalofriante cuando se contextualiza en el cómputo histórico: desde que se iniciaron los registros sistemáticos en 2003, habría un total de 1.334 víctimas mortales por esta lacra social.

La violencia de género no conoce de fronteras geográficas ni de clases sociales. Cada caso representa una vida rota, una familia destrozada y una comunidad herida. La entrega voluntaria del agresor, si bien no mitiga el dolor ni la gravedad del crimen, al menos ha permitido una rápida actuación policial y ha evitado una prolongada búsqueda que habría generado aún más sufrimiento para los familiares de la víctima.

Ante esta emergencia social continua, resulta fundamental recordar los recursos disponibles para las víctimas de violencia machista y su entorno. Existen múltiples vías de ayuda activas las 24 horas del día, todos los días de la semana. El teléfono 016 ofrece atención inmediata y confidencial, mientras que el correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es permite solicitar ayuda de forma escrita.

En la era digital, también está disponible el canal de WhatsApp en el número 600 000 016, una herramienta que facilita el contacto para quienes no pueden o no se atreven a llamar por teléfono. Para situaciones de emergencia extrema, el 112 sigue siendo el número fundamental, además de los teléfonos directos de la Policía Nacional (091) y la Guardia Civil (062).

Existe también una opción tecnológica innovadora para casos en los que realizar una llamada resulta imposible o peligroso. La aplicación ALERTCOPS permite enviar una señal de alerta directamente a las fuerzas de seguridad con geolocalización precisa, lo que puede salvar vidas en situaciones de máximo riesgo.

La sociedad española continúa luchando contra esta pandemia silenciosa que cobra vidas cada semana. Cada asesinato es un recordatorio doloroso de que aún queda mucho por hacer en prevención, educación y protección de las víctimas. La coordinación entre administraciones, fuerzas de seguridad y recursos sociales es fundamental, pero lo es aún más la concientización social y la denuncia temprana de cualquier signo de violencia.

Campillos se suma así a la lamentable lista de municipios marcados por la tragedia de la violencia de género. La concentración convocada por el Ayuntamiento no solo honrará la memoria de la víctima, sino que también servirá para visibilizar un problema que, lejos de desaparecer, persiste en nuestra sociedad. La comunidad se une en el dolor y la repulsa, pero también en la exigencia de medidas más efectivas para prevenir futuras tragedias.

La justicia deberá ahora esclarecer todos los detalles de este crimen y aplicar la ley con toda su severidad. Mientras tanto, los servicios sociales y de apoyo a víctimas ya han sido activados para atender a la familia de la fallecida y ofrecer el acompañamiento necesario en estos momentos de devastadora pérdida. La lucha contra la violencia machista requiere la implicación de toda la sociedad, sin excepciones.

Referencias