Adeliia Petrosian brilla en Olímpicos con homenaje a Michael Jackson

La patinadora de 18 años conquistó el hielo de Milano Cortina 2026 con una rutina espectacular al ritmo del Rey del Pop

La magia de Michael Jackson trascendió los escenarios musicales para inmortalizarse en el hielo olímpico. Durante los Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, la joven patinadora Adeliia Petrosian transformó la pista en un escenario de pop con una interpretación que quedará en la memoria de los espectadores. Este martes 17 de febrero, la atleta neutral de apenas 18 años demostró que la destreza técnica y el poder escénico pueden fusionarse en una sola actuación memorable.

La elección musical fue un audaz medley que recorrió tres icónicos temas del Rey del Pop: Earth Song, Billie Jean y They Don't Care About Us. Esta selección no solo demostró el buen gusto de la deportista, sino también su capacidad para narrar una historia a través del movimiento. Cada nota parecía guiar sus deslizamientos, creando una sinergia perfecta entre el audio y el visual que capturó la atención de todos los presentes en el recinto.

Lo que más sorprendió a los asistentes fue la transformación total de Petrosian en una verdadera estrella del pop. Su vestuario, una chamarra roja con destellos brillantes combinada con pantalón negro, era una clara referencia al icónico estilo de Michael Jackson. Pero no fue solo la apariencia: sus movimientos coreográficos, los gestos precisos y la energía contagiosa hicieron que el público no pudiera resistirse, acompañándola con palmoteos sincronizados durante toda la presentación.

Desde el primer instante, la patinadora mostró una madurez competitiva asombrosa para su edad. El programa corto comenzó con un axel doble ejecutado con limpieza y control absoluto, estableciendo el nivel de exigencia que mantendría durante toda la rutina. Este salto inicial no solo fue técnicamente impecable, sino que también sirvió como declaración de intenciones: venía a competir sin miedo.

La dificultad técnica se intensificó con un lutz triple de alto valor base que demostró su dominio de los saltos de múltiples revoluciones. Sin embargo, el momento cumbre llegó con una combinación exigente de flip triple seguido de toe loop triple, una secuencia que puso a prueba su resistencia, coordinación y precisión. A pesar de la complejidad, cada aterrizaje fue firme y cada transición, fluida.

Lo que distinguió a Petrosian no fueron únicamente los saltos, sino la conexión continua con la música. No hubo pausas forzadas ni pérdidas de ritmo; cada elemento técnico se integró naturalmente en la narrativa coreográfica. Los giros alcanzaron nivel cuatro, la máxima calificación posible, y la secuencia de pasos mostró una precisión milimétrica que mantuvo la calidad del programa de inicio a fin.

El desglose oficial de puntuaciones reveló el equilibrio perfecto entre técnica y arte. En elementos técnicos acumuló 40.44 puntos, una cifra que refleja la dificultad ejecutada y la calidad de cada movimiento. Pero fue en el componente artístico donde realmente brilló, obteniendo 32.45 puntos que se distribuyeron en 8.04 por composición, 8.29 por presentación y 8.07 por habilidades de patinaje.

Estas calificaciones no son meros números: representan la capacidad de una deportista joven para transmitir emociones complejas mientras ejecuta movimientos de alto riesgo. La narrativa corporal de Petrosian fue tan importante como sus saltos triples. Sus cambios de expresión, la lectura musical intuitiva y la presencia escénica dominante crearon una atmósfera dramática que elevó su actuación más allá de lo meramente deportivo.

El contraste emocional entre las tres canciones de Jackson fue capitalizado magistralmente. Desde la conciencia ambiental de Earth Song hasta el reclamo social de They Don't Care About Us, pasando por el icónico ritmo de Billie Jean, la patinadora supo adaptar su energía y gestualidad a cada segmento, creando un viaje emocional para el espectador.

Bajo la tutela del experimentado entrenador Daniil Gleikhengauz, Petrosian ha desarrollado un estilo que equilibra la precisión rusa en el patinaje artístico con una modernidad y conexión con el público poco común. Gleikhengauz, conocido por su trabajo con campeones olímpicos, ha logrado pulir el talento crudo de esta joven para convertirla en una contendiente seria en su debut olímpico.

La puntuación final de 72.89 puntos en el programa corto no solo la posiciona como una de las favoritas de la jornada, sino que también establece un nuevo estándar para lo que se puede esperar de las nuevas generaciones en el patinaje artístico femenino. A los 18 años, muchas patinadoras aún buscan consolidar su identidad artística; Petrosian ya la tiene definida y afianzada.

Su condición de atleta neutral no restó un ápice de brillo a su actuación. Si acaso, centró aún más la atención en su técnica y carisma, demostrando que el deporte trasciende banderas cuando la pasión y el talento son genuinos. El público italiano, conocedor por tradición del patinaje artístico, respondió con una ovación que confirmó el impacto de su presentación.

El legado de Michael Jackson en el deporte no es nuevo, pero la forma en que Petrosian lo reinterpretó sobre el hielo sí lo es. No se trató de una simple imitación, sino de una reinvención artística que honró al ícono pop mientras construía su propio camino hacia la gloria olímpica. Cada movimiento fue al mismo tiempo un homenaje y una declaración de independencia creativa.

Para el patinaje artístico femenil, este tipo de actuaciones marca la evolución del deporte hacia formatos más espectaculares y conectados con la cultura popular. Mientras algunas deportistas optan por piezas clásicas, Petrosian demostró que el pop contemporáneo, bien ejecutado, puede tener el mismo impacto emocional y artístico que cualquier sinfonía.

La jornada del 17 de febrero quedará registrada no solo por las medallas entregadas, sino por el momento en que una adolescente convirtió una pista de hielo en el escenario del Madison Square Garden. La confianza que mostró cada segundo sugiere que este es solo el comienzo de una carrera que promete grandes momentos para el deporte blanco.

Con los programas libres aún por venir, todas las miradas estarán puestas en Petrosian. Si repite el nivel mostrado en su debut, podría no solo subirse al podio, sino también redefinir lo que significa ser una patinadora completa en la era moderna. El hielo olímpico ya tiene una nueva reina del pop, y su nombre es Adeliia Petrosian.

Referencias