Eugenio Ribón, nombrado Tuno de Honor por la Tuna de Derecho de la UCM

El decano del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid recibe la máxima distinción de la tradicional tuna universitaria en un solemne acto académico

El pasado viernes, la Tuna de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) otorgó uno de sus reconocimientos más prestigiosos al decano del Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM), Eugenio Ribón. Durante la celebración del solemne Convinium Iuramentorum, el máximo representante de la abogacía madrileña fue investido como Tuno de Honor, una distinción que simboliza el agradecimiento y el respeto de la comunidad universitaria hacia aquellas personalidades que han mantenido una vinculación estrecha con la institución y con la cultura jurídica a lo largo de su trayectoria profesional.

El acto, que tuvo lugar en el imponente Paraninfo de la Universidad Complutense, congregó a numerosas autoridades académicas y jurídicas, convirtiéndose en uno de los momentos más destacados del calendario institucional de esta centenaria formación estudiantil. La ceremonia, marcada por la tradición y el protocolo universitario, sirvió no solo para juramentar a nuevos miembros de la tuna, sino también para rendir homenaje a figuras relevantes del mundo del derecho que han contribuido significativamente al fortalecimiento de los lazos entre la universidad y la profesión.

El nombramiento de Tuno de Honor no es un mero reconocimiento simbólico. Representa una de las máximas distinciones que la tuna puede conceder, y su concesión sigue un ritual preciso y cargado de significado histórico. La madrina de la Tuna, María Puebla, fue la encargada de imponer la beca de tuna, la característica banda de colores que identifica a los tunos y que, en este caso, oficializa el nombramiento de manera solemne. Este gesto, aparentemente simple, esconde décadas de historia y tradición, y une al homenajeado con una herencia cultural que trasciende las aulas universitarias para convertirse en patrimonio de la comunidad jurídica.

La Tuna de Derecho de la UCM no es una agrupación cualquiera dentro del panorama universitario español. Con actividad ininterrumpida desde 1952, aunque con registros documentales que la sitúan ya en 1917, se trata de la tuna más longeva de la universidad y una de las más prestigiosas tanto en España como en el ámbito hispanoamericano. Su presencia en actos académicos, eventos culturales y ceremonias protocolarias ha consolidado su reputación como guardiana de las tradiciones universitarias, manteniendo vivas las costumbres medievales que dieron origen a estas formaciones estudiantiles y que han perdurado hasta nuestros días.

Para Eugenio Ribón, este reconocimiento llega en un momento de intensa actividad al frente del ICAM, donde ha liderado numerosas iniciativas orientadas a la modernización de la abogacía y la defensa de los intereses de los profesionales del derecho en un contexto de transformación profunda del sector. Su trayectoria profesional, sin embargo, siempre ha mantenido un puente estrecho con el mundo académico, reconociendo la importancia de la formación universitaria como cimiento indispensable de la excelencia en el ejercicio de la abogacía y la necesidad de una relación fluida entre la teoría y la práctica.

El Convinium Iuramentorum representa la esencia misma de la tradición tunera. Este acto solemne, que se celebra anualmente, es mucho más que una ceremonia de juramento. Es una celebración de la herencia cultural que las tunas representan, un espacio donde el pasado y el presente se encuentran para reafirmar los valores de la amistad, el compromiso y la excelencia académica. La elección del Paraninfo como escenario no es casual: este emblemático espacio ha sido testigo de innumerables momentos históricos de la universidad, y acoger este acto refuerza la solemnidad y la trascendencia del evento para toda la comunidad académica.

La distinción otorgada a Ribón responde a criterios de vinculación, apoyo y cercanía con la Facultad de Derecho y la tuna misma. No se trata de un reconocimiento que se concede a cualquier personalidad, sino que requiere un historial demostrable de compromiso con la institución y sus valores. En este sentido, el decano del ICAM ha sido un defensor constante de la colaboración entre el mundo profesional y el académico, promoviendo iniciativas que facilitan la transición de los estudiantes de derecho hacia el ejercicio profesional y que fortalecen la formación práctica de los futuros abogados.

La ceremonia contó con la presencia de destacadas figuras del panorama jurídico y académico madrileño, quienes no dudaron en aplaudir la decisión de la tuna. Entre los asistentes se encontraban profesores de la Facultad de Derecho, representantes de otros colegios de abogados, miembros de la judicatura y antiguos tunos que han desarrollado brillantes carreras profesionales, todos ellos conscientes de la importancia de fortalecer los lazos entre la universidad y las instituciones profesionales para garantizar la calidad de la formación jurídica.

