Zohran Mamdani: el nuevo alcalde socialista y musulmán de Nueva York jura sobre el Corán

El político ugando-indio hace historia con un juramento simbólico en una estación abandonada del metro, marcando un nuevo capítulo para la ciudad post 11-S

Cuando las campanadas dieron las doce en Times Square y la icónica esfera de cristal descendió entre millones de miradas, Nueva York no solo celebraba la llegada de 2026. En un rincón apartado de Manhattan, a medio centenar de calles del bullicio, se gestaba un momento histórico que redefine el futuro político de la metrópoli. Zohran Kwame Mamdani, un político de 32 años de ascendencia ugandesa e india, acababa de convertirse en el primer alcalde musulmán y abiertamente socialista de la ciudad que nunca duerme.

La ceremonia de investidura, celebrada en la estación fantasma del Ayuntamiento, un vestigio arquitectónico del siglo XX diseñado por Rafael Guastavino, simbolizó un cambio de época. En este espacio subterráneo, inaccesible para el público desde 1945, Mamdani prestó juramento sobre un Corán, rompiendo con más de un siglo de tradiciones cristianas y judías en el cargo. La elección del lugar no fue casual: el metro representa para el nuevo mandatario la columna vertebral de la movilidad urbana y la equidad social.

El acto, íntimo y restringido a una decena de invitados, contó con la presencia de sus padres, la cineasta india Mira Nair y el prestigioso académico ugandés Mahmoud Mamdani, ambos referentes intelectuales globales. Su esposa, Rama Duwaji, y la fiscal general del estado, Letitia James, quien le tomó la protesta, completaron el círculo de testigos de un momento que trasciende lo simbólico.

La triple utilización del Corán durante el ritual cargó de significado la ceremonia. Dos ejemplares familiares, heredados de generaciones anteriores, y un tercero perteneciente a la colección del afropuertorriqueño Arturo Schomburg, custodiado por la Biblioteca Pública de Nueva York, sellaron el compromiso de Mamdani con su fe y su herencia. Este gesto resuena especialmente en una urbe donde casi un millón de musulmanes han vivido bajo la sombra del estigma post-11-S.

La decisión de jurar sobre el Corán constituye un desafío directo al nacionalismo cristiano que impulsa el movimiento MAGA. Para la extrema derecha estadounidense, ver a un socialista musulmán al frente de su ciudad más emblemática representa una crisis existencial. Sin embargo, para las comunidades marginalizadas, es una victoria simbólica que demuestra la evolución democrática de Estados Unidos.

Mamdani, miembro activo del Partido Socialista Democrático de América, ha escalado políticamente con una velocidad meteórica. Hace apenas doce meses era un activista local conocido principalmente en los círculos progresistas de Queens. Su victoria electoral refleja un cambio generacional en la política neoyorquina, donde jóvenes votantes demandan soluciones radicales a la crisis de vivienda, desigualdad y cambio climático.

La estación del metro, con sus bóvedas de cerámica y lámparas de latón original, sirvió como escenario perfecto para su mensaje. "Hemos escogido este lugar para dar fe de la importancia del transporte público en la vitalidad, la salud y la herencia de nuestra ciudad", declaró Mamdani tras el juramento. Sus palabras conectan con una agenda que prioriza la infraestructura comunal sobre los intereses privados.

Tras la ceremonia privada, el secretario municipal cumplió con la tradición secular de cobrar nueve dólares en efectivo por la firma en el registro oficial. Este gesto anacrónico contrastó con la modernidad política del momento, recordando que Nueva York equilibra constantemente tradición e innovación.

La segunda toma de posesión, programada para el jueves por la tarde en el ayuntamiento, será pública y contará con la participación de líderes comunitarios, activistas y representantes de las cinco barriadas. Allí, Mamdani usará el Corán de Schomburg, conectando su mandato con la lucha histórica de los afrodescendientes en Estados Unidos.

El contexto familiar del alcalde aporta una dimensión global a su gestión. Su madre, Mira Nair, ha explorado en su cine las fronteras identitarias del subcontinente indio. Su padre, Mahmoud Mamdani, es una voz crítica contra el neocolonialismo y el autoritarismo. Este legado intelectual se traduce en un enfoque municipal que promete ser tan cosmopolita como disruptivo.

Nueva York, ciudad que vio caer las Torres Gemelas y que ahora ve a un musulmán en el poder, enfrenta su propia contradicción histórica. La comunidad islámica local, históricamente vigilada y estigmatizada, celebra un hito que van más allá de la representación política. Es una reafirmación de ciudadanía plena en la urbe más diversa del planeta.

Los desafíos para Mamdani son monumentales: una crisis de vivienda sin precedentes, la recuperación post-pandémica, la seguridad ciudadana y la transición ecológica. Su plataforma socialista incluye el control de alquileres, impuestos progresivos a los mega-ricos y la desmilitarización parcial de la policía. Promesas que generan expectación entre sus bases y temor entre los poderes económicos establecidos.

La ceremonia subterránea de Año Nuevo marca el inicio de un experimento político único. Un joven musulmán socialista gobernando la capital financiera del mundo. La ironía no pasa desapercibida: mientras el capitalismo desenfrenado marca los ritmos de Wall Street, el alcalde promete redistribuir riqueza y poder. La tensión entre estos dos universos definirá los próximos cuatro años.

Para los observadores internacionales, el ascenso de Mamdani representa una posible alternativa al auge de la derecha populista. Si un socialista musulmán puede gobernar Nueva York, ¿qué límites tiene el cambio político en las democracias occidentales? La pregunta permanece abierta mientras la ciudad se adapta a su nueva realidad.

El 1 de enero de 2026 quedará en la memoria como el día en que Nueva York miró hacia adentro, hacia sus raíces más profundas y diversas, y eligió un liderazgo que refleja su verdadero rostro multicultural. La era Mamdani acaba de comenzar, y con ella, una nueva narrativa para la ciudad que siempre ha sido un espejo del futuro.

Referencias

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