All-Star Game 75: Estados Unidos contra el mundo en formato inédito

La NBA reinventa su clásico de estrellas con tres equipos, dos de EE.UU. y uno internacional, en una edición marcada por lesiones y cambios de último momento

La NBA alcanza un hito histórico con la celebración de su 75º All-Star Game, una edición que rompe con todas las tradiciones establecidas. La liga estadounidense de baloncesto ha decidido reinventar su espectáculo de estrellas con un formato nunca antes visto: una confrontación directa entre Estados Unidos y el resto del planeta. Este cambio radical busca revitalizar un evento que, en años recientes, había perdido competitividad y atractivo para los aficionados.

El nuevo sistema divide a los 24 jugadores seleccionados en tres escuadras diferentes. Dos de ellas, bautizadas como USA Stars y USA Stripes, representan las dos facciones del equipo estadounidense. La tercera, denominada simplemente World, agrupa a los mejores talentos internacionales de la liga. Esta distribución crea un dinamismo inédito que promete emociones fuertes desde el salto inicial.

El comisionado Adam Silver ha tenido que realizar numerosos ajustes en las últimas dos semanas debido a una serie de lesiones que han afectado a algunas de las máximas estrellas. La primera modificación importante surgió con Karl-Anthony Towns, quien inicialmente figuraba en uno de los conjuntos de Estados Unidos. Sin embargo, la NBA reconsideró su situación familiar y decidió incluirle en el equipo internacional, reconociendo sus vínculos maternos con República Dominicana. Esta decisión dejó una vacante en las filas estadounidenses que fue ocupada por Kawhi Leonard, cuyo nivel actual no permitía dejarle fuera de la fiesta.

La racha de contratiempos continuó con la baja confirmada de Stephen Curry, quien sufrió una lesión que le impide participar en San Francisco, la ciudad que además acoge este evento de manera local. Su ausencia, sumada a la de Shai Gilgeous-Alexander, MVP en ejercicio, y Giannis Antetokounmpo, ha obligado a reestructurar completamente los planteles. La entidad ha movido fichas con criterio geográfico: Alperen Sengun, turco, sustituye a Shai; Brandon Ingram, estadounidense, ocupa el lugar de Curry; y De'aron Fox, también de EE.UU., reemplaza al griego Antetokounmpo.

Esta última sustitución generó un desequilibrio numérico, ya que el equipo World perdía un jugador internacional para ganar uno estadounidense. Para compensar, la liga convocó a Norman Powell, quien aporta experiencia y calidad al conjunto de las estrellas globales. El resultado final deja al Team World con nueve jugadores, mientras que cada uno de los dos equipos de Estados Unidos cuenta con ocho.

Las listas definitivas reflejan la profundidad de talento actual en la NBA. El grupo USA Stars incluye a jóvenes promesas como Scottie Barnes, Cade Cunningham y Chet Holmgren, junto a consolidadas estrellas como Devin Booker y Anthony Edwards. Por su parte, USA Stripes reúne a veteranos de peso como LeBron James, Kevin Durant y Kawhi Leonard, complementados con creadores de juego de elite como Jalen Brunson y Donovan Mitchell.

El Team World presenta un plantel de lujo con los mejores internacionales. Luka Doncic lidera un grupo que incluye al dominante Nikola Jokic, al espectacular Victor Wembanyama y al versátil Karl-Anthony Towns. La presencia de jugadores como Jamal Murray, Pascal Siakam y Alperen Sengun convierte a este equipo en una amenaza real para la supremacía estadounidense.

El sistema de competición también experimenta una transformación radical. La NBA ha optado por un formato triangular que se desarrollará durante los primeros tres cuartos. Cada período de doce minutos funcionará como un mini partido independiente, con enfrentamientos rotativos: World contra USA Stars, USA Stripes contra World, y USA Stars contra USA Stripes. Este enfoque garantiza que cada escuadra se mida contra las otras dos en al menos una ocasión.

El cuarto período decidirá el campeón final mediante un duelo directo entre los dos equipos con mejor récord de cuartos ganados. Si existe empate, se aplicarán criterios de desempate que aún no han sido detallados oficialmente. Esta estructura busca mantener el interés durante toda la velada y evitar los habituales desplomes competitivos de ediciones anteriores.

La NBA lleva años buscando la fórmula perfecta para su evento estelar. Desde la eliminación del tradicional Este contra Oeste hasta la introducción del sistema de draft de capitanes, la liga ha experimentado sin descanso. Sin embargo, la falta de intensidad defensiva y el carácter excesivamente exhibicionista han generado críticas constantes. Este nuevo planteamiento, con un componente nacionalista claro, aspira a despertar el orgullo y la competitividad de los participantes.

La elección de San Francisco como sede añade un capítulo especial para Stephen Curry, quien a pesar de no poder jugar, verá cómo su ciudad natal acoge la gran fiesta del baloncesto mundial. El Chase Center, hogar de los Warriors, se convertirá en el escenario donde se decida si el talento estadounidense sigue siendo dominante o si la internacionalización de la NBA ha llegado a su punto de inflexión.

El futuro del All-Star Game pasa por esta apuesta arriesgada. Si el formato funciona y el público responde positivamente, podría consolidarse como el modelo definitivo para las próximas décadas. De lo contrario, la liga tendrá que volver a la mesa de dibujo y buscar nuevas fórmulas que equilibren espectáculo y competición real. Lo que está claro es que la 75ª edición no pasará desapercibida y marcará un antes y un después en la historia de este evento icónico.

Referencias