El acto de imposición de la beca de tuna es un momento cargado de simbolismo. La banda, con sus característicos colores, no es solo un elemento identificativo, sino un símbolo de pertenencia a una comunidad que ha recorrido caminos, cantado a las puertas de rectorados y palacios, y mantenido viva una tradición que se remonta a la Edad Media. Al recibirla, Ribón se convierte en parte de esta historia, en un tuno honorífico que representa los valores que la agrupación defiende: el esfuerzo, la camaradería, el respeto a la tradición y el amor por la cultura jurídica.

La trayectoria de la Tuna de Derecho de la UCM está llena de anécdotas y momentos memorables. Desde sus inicios en el siglo XX, ha pasado por diferentes etapas históricas, adaptándose a los tiempos pero sin perder su esencia. Sus integrantes, estudiantes de derecho apasionados por la música y la tradición, han llevado el nombre de la universidad a escenarios de todo el mundo, participando en encuentros internacionales de tunas y representando a España en eventos culturales de primer nivel, consolidando así su prestigio más allá de nuestras fronteras.

El reconocimiento a Ribón también debe entenderse como un gesto de agradecimiento hacia el ICAM por su colaboración continua con la Facultad de Derecho. A lo largo de los años, el Colegio de Abogados de Madrid ha sido un aliado fundamental en la formación práctica de los estudiantes, ofreciendo programas de prácticas, jornadas de orientación profesional y apoyo a iniciativas académicas que enriquecen la experiencia formativa de los futuros juristas.

En su intervención durante el acto, el decano del ICAM agradeció el honor recibido, destacando la importancia de mantener vivas las tradiciones universitarias en un mundo académico cada vez más digitalizado y, en ocasiones, alejado de sus raíces históricas. Su discurso, mezcla de emotividad y compromiso institucional, subrayó la necesidad de que las nuevas generaciones de abogados conozcan y valoren la historia de su profesión, y la tuna como una de sus máximas expresiones culturales y de identidad colectiva.

El Convinium Iuramentorum de este año no solo dejó constancia de la incorporación de nuevos miembros a la tuna, sino que también sirvió para reflexionar sobre el papel de estas agrupaciones en la sociedad actual. En un contexto donde las tradiciones a menudo se ven desplazadas por la modernidad acelerada, la Tuna de Derecho de la UCM demuestra que es posible conjugar pasado y presente, manteniendo vivas las costumbres mientras se adapta a los nuevos tiempos y a las expectativas de los estudiantes actuales.

Para la comunidad jurídica madrileña, este nombramiento representa un hito más en la relación histórica entre el ICAM y la Universidad Complutense. Ambas instituciones han compartido objetivos comunes durante décadas, colaborando en la formación de generaciones de abogados que han marcado el rumbo del derecho español. El reconocimiento a su máximo representante simboliza, por tanto, el fortalecimiento de estos vínculos esenciales para el futuro de la profesión.

La figura del Tuno de Honor no implica una participación activa en las actividades diarias de la tuna, pero sí una responsabilidad simbólica de representar los valores que la agrupación promueve. En este sentido, Ribón asume el compromiso de seguir siendo un puente entre el mundo académico y profesional, promoviendo la excelencia, la ética y la responsabilidad social en el ejercicio de la abogacía.

El acto concluyó con una interpretación musical por parte de la tuna, que interpretó algunas de las piezas más emblemáticas de su repertorio. Las voces, las guitarras y las panderetas llenaron el Paraninfo, creando una atmósfera única que transportó a los asistentes a las raíces medievales de esta tradición. Fue un cierre perfecto para una ceremonia que, más que un simple acto institucional, fue una celebración de la cultura jurídica y universitaria en su máxima expresión.

En definitiva, el nombramiento de Eugenio Ribón como Tuno de Honor por la Tuna de Derecho de la UCM no es solo un reconocimiento personal, sino un homenaje a toda la institución que representa. El ICAM, a través de su decano, recibe un reconocimiento que trasciende lo individual para convertirse en un símbolo de la colaboración entre la abogacía y la universidad, entre la tradición y la modernidad, entre la formación teórica y el ejercicio profesional.

Este tipo de iniciativas resultan fundamentales para mantener vivo el tejido cultural de la comunidad jurídica. En un momento en que la profesión enfrenta desafíos sin precedentes derivados de la digitalización, la globalización y los cambios en el modelo de negocio del derecho, recuperar y honrar las tradiciones que la sustentan se convierte en una necesidad estratégica, no en un mero ejercicio de nostalgia. La tuna, con su música, su historia y su compromiso, representa exactamente eso: una conexión con el pasado que ilumina el futuro de la abogacía y recuerda a cada generación de dónde viene y hacia dónde debe dirigirse.

Referencias