Valencia Basket: récords históricos en la exhibición de Bilbao

El conjunto taronja anotó 79 puntos en la segunda mitad y 43 en el último cuarto, estableciendo nuevos estándares en la Liga Endesa

El Valencia Basket escribió una de las páginas más brillantes de su historia en la Liga Endesa al protagonizar una exhibición sin precedentes en la pista del Surne Bilbao Basket. El contundente 72-116 final no solo representa una victoria más en el casillero, sino que constituye un hito histórico que trascenderá en el tiempo como una de las actuaciones más dominantes de la era moderna del baloncesto español.

Bajo la dirección de Pedro Martínez, el conjunto taronja desplegó un nivel ofensivo demoledor, especialmente tras el paso por vestuarios. La segunda mitad del encuentro se convirtió en un monólogo absoluto que desbordó por completo las expectativas y dejó sin respuesta a la defensa bilbaína. Lo que comenzó como un compromiso más de la temporada regular se transformó rápidamente en una lección magistral de eficiencia y efectividad.

El momento álgido llegó con el récord absoluto de la ACB para una mitad: 79 puntos anotados en los segundos veinte minutos. Esta cifra supera cualquier registro previo desde la fundación de la competición en 1983, tanto en la primera como en la segunda parte. Ningún equipo había logrado semejante prodigio ofensivo, lo que convierte esta actuación en un referente estadístico único que será difícil de igualar. Para ponerlo en perspectiva, anotar 79 puntos en un partido completo ya es considerado un buen resultado; hacerlo en solo una mitad entra en el terreno de lo legendario.

La superioridad taronja se acentuó en el último cuarto, donde la maquinaria ofensiva alcanzó su cenit. Los 43 puntos conseguidos en ese periodo igualan la segunda mejor marca de la historia de la ACB en un solo cuarto, pero además establecen un nuevo estándar para equipos visitantes. Ningún conjunto había anotado tantos puntos a domicilio en un período de diez minutos desde que existe la liga. Esta demostración de poderío en momentos decisivos habla de la madurez y la confianza que ha adquirido el equipo.

Para el club de la Fonteta, este registro también tiene un valor simbólico especial: esos 43 puntos representan la segunda mejor anotación en un cuarto de toda su trayectoria en la máxima categoría del baloncesto español. Una demostración de poderío que refleja el estado de gracia por el que atraviesa el equipo en este inicio de año, donde cada componente del plantel parece encontrarse en su mejor momento de forma.

El resultado global de 116 puntos totales sitúa este encuentro como la sexta mejor anotación del Valencia Basket en toda su historia en la Liga Endesa. Además, se trata de la cifra más alta que ha logrado el equipo en la presente temporada, confirmando una progresión ascendente en su capacidad anotadora que augura un futuro prometedor. Esta evolución constante es el mejor indicador del trabajo bien hecho en los entrenamientos y la cohesión del grupo.

Más allá de las cifras individuales, lo verdaderamente destacable de esta actuación radica en su carácter colectivo. El Valencia Basket demostró una profundidad de plantilla envidiable, con una circulación de balón fluida y un acierto descomunal que se mantuvo constante durante los cuarenta minutos. El banquillo respondió con solvencia, y cada jugador que saltó a la pista aportó su granito de arena a esta gesta histórica. No hubo dependencia de una sola estrella, sino un trabajo coral donde todos brillaron con luz propia.

La defensa bilbaína, por su parte, se vio completamente desbordada por el ritmo impuesto por los visitantes. Cada error del Surne Bilbao Basket fue castigado con contundencia, y las opciones ofensivas taronjas fluyeron con naturalidad, encontrando siempre la mejor solución ante la desesperación local. El desconcierto en las filas locales era evidente, incapaces de encontrar una respuesta táctica que frenara la hemorragia de puntos.

Esta victoria en el Bilbao Arena trasciende lo puramente deportivo para convertirse en una declaración de intenciones clara y contundente. El Valencia Basket no solo quiere competir, sino que aspira a marcar un antes y un después en esta temporada, demostrando que puede alcanzar cotas de excelencia que pocas veces se han visto en la competición. El mensaje es inequívoco: el equipo llega para quedarse en la élite.

El trabajo de Pedro Martínez en el banquillo ha sido fundamental para este despegue. Su capacidad para elevar el nivel del equipo, para encontrar soluciones colectivas y para mantener la intensidad durante los cuarenta minutos ha sido la clave de este éxito rotundo. La química del grupo es palpable, y cada componente del plantel parece comprender perfectamente su rol dentro del sistema. Su experiencia y sabiduría táctica han creado un equipo que juega con identidad y propósito.

El contexto de la temporada hace aún más valiosa esta gesta. En un momento donde la competición está más igualada que nunca, demostrar esta capacidad anotadora y este dominio absoluto en la pista de un rival directo envía un mensaje poderoso al resto de la liga. Los equipos aspirantes al título han recibido una advertencia clara: el Valencia Basket está en forma y dispuesto a pelear por los objetivos más ambiciosos. Esta victoria puede marcar un punto de inflexión en la dinámica de la temporada.

La proyección de este rendimiento sugiere que el equipo ha encontrado el equilibrio perfecto entre talento individual y juego colectivo. Jugadores como Kameron Taylor han liderado con ejemplo, mientras que la contribución de figuras como De Larrea y Costello ha sido determinante para mantener el nivel durante toda la contienda. La rotación funciona a la perfección, y cada jugador sabe exactamente qué hacer cuando le toca el turno.

La afición taronja puede soñar con grandes cosas tras presenciar una actuación de este calibre. La regularidad será la clave para transformar este destello de brillantez en un proyecto sólido que pueda mantenerse en lo más alto de la clasificación hasta el final de la temporada. El apoyo incondicional de la grada siempre ha sido un factor diferencial para el equipo.

El baloncesto español ha presenciado una noche mágica que quedará grabada en los anales de la ACB. Cuando los historiadores repasen los registros más extraordinarios de la competición, el 72-116 del Bilbao Arena ocupará un lugar de honor como ejemplo de excelencia ofensiva y dominio absoluto. Generaciones futuras de jugadores estudiarán este partido como modelo de eficiencia.

El reto ahora para el Valencia Basket será mantener este nivel de excelencia en los próximos compromisos. La historia está escrita, pero el futuro depende de la capacidad del equipo para repetir actuaciones de este nivel de forma consistente. Lo conseguido en Bilbao no puede ser un simple destello, sino el estándar al que aspirar en cada jornada. La verdadera grandeza se mide por la capacidad de mantener la regularidad.

La plantilla ha demostrado que posee la calidad, la actitud y la madurez necesarias para competir con los mejores. La confianza obtenida de una victoria así puede ser el catalizador que necesitaban para dar el salto definitivo hacia la élite de la competición. El grupo ha crecido mentalmente y sabe que puede competir contra cualquier rival.

En definitiva, la exhibición en el Bilbao Arena no fue un mero partido de baloncesto, sino una lección de eficiencia ofensiva, trabajo en equipo y ambición. El Valencia Basket ha puesto el listón muy alto, y ahora le toca demostrar que puede mantenerse a esa altura cuando la presión aumente y los rivales se preparen específicamente para evitar que se repita una actuación similar. La prueba del nueve llegará en los próximos desafíos.

La noche del 72-116 quedará en la memoria de todos los aficionados al baloncesto como una de las más grandes demostraciones de poderío ofensivo que ha visto la Liga Endesa. Un récord que habla no solo de talento, sino de preparación, actitud y convicción en las posibilidades de un grupo que ha decidido soñar en grande.

Referencias

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