El pasado 25 de noviembre, el Ayuntamiento de Murcia celebró el acto institucional con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, una fecha que cada año convoca a instituciones, organizaciones y ciudadanía para visibilizar y combatir esta lacra social. La ceremonia, celebrada en el Salón de Plenos del Consistorio, congregó a representantes políticos, técnicos especializados y vecinos de la ciudad en una jornada de reflexión y compromiso compartido.
La jornada comenzó con una intervención musical de la joven Inés Roldán Huescar, alumna del Conservatorio Superior de Música, quien interpretó la pieza El cant dels ocells. Esta intervención artística sirvió como prólogo a la intervención de Ascensión Carreño, concejala de Mujer, Políticas de Conciliación, Mayores y Discapacidad del Ayuntamiento murciano. En su alocución, Carreño no eludió la crudeza de los datos que reflejan la realidad de la violencia machista en nuestro país.
Las cifras, alarmantes y demoledoras, marcaron el tono de su discurso. Desde 2003, más de 1.300 mujeres han sido asesinadas en España a manos de sus parejas o exparejas. Solo en lo que va de año, 38 mujeres han perdido la vida, una de ellas en la propia ciudad de Murcia. Estos números no son meras estadísticas, sino vidas truncadas, familias destrozadas y un sistema que, pese a los avances, sigue mostrando grietas. La edil subrayó la necesidad urgente de reforzar los mecanismos de protección, recuperar la confianza de las víctimas en las instituciones y garantizar que cada recurso, cada protocolo y cada servicio funcione con la eficacia necesaria para preservar la seguridad y autonomía de las mujeres que sufren violencia.
El discurso de Carreño puso de manifiesto que la respuesta institucional no puede limitarse a la condena, sino que debe traducirse en acciones concretas, recursos suficientes y una coordinación efectiva entre todos los agentes implicados. La prevención, la detección temprana y el apoyo integral a las víctimas y sus hijos e hijas son pilares irrenunciables de cualquier política pública que aspire a ser verdaderamente transformadora.
Tras la intervención de la concejala, el equipo EMAVI (Equipo Municipal de Atención a la Violencia) y el área de Igualdad del Ayuntamiento procedieron a la lectura del Manifiesto contra la Violencia de Género 2025. El texto, leído con solemnidad, reivindicó que la violencia contra las mujeres no es un problema aislado ni coyuntural, sino un fenómeno estructural que demanda respuestas integrales, sostenidas en el tiempo y basadas en la prevención y la sensibilización desde las edades más tempranas.
El manifiesto denunció, además, la persistencia de violencias invisibles que a menudo quedan en la sombra: la violencia económica, la vicaria, la digital y la sexual. Formas de maltrato que, si bien no dejan siempre huella física, generan un daño psicológico devastador y perpetúan la desigualdad. También se hizo referencia a las situaciones extremas que viven mujeres y niñas en contextos de conflicto armado, donde la violencia se convierte en arma de guerra y la protección, en muchos casos, es inexistente.
Una de las líneas centrales del texto fue la advertencia contra los discursos negacionistas que, desde diferentes ámbitos, cuestionan la magnitud del problema o buscan restar legitimidad a las políticas de igualdad. El manifiesto instó a mantener un compromiso firme con las políticas públicas que garanticen la igualdad real y efectiva, lejos de declaraciones vacías o medidas cosméticas.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la entrega del premio de la X Edición del Concurso Municipal Construyendo la Igualdad: Prevención de la Violencia de Género, dirigido a centros educativos de Educación Secundaria. El galardón, dotado con 2.000 euros, reconoce proyectos que incorporan la perspectiva de género en su quehacer educativo y promueven iniciativas de sensibilización entre el alumnado.
El centro ganador fue el IES Mariano Baquero Goyanes, que presentó una propuesta integral que va más allá de la mera formación teórica. Su proyecto integra la igualdad como eje transversal del curriculum, fomenta el debate crítico entre los estudiantes y desarrolla acciones concretas para prevenir conductas sexistas y promover relaciones saludables. El premio fue recogido por la directora del centro, Isabel Martínez Lorente, y por la coordinadora de Igualdad, Maica Mula García, quienes agradecieron el reconocimiento y reafirmaron el compromiso del instituto con la educación en valores.
Las voces de las propias estudiantes también tuvieron espacio en el acto. Yaiza Caballero y Patricia Yaa Madougou, alumnas del IES Mariano Baquero Goyanes, subieron al estrado para compartir su visión sobre la igualdad y la importancia de la implicación juvenil en esta causa. Sus palabras, frescas y directas, transmitieron un mensaje de esperanza y responsabilidad: la lucha contra la violencia de género es tarea de todas las generaciones, y la educación es la herramienta más poderosa para construir un futuro libre de desigualdades.
Tras las intervenciones, el acto llegó a su clausura oficial con una intervención musical a cargo de un grupo de alumnas del IES Mariano Baquero Goyanes, dirigidas por la joven compositora e intérprete Martina Navarro. La pieza, interpretada por un coro estudiantil, cerró la ceremonia con una nota de emotividad y unidad. La jornada concluyó con una fotografía de grupo que simbolizó la unión institucional y social en la lucha contra la violencia de género, un gesto simbólico pero cargado de significado.
Con esta conmemoración, el Ayuntamiento de Murcia no solo cumplió con un acto de calendario, sino que reiteró un compromiso real y efectivo con la protección de las víctimas y la defensa de los derechos de las mujeres. El mensaje fue claro: la erradicación de la violencia de género no es responsabilidad exclusiva de las instituciones, pero estas tienen la obligación de liderar, coordinar y dotar de recursos la respuesta. Solo mediante la implicación conjunta de administraciones, profesionales y ciudadanía será posible avanzar hacia una sociedad donde la igualdad no sea un principio retórico, sino una realidad tangible y segura para todas las personas.
La jornada del 25N en Murcia dejó patente que el camino es largo y exigente, pero también que hay herramientas, voluntad y personas dispuestas a recorrerlo. La educación, la prevención y el apoyo a las víctimas son los ejes sobre los que construir una respuesta que, esta vez sí, ponga fin a todas las formas de violencia contra las mujeres.