Toni Clapés: el premio Ondas 2025 premia 30 años de radio

El director de Versió RAC1 recibe el galardón al mejor programa y reflexiona sobre evolución, libertad creativa y la metáfora de los castells

La ceremonia de los premios Ondas 2025, que se celebra este miércoles, tendrá un protagonista indiscutible en la radio catalana. Versió RAC1, el espacio dirigido y presentado por Toni Clapés, ha sido distinguido como mejor programa de radio, un reconocimiento que llega tras casi tres décadas de emisiones ininterrumpidas. Para Clapés, nacido en Barcelona en 1967, este Ondas supone su segundo galardón, tras el obtenido en 2014 por trayectoria profesional, y representa la consolidación de un proyecto que ha acompañado a generaciones de oyentes. En una conversación con este medio, el periodista desgrana las claves de un éxito que, lejos de la complacencia, sigue generando nervios y vértigo antes de cada emisión. La sorpresa inicial, la complejidad de una fórmula que mezcla actualidad y humor, la evolución personal tras superar un linfoma y la metáfora de los castells como símbolo del trabajo en equipo conforman el retrato de un profesional que vive su mejor momento creativo. La noticia del premio le pilló en un momento de absoluta tranquilidad. "No me lo esperaba nada", reconoce Clapés con sinceridad. "Nos hemos presentado muchos años y nunca nos lo habían concedido, así que esta vez tampoco tenía muchas esperanzas". Incluso en los pasillos de RAC1, donde los rumores suelen adelantar los anuncios oficiales, nadie tenía información. "Cuando algún compañero recibe un premio, siempre acaba sabiéndose algo al mediodía… y esta vez nadie sabía nada. Me pilló totalmente desprevenido". Esa falta de expectativas hizo que la reacción inicial fuese más intensa. El primer pensamiento fue para el equipo, para todas las personas que han pasado por Versió RAC1 a lo largo de estos años. También para sus padres, "porque sé que les habría hecho mucha ilusión". Y después llegó una sensación que resume su filosofía profesional: "Trabajo bien hecho". Una sensación de que, después de tantos años dedicados a un proyecto con pasión, llega la guinda del pastel que lo corona. La fórmula de Versió RAC1, que combina actualidad y humor, parece sencilla a primera vista, pero esconde una complejidad notable. "La principal dificultad es que haces dos programas en uno", explica Clapés. Por un lado, el formato convencional de actualidad; por otro, el contenido humorístico. Cada día, el equipo debe encajar ambas piezas para que suenen como una única obra coherente. "Es como coser dos programas distintos y conseguir que todo tenga sentido", añade. Ese equilibrio entre la seriedad del análisis informativo y la frescura del humor ha sido la clave de la conexión con la audiencia. A lo largo de casi treinta años, Versió RAC1 ha experimentado una transformación profunda. "Ha cambiado absolutamente todo: la sociedad, los tiempos, la manera de comunicar…", reflexiona el presentador. En los inicios, al mediodía se revisaban los diarios para configurar el programa de la tarde. Hoy, esa misma hora puede obligar a recomponer medio contenido porque la actualidad evoluciona a velocidad de vértigo. Las redes sociales han transformado la relación con los oyentes, que ahora demandan una experiencia más visual. "Hacemos vídeos, contenidos específicos, buscamos nuevos públicos", detalla Clapés. El mundo ha cambiado y el programa ha evolucionado porque, de lo contrario, "estaría muerto". No obstante, la esencia permanece intacta: "Darle la vuelta a la actualidad con humor". El tiempo también ha dejado huella en el presentador. "En algunas cosas sigo igual", admite. Los nervios y el vértigo antes de empezar el programa los mantiene "igual que el primer día". Sin embargo, las experiencias personales, especialmente haber superado un linfoma, le han otorgado una libertad de expresión sin precedentes. "Hace unos años había cosas que no me habría atrevido a decir por miedo a perder oportunidades, a enfadar a alguien, a entrar en conflicto. Ahora no". Esa madurez profesional le permite hablar sin filtros: "He cumplido mis objetivos, no necesito quedar bien con nadie y la empresa siempre me ha dado libertad. Es un lujo". Xavier Sardà ha sido la referencia fundamental en la carrera de Clapés. "Yo empecé escuchándolo en La bisagra, en RNE, y más tarde tuve la suerte de coincidir con él en Radio Barcelona, cuando hacía La ventana". La fascinación por la manera en que Sardà planteaba temas y entrevistas, su originalidad y su juego con los personajes, marcó un antes y un después. "Para mí siempre ha sido un espejo. No creo haberlo superado, pero al menos he intentado acercarme", reconoce con humildad. A pesar de su trayectoria, Clapés no se considera un referente para las nuevas generaciones, aunque la realidad le contradiga. Le sorprende que haya oyentes jóvenes, "porque siempre se dice que la radio convencional es cosa de boomers". Muchos le confiesan que escuchan el programa porque sus padres lo ponían en el coche, o que han aprendido catalán gracias a él. "Eso sí que me hace feliz", asegura. También recibe mensajes de personas que atraviesan enfermedades y encuentran en Versió RAC1 un apoyo. "Eso lo es todo". A lo largo de su carrera ha recibido múltiples propuestas: mañanas, tardes, otras cadenas… pero ninguna acabó de cuajar. "El destino ha querido que siguiera haciendo el Versió un año más, y otro, y otro… hasta convertirse en parte de la historia de la radio en Cataluña". Si llegara una oferta nueva, la analizaría, pero no siente "angustia por cambiar". Su paso por la televisión, aunque exitoso, no le deja espina clavada. "Este país es muy de etiquetas, y si haces un programa que no funciona, te cuelgan la de ‘en la tele no funciona’". Si aparece una propuesta interesante, la valorará; si no, "no me quita el sueño". No necesita más popularidad ni dinero. "Si lo hago, será porque me apetece". La pregunta sobre el futuro del programa tiene una respuesta clara. Muchos le preguntan cómo puede hacer tantos años el mismo formato. "Pues igual que un cirujano opera cada día. Es mi trabajo, y tengo la suerte de que una empresa confía en mí y me deja hacerlo". En el ámbito personal, Clapés desmiente la imagen de personaje gruñón. "Puede que tenga fama de tener mala leche, pero en casa soy otra persona: crítico, sí, porque creo en la crítica constructiva, pero también alguien que disfruta de las cosas pequeñas". Un libro, una tarde tranquila o una puesta de sol en Calella le bastan. "No necesito nada más". El discurso de agradecimiento del miércoles aún está en proceso, pero tiene claro el eje central: el trabajo en equipo. El pasado fin de semana, observando castells, encontró la metáfora perfecta. "Yo puedo hacer de enxaneta y saludar, pero sin toda la piña y todo el tronco, no sube nada. Cada día construimos un castillo distinto. Y por eso el Ondas es de todos". Una reflexión que resume la esencia de tres décadas de radio: el éxito colectivo por encima de la individualidad.

Referencias