Brujas y Atlético de Madrid firman tablas en un electrizante 3-3 de Champions

El conjunto colchonero cedió una ventaja de dos goles en Bélgica en el duelo de ida del playoff, con tantos de Julián Álvarez y Lookman para los visitantes

El Atlético de Madrid visitó el Jan Breydel Stadium de Brujas en el partido de ida del playoff de la Champions League con la obligación de certificar su clasificación a la fase de grupos. Sin embargo, lo que prometía ser una noche tranquila para los de Simeone se convirtió en un auténtico calvario tras ceder una ventaja de dos tantos, terminando el encuentro con un empate a tres que deja la eliminatoria completamente abierta de cara al choque de vuelta en el Metropolitano.

Los rojiblancos llegaban a este compromiso con el ánimo dividido tras dos resultados diametralmente opuestos. Por un lado, la contundente victoria por 4-0 contra el Barcelona en los octavos de final de la Copa del Rey había elevado la moral del equipo. Por el contrario, la derrota por 3-0 en Butarque frente al Rayo Vallecano había sembrado dudas sobre la regularidad del conjunto madrileño. Este contexto de incertidumbre marcaba el devenir de un duelo crucial para las aspiraciones europeas del club.

El inicio del encuentro no pudo ser más favorable para los intereses atléticos. A los ocho minutos de juego, Julián Álvarez, el flamante fichaje estrella del equipo, se encargó de transformar un penalti con la frialdad que le caracteriza. Este gol tempranero parecía sentenciar el guion del partido, otorgando al Atlético el control absoluto del ritmo del juego y la posibilidad de administrar su renta con tranquilidad.

El argentino, que ha asumido el rol de referente ofensivo desde su llegada, demostró una vez más su capacidad para resolver situaciones de máxima presión. Su ejecución desde los once metros dejó sin opciones al experimentado portero belga Mignolet, estableciendo el 0-1 en el marcador y sembrando la tranquilidad en las filas visitantes.

Cuando el árbitro se disponía a señalar el final de la primera mitad, apareció Lookman para ampliar la diferencia. En el minuto 45+4, el nigeriano aprovechó una jugada de contragolpe para batir nuevamente la meta local, estableciendo un cómodo 0-2 que parecía dejar la eliminatoria encarrilada para los de Simeone. El golpe en el último suspiro de la primera parte resultó demoledor para las aspiraciones belgas.

Sin embargo, el fútbol tiene estas cosas. La segunda mitad comenzó con un Brujas completamente renovado, dispuesto a todo para revertir la situación. La presión local surtió efecto en el minuto 52, cuando Onyedika recortó distancias con un tanto que devolvía la esperanza a la grada. El 1-2 volvía a meter al conjunto belga en la eliminatoria, obligando al Atlético a replantear su estrategia inicial.

La remontada se completó en el minuto 60 gracias a Tresoldi, que logró el empate a dos con una diana que desnudó las carencias defensivas del equipo español. El 2-2 reflejaba mejor el desarrollo de la segunda mitad, donde el Brujas había salido con una actitud mucho más agresiva y ambiciosa, dispuesto a no dejar escapar la oportunidad de medirse a uno de los grandes del continente.

El descontrol del partido llegó en el minuto 79 con un tanto en propia puerta de Ordóñez, que volvía a poner por delante al Atlético con un 2-3 que parecía definitivo. Los rojiblancos respiraban tranquilos, pensando que habían resistido la embestida belga y que la clasificación volvía a estar en sus manos.

Pero el Brujas no se rindió. En el tiempo añadido, concretamente en el 90+1, Tzolis logró el definitivo 3-3 que deja la eliminatoria en un puño. El empate final refleja la igualdad de un encuentro donde ambos equipos tuvieron momentos de dominio y donde las ocasiones no faltaron en ningún momento.

El análisis táctico del encuentro revela las dudas defensivas que ha arrastrado el Atlético en las últimas semanas. La línea de cuatro formada por Nahuel Molina, Pubill, Hancko y Ruggeri mostró vulnerabilidades ante la velocidad de los atacantes belgas, especialmente en la segunda mitad cuando el cansancio comenzó a hacer mella en las piernas de los visitantes.

En el centro del campo, la experiencia de Koke y la polivalencia de Llorente no fueron suficientes para controlar el juego en los momentos de mayor presión local. La entrada de Giuliano en el once titular demostró la confianza de Simeone en su plantilla, aunque el rendimiento colectivo decayó notablemente tras el descanso.

La delantera, liderada por Griezmann y con el apoyo de Julián Álvarez y Lookman, mostró eficacia en la primera mitad pero desapareció en la segunda, sin poder mantener el balón ni generar peligro en las contras. La falta de frescura en ataque resultó evidente cuando el equipo necesitó marcar para distanciarse definitivamente en el marcador.

Por parte del Brujas, la actitud de Vanaken en la medular y la verticalidad de Tzolis resultaron claves para la remontada. El equipo belga demostró que en Europa no hay rivales pequeños y que cualquier descuido se paga caro, como le sucedió al Atlético en esta ocasión.

Las alineaciones elegidas por ambos entrenadores reflejaron sus intenciones. Simeone apostó por un once competitivo con Oblak bajo palos, buscando la experiencia del esloveno para asegurar la portería. La defensa con cuatro hombres buscaba dar amplitud, mientras que el centro del campo con Koke y Llorente priorizaba el equilibrio.

En ataque, la presencia de Griezmann como falso nueve con libertad de movimiento, acompañado por la velocidad de Lookman y la definición de Julián Álvarez, configuraba un tridente temible. Sin embargo, la falta de conexión en la segunda mitad frustró los planes iniciales del Cholo.

El Brujas, por su parte, salió con Mignolet como último baluarte y una defensa de cinco hombres que en la primera mitad resultó permeable pero que en la segunda actuó con mucha más solidez. La presencia de Vanaken como organizador y la movilidad de Tresoldi y Tzolis en ataque dieron los frutos esperados.

El empate a tres deja la eliminatoria en una situación de máxima incertidumbre. La ventaja de los goles fuera de casa podría ser clave, pero el Atlético de Madrid no puede confiarse en el Metropolitano. El Brujas ha demostrado que puede competir de tú a tú con los grandes y que llegará a la vuelta con la moral por las nubes.

Para el choque de vuelta, Simeone deberá replantear su estrategia defensiva y encontrar la fórmula para mantener la intensidad durante los noventa minutos. La irregularidad mostrada en los últimos partidos es preocupante y podría costar cara si no se corrige a tiempo.

El conjunto belga, por su parte, viajará a Madrid con la convicción de que puede sorprender. El 3-3 le da opciones reales de clasificación y sabe que un gol en el Metropolitano podría complicar seriamente las aspiraciones atléticas.

En definitiva, este empate a tres en Brujas ha dejado una eliminatoria abierta y emocionante. El Atlético de Madrid deberá mostrar su mejor versión en la vuelta si quiere asegurar su presencia en la fase de grupos de la Champions League. La lección de Bélgica es clara: en Europa no hay rivales fáciles y cualquier distracción se paga con goles en contra.

Referencias