El Real Madrid mejora y denuncia racismo: Mbappé responde con contundencia

Victoria ante el Benfica en Champions, expulsión de Mourinho y la firme reacción del francés contra el racismo en el fútbol

El partido de ida de los playoffs de la Champions League entre el Benfica y el Real Madrid dejó mucho más que un resultado deportivo. Más allá del golpe de autoridad blanco en Lisboa, el encuentro quedará marcado por un grave incidente de racismo que desató la contundente respuesta de Kylian Mbappé y puso en el centro del debate la tolerancia cero que debe regir el fútbol mundial.

El choque en el Estádio da Luz transcurría con normalidad hasta el minuto 50, cuando Vinicius Jr. anotó un golazo que adelantaba a los merengues. La celebración del brasileño desató la ira de los locales, pero uno de ellos cruzó la línea roja. El joven Gianluca Prestianni se encaró con el delantero madridista y, con la mano tapándose la boca, pronunció unas palabras que el propio Vinicius denunció como insultos racistas.

El árbitro francés François Letexier no dudó en activar el protocolo antirracismo establecido por la UEFA. El juego se detuvo durante aproximadamente diez minutos mientras se evaluaba la situación. Finalmente, Vinicius decidió regresar al campo y el partido pudo completarse, aunque la mancha en la competición ya era inevitable.

En la zona mixta, Mbappé no se anduvo con rodeos. El delantero francés, testigo directo del incidente, confirmó los hechos con total rotundidad: "Le ha dicho cinco veces a Vini 'eres un mono', 'eres un mono'". Su mensaje fue demoledor: "Un chico como el '25' no es compañero de profesión mío. Es una falta de respeto a todos los compañeros del fútbol que intentan dar la mejor imagen".

El atacante blanco fue más allá, asegurando que Prestianni "no puede formar parte de la gran familia del fútbol mundial" y que no debería volver a disputar la Champions League, la competición que "a todo el mundo le ilusiona" y que no puede permitirse semejante imagen de intolerancia.

Mientras el debate social ocupaba los titulares, lo futbolístico también dejó sus enseñanzas. El Real Madrid logró una victoria vital (0-1) que le da una cómoda ventaja de cara al duelo de vuelta en el Santiago Bernabéu. El tanto de Vinicius resultó decisivo, pero la actuación global del equipo mostró una evolución táctica notable.

El técnico rival, José Mourinho, no pudo terminar el encuentro en el banquillo tras ser expulsado, lo que complica aún más la remontada portuguesa. Sin su estratega en el partido de vuelta, el Benfica afronta una misión casi imposible contra un Madrid que crece partido a partido.

La mejoría del conjunto blanco es palpable. Hace apenas unas semanas, la derrota en la Supercopa de España contra el FC Barcelona y la humillante eliminación en octavos de la Copa del Rey ante el Albacete habían generado una crisis profunda. Aquel bache provocó el relevo en el banquillo, con Álvaro Arbeloa asumiendo el mando del primer equipo.

Las dudas iniciales sobre el nuevo proyecto comienzan a disiparse. Manu Carreño destacó en El Sanedrín de El Larguero que "vamos viendo todos un Madrid un poco más ordenado, un poco más serio, un poco más compacto". Un análisis que comparte Axel Torres, quien percibe un crecimiento evidente en la solidez del equipo desde la llegada del ex lateral derecho al mando técnico.

El duelo lisboeta dejó claro que el Madrid de Arbeloa empieza a dar con la tecla. La organización defensiva, la intensidad en la presión y la capacidad de sufrir en momentos clave son rasgos que comienzan a definir a este nuevo equipo. La victoria en territorio portugués no fue fruto de la casualidad, sino de un plan de juego ejecutado con disciplina.

El incidente racista, por desgracia, opacó parcialmente el análisis deportivo. Sin embargo, la respuesta unánime del vestuario blanco y la contundencia de Mbappé envían un mensaje poderoso: el fútbol no puede tolerar el odio. La UEFA deberá actuar con firmeza, pero la voz de los jugadores ya ha dejado claro que el respeto es no negociable.

El Real Madrid aterriza en Madrid con un pie en los cuartos de final y con la moral reforzada. La mejora en el juego colectivo, sumada a la capacidad de sus estrellas para liderar también fuera del campo, dibuja un panorama esperanzador. La lesión de Jude Bellingham, que no pudo viajar a Lisboa, ha servido de excusa para que Arbeloa reestructurar el equipo y encontrar alternativas que funcionan.

La próxima semana, el Bernabéu será testigo de una nueva oportunidad para certificar la clasificación. Pero más allá del resultado, el club blanco ha demostrado que sabe ganar y, sobre todo, que sabe posicionarse cuando los valores del fútbol se ven atacados. La mejoría deportiva y la coherencia ética son dos caras de una misma moneda que, por fin, empieza a brillar con luz propia.

Referencias