La ciudad de Soria vive este fin de semana una de las iniciativas deportivas y sociales más emblemáticas del año. El parque de La Dehesa se convierte en el epicentro de la solidaridad con la celebración de la segunda edición de una quedada que reta a corredores de todos los niveles a mantener activa una carrera continua durante 24 horas. El objetivo: apoyar la labor de Alzheimer Soria y contribuir a mejorar la calidad de vida de personas afectadas por esta enfermedad y sus familias.
Desde las primeras horas del sábado y hasta el mediodía del domingo, el césped y los caminos del parque soriano acogen un relevo constante de participantes. La organización ha diseñado un formato inclusivo que permite a cualquier persona, independientemente de su condición física o experiencia previa, sumarse al reto en el momento que prefiera. No se trata de una competición, sino de una demostración de apoyo colectivo donde lo importante es la participación y el gesto solidario.
El sistema de relevos garantiza que en todo momento haya corredores en activo. Algunos optan por dar unos pocos kilómetros, otros se marcan objetivos más ambiciosos, pero todos comparten la misma meta: que las ruedas no paren de girar durante el día y la noche. Esta dinámica de equipo, aunque individual en su ejecución, crea un ambiente de camaradería único. Los veteranos del running soriano corren junto a principiantes, familias con niños y personas mayores que caminan a buen ritmo, demostrando que el deporte es un lenguaje universal.
La logística impecable del evento permite que cada participante solo tenga que preocuparse de ponerse las zapatillas. La organización ha habilitado un servicio de guardarropa gratuito donde los corredores pueden dejar sus pertenencias con total seguridad mientras completan sus vueltas al circuito. Además, un completo avituallamiento post-carrera recupera las fuerzas de los más osados con productos locales y bebidas isotónicas, esenciales tras el esfuerzo físico.
Pero la quedada ofrece más que kilómetros y calorías quemadas. Los sorteos periódicos mantienen la ilusión viva entre los asistentes. Material deportivo, dorsales para pruebas locales y productos de comercios colaboradores forman parte de los premios que se sortean a lo largo de las 24 horas. Estos detalles convierten la experiencia en algo más gratificante, reconociendo el esfuerzo de cada persona que se acerca a La Dehesa.
El corazón de esta iniciativa late por una causa que afecta a miles de familias en la provincia. Alzheimer Soria trabaja incansablemente para ofrecer apoyo psicológico, terapéutico y social a pacientes y cuidadores. Los fondos recaudados en esta quedada permiten mantener los talleres de estimulación cognitiva, las sesiones de apoyo grupal y los servicios de orientación familiar que son vitales para quienes conviven con la enfermedad cada día. Cada euro donado se traduce en recursos directos para la asociación, que depende exclusivamente de la generosidad ciudadana.
La elección del parque de La Dehesa como escenario no es casual. Este espacio verde, uno de los pulmones de la ciudad, simboliza la vida, el crecimiento y la esperanza. Recorrer sus senderos bajo los árboles centenarios adquiere un significado especial cuando lo haces por quienes luchan por mantener sus recuerdos. La iluminación nocturna del parque crea un ambiente mágico durante las horas nocturnas, donde los faros de los corredores dibujan líneas de luz en la oscuridad.
Los participantes destacan el ambiente festivo y familiar que se respira en cada momento. La música anima los relevos, los voluntarios animan a los más cansados y las familias se acercan con mantas y termos para apoyar a sus seres queridos. Es común ver a abuelos caminando de la mano de sus nietos, o grupos de amigos que se retan a completar más kilómetros que el año pasado. Esta mezcla de generaciones y perfiles convierte el evento en una verdadera fiesta del deporte ciudadano.
La organización ha habilitado un sistema de inscripción flexible que permite apuntarse el mismo día sin complicaciones. Basta con acercarse al punto de información, situado en la entrada principal del parque, y rellenar una simple ficha. La cuota de participación es simbólica y va íntegramente destinada a la causa solidaria. Quienes prefieran colaborar sin correr también tienen su espacio: un equipo de voluntarios recibe donaciones y gestiona la logística del evento.
La experiencia de la primera edición, celebrada el año pasado, demostró que la comunidad soriana responde con entusiasmo a este tipo de iniciativas. Cientos de personas se acercaron a La Dehesa durante todo el fin de semana, superando todas las expectativas de recaudación. Ese éxito ha animado a los organizadores a ampliar este año los servicios y a crear un circuito más atractivo para los corredores, con distintas distancias marcadas según el nivel de cada uno.
Más allá de lo económico, el valor de esta quedada radica en su capacidad para visibilizar el Alzheimer en la sociedad soriana. Durante las 24 horas, se proyectan testimonios de familiares, se distribuye material informativo y expertos de la asociación están disponibles para resolver dudas. Este componente educativo es fundamental para romper estigmas y concienciar sobre la importancia de la investigación y el apoyo temprano.
El reto físico, aunque real, es accesible para cualquiera. No se requiere ser un atleta de élite para sumarse. Muchos participantes simplemente caminan a ritmo ligero durante media hora. Lo que cuenta es la suma de todos los esfuerzos, la constancia colectiva que mantiene viva la llama del compromiso durante todo el día y toda la noche. Es una metáfora perfecta de cómo la sociedad debe acompañar a las personas con Alzheimer: con paciencia, constancia y sin descanso.
A medida que avanza la jornada, la comunidad de corredores va creando vínculos. Se intercambian consejos de entrenamiento, se comparten experiencias personales relacionadas con la enfermedad y se forjan nuevas amistades. Muchos descubren que detrás de cada dorsal hay una historia, un motivo personal que les ha llevado hasta La Dehesa. Esas conexiones humanas son quizá el legado más valioso de la iniciativa.
La meteorología juega a favor este fin de semana, con cielos despejados y temperaturas suaves para la época del año. Esto facilita la participación nocturna, cuando el termómetro baja pero el ánimo se mantiene alto gracias a las fogatas autorizadas y las zonas de descanso con bebidas calientes. La organización ha previsto puntos de control médico para garantizar la seguridad de todos los participantes.
Para aquellos que aún dudan, los organizadores tienen un mensaje claro: cada paso cuenta. No importa la distancia recorrida ni el ritmo alcanzado. Lo importante es formar parte de un movimiento que pone el foco en una causa que necesita el apoyo de toda la sociedad. La puerta está abierta hasta el último minuto del domingo a mediodía.
Cuando el reloj marque las 12:00 del domingo y el último corredor cruce la línea simbólica, La Dehesa habrá sido testigo de algo más que un evento deportivo. Habrá visto cómo una comunidad entera se une, sin distinciones, para decirle a quienes luchan contra el Alzheimer que no están solos. Ese mensaje, ese abrazo colectivo de 24 horas, es el verdadero triunfo de una iniciativa que ya se ha convertido en un referente del compromiso social en Soria.