Erisioni: el espectáculo de danza y música de Georgia llega al Arriaga

El prestigioso Ensemble Nacional de Georgia presenta su legado cultural en Bilbao con 40 artistas sobre el escenario

El teatro Arriaga de Bilbao se prepara para acoger una de las representaciones culturales más emblemáticas del Cáucaso. El próximo jueves 19 de febrero, a las 19:30 horas, el escenario del coliseo bilbaíno se iluminará con la presencia de Erisioni, el conjunto folclórico más antiguo y prestigioso de Georgia. Cuarenta artistas, veinte cantantes y veinte bailarines, desplegarán todo el esplendor de un legado artístico que ha trascendido fronteras y conquistado los escenarios más importantes del mundo.

Fundado en 1885, este Ensemble Nacional de Danza y Canto de Georgia ha dedicado más de un siglo a la preservación y difusión de las tradiciones de su país. Su nombre, Erisioni, que significa "el que se hace eco de las montañas", refleja perfectamente la naturaleza de su arte: una expresión que resuena con la fuerza de las cimas del Cáucaso. La compañía ha sido reconocida internacionalmente por su compromiso inquebrantable con la autenticidad cultural.

El espectáculo que presentarán en Bilbao constituye un viaje sonoro y visual por las diversas regiones de Georgia. Cada pieza ha sido cuidadosamente seleccionada para ofrecer al público una experiencia completa de la riqueza etnográfica de este país. Las danzas tradicionales, transmitidas oralmente de generación en generación, conservan gestos que datan de épocas precristianas, mientras que los cantos polifónicos revelan una complejidad armónica única en el mundo musical.

La polifonía georgiana, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2008, representa uno de los pilares fundamentales del espectáculo. Este sistema vocal, caracterizado por su estructura modal y su riqueza armónica, se distingue por la interacción de múltiples líneas melódicas que crean un tejido sonoro de extraordinaria densidad emocional. Los cantantes de Erisioni demuestran una maestría vocal que provoca asombro incluso en los oyentes más exigentes.

El repertorio incluye piezas de las regiones de Kartli, Kakheti, Adjara, Svaneti y otras áreas geográficas, cada una con sus particularidades estilísticas. En Kartli predominan las danzas guerreras con movimientos vigorosos y saltos acrobáticos que simulan combates ancestrales. En contraste, las melodías de Kakheti revelan una solemnidad religiosa y contemplativa, reflejando la profunda tradición cristiana ortodoxa de la región. Esta diversidad escénica permite al espectador comprender la complejidad identitaria de Georgia.

La música cobra vida gracias al acompañamiento de instrumentos tradicionales georgianos que aportan una sonoridad auténtica al espectáculo. El panduri y el chonguri, ambos tipos de laúd de tres y cuatro cuerdas respectivamente, proporcionan las bases armónicas y melódicas. El doli, un tambor de doble parche, marca los ritmos complejos que guían los movimientos de los bailarines, mientras que la salamuri, una flauta de madera, añade ornamentos melódicos que evocan los paisajes montañosos.

Los bailarines, vestidos con trajes regionales bordados a mano, ejecutan coreografías que demandan una preparación física excepcional. Los movimientos incluyen giros vertiginosos, saltos de gran altura y desplazamientos que parecen desafiar la gravedad, todo ello manteniendo una expresión facial serena. Esta dualidad entre explosión física y control emocional constituye la esencia de la danza georgiana, un arte que celebra tanto la fuerza individual como la cohesión colectiva.

La historia de Erisioni está salpicada de reconocimientos internacionales que avalan su excelencia. En 2002 recibió un Disco de Oro en París por sus grabaciones, un premio que consolidó su reputación en el mercado europeo. Sin embargo, quizás el honor más extraordinario llegó de la mano de la NASA, que incluyó la interpretación de la canción Chakrulo en la sonda Voyager, lanzada en 1977 como muestra representativa de la cultura humana.

El espectáculo en el Arriaga no es simplemente un concierto, sino una inmersión total en una cultura milenaria. La puesta en escena ha sido diseñada para respetar las formas originales, evitando concesiones al entretenimiento comercial que pudieran diluir la autenticidad. Cada gesto, cada nota, cada paso tiene un significado simbólico que conecta con las raíces paganas y cristianas de Georgia. Los organizadores han enfatizado que esta fidelidad al legado ancestral distingue a Erisioni de otros conjuntos folclóricos.

Para el público vasco, esta representación ofrece una oportunidad única de acercarse a una tradición cultural lejana pero universal en su capacidad de conmover. Las similitudes entre la cultura georgiana y la vasca, ambas con fuertes raíces montañosas y una identidad bien definida, pueden crear puentes de empatía inesperados. La pasión por la preservación de las tradiciones, el valor del canto comunitario y la importancia de la danza como expresión colectiva son elementos que resuenan en ambas culturas.

La función del 19 de febrero representa una cita imperdible para los amantes del folclore auténtico. El teatro Arriaga, con su acústica impecable y su atmósfera intimista, resulta el marco ideal para una presentación donde cada detalle sonoro y visual cuenta. Se recomienda llegar con antelación para poder leer el programa, que incluye explicaciones sobre el origen y significado de cada pieza.

La presencia de Erisioni en Bilbao también abre puertas a futuras colaboraciones culturales. La dirección del teatro Arriaga ha mostrado interés en establecer un intercambio artístico que podría incluir la visita de conjuntos vascos a Georgia, creando un puente bidireccional de enriquecimiento mutuo. Este tipo de iniciativas fortalece el tejido cultural europeo y promueve el entendimiento entre pueblos con historias diferentes pero complementarias.

En definitiva, el espectáculo de Erisioni en el teatro Arriaga no es solo un evento más en la programación cultural de Bilbao, sino una oportunidad de conectar con las raíces de la humanidad a través de un arte que ha resistido el paso del tiempo. La combinación de danza, música y canto polifónico crea una experiencia multisensorial que permanece en la memoria mucho después de que se apaguen las luces del escenario. Para los amantes de la cultura, la historia y el arte en su forma más pura, esta presentación es una cita obligada que celebra la belleza de la diversidad cultural.

Referencias