Real Madrid busca revancha contra Benfica de Mourinho en Champions

El conjunto blanco afronta el playoff con la necesidad de superar la dolorosa derrota de 4-2 en Lisboa y asegurar su pase a octavos de final

Con apenas tiempo para asimilar la amarga derrota sufrida hace apenas veinte días, el Real Madrid se enfrenta nuevamente al Benfica en un duelo cargado de tensión y expectativa. El recuerdo de aquel 4-2 en el Estadio Da Luz aún persiste en la memoria de los aficionados blancos, quienes vieron cómo un gol épico del guardameta local, Trubin, dejaba a su equipo en una situación comprometida en la fase de grupos de la Champions League. Ahora, la historia se reescribe en formato de playoff, donde el conjunto merengue tiene una nueva oportunidad para demostrar su superioridad y sellar su clasificación a los octavos de final.

El escenario no podía ser más propicio para una noche de revancha. Aquel encuentro del pasado mes de enero concluyó con un desenlace dramático que obligó al Real Madrid a disputar dos partidos más de lo previsto para continuar vivo en la competición europea. La dinámica emocional de ambos equipos ha cambiado radicalmente desde entonces. Mientras los portugueses celebraban aquel triunfo como una hazaña inesperada, los españoles han tenido que reconstruir su confianza mediante una serie de victorias consecutivas en el campeonato doméstico que les han devuelto al liderato tras el tropiezo del Barcelona en Girona.

La transformación táctica del equipo de Arbeloa ha sido evidente en estas últimas semanas. El técnico ha apostado por consolidar la columna vertebral del conjunto mediante la implementación de un sistema más sólido en el centro del campo. La presencia conjunta de Tchouaméni, Camavinga y Valverde como mediocentros ha proporcionado el equilibrio necesario entre contención y creación, permitiendo al Real Madrid dominar los partidos de Liga con autoridad. Esta fórmula, probada con éxito en los últimos compromisos, parece ser la apuesta segura para el crucial duelo de ida del playoff.

No obstante, las bajas siguen siendo un quebradero de cabeza para el cuerpo técnico. La expulsión de Asencio en el partido de la fase de grupos deja un hueco en la defensa que debe ser cubierto con inteligencia. Aunque inicialmente se barajó la posibilidad de reubicar a Tchouaméni como central, la titularidad de Rüdiger en el último compromiso liguero ante la Real Sociedad apunta a que el alemán será el elegido para formar parte del eje defensivo. Esta decisión permitirá mantener intacto el tridente del medio campo que ha funcionado tan bien en las últimas jornadas.

En la parcela ofensiva, las opciones también se ven limitadas por las sanciones. La expulsión de Rodrygo en Lisboa obliga a Arbeloa a buscar alternativas en el ataque. En este contexto, la polémica decisión de Mastantuono de ceder su posición de mediocampista ofensivo a Arda Güler ha generado debate entre los seguidores del club. El joven turco, considerado el cerebro del mediocampo blanco, tendrá la responsabilidad de generar juego y desequilibrar la defensa portuguesa con su visión y técnica exquisita.

La gran noticia para el conjunto madridista es el regreso de Kylian Mbappé. El delantero francés, quien a pesar de estar convocado para el duelo contra la Real Sociedad no saltó al terreno de juego por precaución con algunas molestias en la rodilla, parece haber recuperado su plenitud física. Su presencia en el once inicial en Lisboa es prácticamente un hecho, ocupando el lugar de Gonzalo y convirtiéndose en la principal referencia ofensiva del equipo. Mbappé ya demostró su olfato goleador en el encuentro de la fase de grupos, donde anotó los dos tantos de su equipo, y se espera que repita su protagonismo en esta cita de máxima exigencia.

El contexto histórico entre ambos clubes añota una capa adicional de morbo al enfrentamiento. El Benfica ha sido tradicionalmente una bestia negra para el Real Madrid en competiciones europeas. El recuerdo de la final de Copa de Europa de 1962, donde los lisboetas se alzaron con el título, aún duele en la memoria colectiva de la afición blanca. Aquella derrota por 5-3 en Ámsterdam representa uno de los capítulos más dolorosos de la historia europea del club. Asimismo, el cruce de cuartos de final de 1965 también sonrió a los portugueses, quienes accedieron a la siguiente ronda tras imponerse 5-1 en la ida y resistir el acoso madridista en el Santiago Bernabéu (2-1) en el partido de vuelta.

Curiosamente, el último precedente entre ambos equipos se remonta a finales de enero de 2025, lo que convierte este playoff en una reedición casi inmediata de su último enfrentamiento. Aquel duelo dejó cicatrices profundas en el vestuario blanco, pero también sirvió como punto de inflexión para corregir errores y fortalecer la mentalidad competitiva del grupo. La lección aprendida en Lisboa debe servir ahora para evitar caer en los mismos errores y para aprovechar las debilidades expuestas por el rival.

Por su parte, el Benfica de Mourinho llega a este compromiso en un momento de forma excepcional. Desde aquel complicado inicio de temporada que provocó la destitución de Bruno Lage, el equipo ha experimentado una notable recuperación bajo el liderazgo del técnico portugués. Cuatro victorias en los últimos cinco partidos reflejan la buena salud de un conjunto que ha encontrado su identidad competitiva. Aunque en la Liga portuguesa se encuentran a cierta distancia de los líderes Oporto y Sporting CP, su rendimiento en Champions les ha permitido mantenerse en la pelea por un billete para la próxima edición de la competición.

La filosofía de Mourinho, caracterizada por una defensa organizada y un contragolpe letal, será la principal arma del Benfica para intentar sorprender nuevamente al Real Madrid. El técnico conocedor como pocos la idiosincrasia del club blanco, tras haber dirigido sus destinos en una etapa memorable, sabe exactamente qué botones presionar para incomodar a su rival. Su capacidad para preparar los partidos a nivel táctico y psicológico será un factor determinante en el desarrollo del encuentro.

El Real Madrid, consciente de la trascendencia del momento, debe demostrar su madurez competitiva. La experiencia acumulada en ediciones anteriores de la Champions, donde el club ha superado situaciones límite, debe servir de referente para afrontar esta nueva prueba de fuego. La plantilla cuenta con jugadores de probada calidad y liderazgo, capaces de asumir responsabilidades en los momentos de mayor presión. La figura de Mbappé, la solidez del medio campo y la seguridad defensiva serán los pilares sobre los que construir el camino hacia los octavos.

La cita en Lisboa representa mucho más que un simple partido de ida de playoff. Es una oportunidad de redención, una prueba de carácter y una demostración de que el Real Madrid sigue siendo un equipo capaz de superar cualquier adversidad. La victoria en el Da Luz no solo significaría poner un pie en la siguiente ronda, sino también cerrar una herida abierta hace apenas un mes y enviar un mensaje claro al resto de competidores: el camino hacia la final pasa por eliminar a los mejores, y el Real Madrid sigue siendo uno de ellos.

La noche del martes promete ser un espectáculo de primer nivel, con dos equipos que conocen perfectamente sus fortalezas y debilidades. La tensión, la emoción y la calidad estarán garantizadas en un duelo que puede definirse por pequeños detalles. El Real Madrid tiene la obligación de imponer su jerarquía, pero el Benfica, con el apoyo de su afición y la guía de Mourinho, no regalará nada. La Champions League, una vez más, nos regala una historia de las que hacen grande a esta competición.

Referencias