El ascenso del patinaje suizo: Kimmy Repond y Livia Kaiser en el top mundial

La ausencia de las patinadoras rusas ha abierto el camino para que Suiza coloque a dos jóvenes talentos entre las diez mejores del mundo

La exclusión de Rusia de las competiciones internacionales tras el conflicto en Ucrania ha reconfigurado por completo el mapa de medallistas en múltiples disciplinas deportivas. En el patinaje artístico femenino, donde las rusas dominaban con ejercicios técnicamente imposibles de superar, el vacío generado ha permitido que naciones emergentes como Suiza irrumpan con fuerza en la élite mundial. El país helvético, tradicionalmente discreto en esta especialidad, ha encontrado en dos jóvenes promesas la clave para soñar con los podios más prestigiosos.

Kimmy Repond, nacida en Basilea el 18 de octubre de 2006, representa la nueva generación de patinadoras que han crecido observando a las atletas rusas como referentes inalcanzables. Con 17 años y una estatura de 1,70 metros, su físico esbelto y juvenil le confiere una agilidad excepcional sobre el hielo, aunque también le obliga a sortear el desafío de un centro de gravedad más elevado al ejecutar los saltos más complejos. Esta particularidad anatómica, lejos de ser una desventaja, se ha convertido en su sello distintivo: una ligereza que le permite trazar trazados aéreos de notable elegancia.

La temporada 2023 marcó un punto de inflexión en su carrera. Con la ausencia de las competidoras rusas, el Campeonato de Europa celebrado aquel año presentaba un panorama completamente abierto. La victoria final fue para la georgiana naturalizada Anastasiya Gubanova, mientras que la plata recayó en la belga Loena Hendricks. Repond, con apenas 16 años, se colgó la medalla de bronce en una actuación que sorprendió a propios y extraños. Este logro la situó como la gran esperanza del patinaje suizo y validó su proyección internacional.

Sin embargo, el éxito temprano vino acompañado de su propio conjunto de obstáculos. Las lesiones aparecieron en el peor momento, afectando su preparación y obligándola a reducir su nivel de exigencia competitiva. En el Europeo 2024, la competición repitió el podio del año anterior pero con los papeles intercambiados: Hendricks se proclamó campeona, Gubanova ocupó la segunda plaza y la belga Nina Pinzarrone completó el podio con el bronce. Repond, aún en proceso de recuperación, no pudo defender su posición, pero su espíritu competitivo permanecía intacto.

La verdadera prueba de su resilencia llegó en el Mundial de 2024, donde la patinadora suiza demostró haber superado sus problemas físicos. Con una actuación sólida y consistente, finalizó en quinta posición, un resultado que no solo cerraba su temporada difícil con broche de oro, sino que también confirmaba su estatus entre las diez mejores del planeta. Esta clasificación no era un hecho aislado, sino el reflejo de un trabajo constante y una maduración técnica evidente.

Por su parte, Livia Kaiser, dos años mayor que su compatriota, sigue una trayectoria paralela pero con matices propios. Su historia personal está marcada por una inspiración directa: de niña presenció cómo Sarah Meier, la gran referenta del patinaje suizo, conquistaba el Campeonato de Europa. Ese momento definió su vocación y la impulsó a emular a su predecesora con la mirada puesta en los grandes títulos.

El año 2023 resultó también decisivo para Kaiser, aunque desde una perspectiva nacional. Tras varias temporadas subiendo al podio sin alcanzar la cima, finalmente se coronó como campeona de Suiza, un título que consolidaba su liderazgo en el país. Este triunfo le abrió las puertas para competir en el Europeo 2024 con la presión de representar a la nación anfitriona y la ambición de mejorar la marca de su compañera de equipo.

En la cita continental de 2024, Kaiser estuvo a punto de lograr el bronce que se le había escapado a Repond el año anterior. Su actuación fue notable, pero la belga Nina Pinzarrone le arrebató la medalla por una mínima diferencia. A pesar de la decepción, la suiza demostró estar al nivel de las mejores, consolidándose como una rival a tener en cuenta en cada competición. Como curiosidad, su programa libre incluyó la banda sonora de Los Juegos del Hambre, una elección que le valió el reconocimiento público de Rachel Zegler, intérprete de la saga cinematográfica.

El Abierto de Baviera se convirtió en su gran consuelo internacional, donde logró la medalla de oro y demostró su capacidad para imponerse en un campo de competición de primer nivel. Posteriormente, en el Mundial 2024, Kaiser finalizó en novena posición, un resultado que, sumado al quinto lugar de Repond, permitía a Suiza presumir de tener a dos representantes entre las nueve mejores patinadoras del mundo.

La proyección de ambas atletas dibuja un futuro prometedor para el patinaje artístico suizo. Su presencia simultánea en la élite internacional no solo genera una rivalidad sana que potencia su desarrollo, sino que también crea un efecto dominó en las categorías inferiores, inspirando a nuevas generaciones a tomar los patines. La federación helvética ha sabido capitalizar este momento histórico, invirtiendo en la formación técnica y psicológica de sus deportistas.

La clave del éxito de Repond y Kaiser radica en su complementariedad. Mientras la primera destaca por su explosividad y capacidad de recuperación ante la adversidad, la segunda se caracteriza por su constancia y progresión metódica. Juntas forman un tándem que puede mantener a Suiza en las posiciones de privilegio durante la próxima década, especialmente si las circunstancias políticas mantienen el actual escenario competitivo.

El panorama internacional del patinaje femenino ha experimentado una democratización sin precedentes. Japón, Estados Unidos, Corea del Sur y Bélgica comparten el podio con naciones emergentes, creando un espectáculo más impredecible y emocionante. En este contexto, Suiza no solo ha encontrado su lugar, sino que ha demostrado tener la capacidad de mantenerlo y expandirlo.

Las próximas temporadas serán cruciales para consolidar este legado. Con los Juegos Olímpicos de Invierno en el horizonte, tanto Repond como Kaiser tendrán la oportunidad de convertirse en las nuevas referentes de su país. Su trayectoria, marcada por la superación de obstáculos y la búsqueda constante de la excelencia, ejemplifica el espíritu del deporte moderno: joven, global y sin fronteras artificiales.

El éxito de estas dos atletas trasciende lo meramente deportivo. Representa un cambio de paradigma en la forma de entender la formación de talentos en países donde el patinaje no era tradicionalmente prioritario. Su presencia en el top 10 mundial no es fruto de la casualidad, sino el resultado de un sistema que ha sabido adaptarse a las nuevas realidades y aprovechar las oportunidades que el contexto internacional ha presentado.

Referencias