La alfombra roja de los Army Awards 2026 se convirtió este fin de semana en el escenario perfecto para presenciar uno de esos encuentros que despiertan el interés mediático. Kiko Rivera, de 41 años, acudió en solitario a la cita, pero su presencia no pasó desapercibida. Lo que podría haber sido una velada más de premios se transformó en una jornada de declaraciones sinceras y encuentros significativos cuando el hijo de Isabel Pantoja se topó, casualmente, con Jessica Bueno, su expareja y madre de su hijo Fran.
El DJ sevillano, que actualmente vive una nueva etapa sentimental junto a la bailarina Lola García, aprovechó la ocasión para hablar abiertamente sobre su estado emocional. Con un semblante radiante y un lenguaje directo, Rivera dejó claro que se encuentra en uno de los mejores momentos de su vida personal. "Estoy muy bien, enamorado, contento y muy feliz", manifestó ante los medios, dejando entrever la profundidad de sus sentimientos por la joven andaluza.
La relación con Lola García, una profesional del baile con raíces sevillanas, ha supuesto para el artista un nuevo soplo de ilusión. Durante sus declaraciones, Rivera no dudó en emplear una metáfora que rápidamente se convirtió en el titular de la jornada: "Los trenes pasan una vez y hay que cogerlos". Esta frase, repetida en varios momentos de la entrevista, refleja la filosofía con la que el músico ha encarado este nuevo capítulo amoroso.
El tiempo parece haberle dado a Kiko una perspectiva diferente sobre el amor y las segundas oportunidades. "Jamás hubiera imaginado que iba a empezar el año de nuevo ilusionado", reconoció con sinceridad. El DJ explicó que no buscaba activamente una nueva relación cuando conoció a Lola, sino que el sentimiento surgió de forma natural. "El amor viene cuando viene. No buscaba nada, apareció y... cuando aparece, es real y te complementa, pues... ¿por qué dejar pasar ese tren?", reflexionó.
La ausencia de Lola García en el evento no pasó desapercibida, aunque Kiko ofreció una explicación sencilla: "Hoy no ha podido acompañarme Lola porque ya está trabajando en Granada". Esta declaración no solo justificaba su solitaria presencia en la gala, sino que también ponía de manifiesto el compromiso profesional de su pareja, alejada de los focos y centrada en su carrera artística.
Más allá de su vida amorosa, el artista también se vio obligado a abordar otro tema que ha ocupado titulares en los últimos días: el abrazo que intercambió con Guillermo, pareja de Irene Rosales, madre de sus dos hijas pequeñas, Ana y Carlota. La imagen, que se viralizó en redes sociales, generó todo tipo de comentarios. Sin embargo, Kiko lo contextualizó como una muestra más de la sana convivencia que mantiene con su exmujer.
"Al final, la pareja de mi exmujer, de Irene y yo creo que lo mejor para nuestros hijos es que vean que sus padres tienen ese cariño, esa cordialidad y así vamos a seguir", explicó con naturalidad. Esta postura madura y centrada en el bienestar de los menores contrasta con las polémicas que han rodeado a la familia Pantoja en otras ocasiones, mostrando una versión más serena y conciliadora del DJ.
Por su parte, Jessica Bueno, de 35 años, también tuvo su momento ante los micrófonos. La modelo, que comparte un hijo con Kiko, se vio en la tesitura de desmentir rumores sobre una supuesta nueva relación con Roberto Mendoza, un joven con el que ha sido fotografiada recientemente. Las especulaciones no tardaron en llegar, pero Bueno se mostró tajante al respecto.
"Me han vuelto a echar novio, pero yo soy una chica soltera", aclaró desde el primer momento. Su discurso continuó con una defensa de su derecho a relacionarse sin que cada encuentro se convierta en noticia: "Lo normal es que conozca a gente, no me voy a meter ahora a monja". La modelo argumentó que la casualidad de una fotografía no debe interpretarse como una confirmación de romance.
"Lo que pasa es que al final me han pillado... pero lo mismo me podrían haber pillado dentro de unos meses con otra persona. Lo mismo no me pillan nunca y tengo un novio formal y nadie lo sabe, esto es así", reflexionó Bueno, poniendo de manifiesto la complejidad de mantener una vida privada bajo la lupa mediática.
Ante las insistentes preguntas sobre su posible affaire con el productor musical Roberto Mendoza, Jessica fue clara: "No deis por hecho cosas que no son, por favor. Son rumores todo lo que os llega". Su mensaje final fue contundente: "Creo que me conocéis un poco para saber que no me metería en ningún lío, que simplemente estoy conociendo a una persona y nada más. No busquéis donde no hay".
El encuentro entre ambos exparejas en los Army Awards 2026 transcurrió sin incidentes, mostrando una madurez en la relación que beneficia directamente a su hijo Fran. La capacidad de mantener una convivencia civilizada en eventos públicos habla de la evolución positiva en su relación co parental.
Durante la misma jornada, Kiko Rivera también se refirió a otros asuntos familiares que han generado expectación. Sobre la participación de su hermana Isa Pantoja en el programa DecoMasters, el DJ mostró una actitud despreocupada: "No sabía nada porque la tele no la veo", reconoció sin ambages. No obstante, añadió que "si me pilla en casa y estoy ahí, lo veré", dejando claro que su desinterés no es una cuestión personal, sino un hábito de consumo televisivo.
Respecto a su madre, Isabel Pantoja, y su reciente mudanza a Canarias, Kiko mostró su apoyo con un toque de humor. "Una hora menos, mira qué bien", bromeó sobre la diferencia horaria, demostrando que la distancia geográfica no afecta al vínculo familiar. Además, dejó claro su deseo de que "le vaya muy bien" en esta nueva etapa lejos de la península.
El paso de Kiko Rivera por los Army Awards 2026 ha servido para confirmar lo que sus redes sociales ya habían insinuado: el artista ha dado un giro significativo en su vida personal. Su relación con Lola García parece haberle aportado la estabilidad emocional que, según sus propias palabras, no buscaba pero que ha encontrado de forma inesperada.
La jornada también dejó en evidencia la capacidad de ambos, Kiko y Jessica, para gestionar su vida privada con profesionalismo. Mientras él celebra abiertamente su nueva ilusión, ella defiende su derecho a explorar relaciones sin presión mediática. Este equilibrio entre transparencia y privacidad marca una nueva era en la forma de relacionarse de los personajes públicos con su audiencia.
El mensaje final de Kiko Rivera en la gala fue claro: el amor no se planifica, se siente. Y cuando llega, la sabiduría está en saber reconocerlo y abrazarlo, sin dejar que las circunstancias externas dictaminen el ritmo del corazón. Una lección que, al parecer, el DJ sevillano ha aprendido a la perfección.