La ciudad de Gijón ha vivido una jornada inolvidable con la celebración del Antroxu 2026, el tradicional carnaval asturiano que cada año llena de color, música y folixa las calles de la villa. El velatorio de la sardina, celebrado en el emblemático paseo de Begoña, ha servido como escenario para proclamar a los ganadores de las diferentes categorías, coronando a "Xaréu n'el ñeru" como la mejor charanga de esta edición.
El ambiente festivo se respiraba en cada rincón del paseo, abarrotado de antroxeros que no quisieron perderse el momento culminante de las fiestas. Fue precisamente allí donde se desveló el veredicto del jurado, que otorgó el máximo galardón a la agrupación del barrio de Jove, reconocida por su original propuesta y su contundente mensaje social. "Es una emoción increíble", manifestó Bruno Álvarez, portavoz de la charanga ganadora, visiblemente emocionado al recibir el premio.
La victoria de "Xaréu n'el ñeru" supone un hito importante, ya que rompe con la supremacía que "Los Mazcaraos" habían mantenido durante las tres ediciones anteriores. Esta vez, los segundos clasificados tuvieron que conformarse con el subcampeonato, mientras que el tercer puesto quedó en manos de "Los Restallones", completando un podio de lujo que refleja la alta calidad de las participaciones.
El camino hacia el triunfo no ha sido sencillo para los miembros de "Xaréu n'el ñeru". Como reconoció Bruno Álvarez, "ha sido un año muy duro de ensayos, todavía más con el día pasado por agua del desfile, pero ha merecido la pena". La dedicación y el esfuerzo de los componentes se materializó en un espectáculo que conquistó tanto al público como al teatro Jovellanos desde el primer momento.
La temática elegida para esta edición fue un rodeo salvaje que transportó a los espectadores hasta el lejano Oeste. Sin embargo, más allá de la ambientación, lo que realmente impactó fue la crítica social que desplegaron sus componentes. Durante su actuación, no dudaron en lanzar una contundente pulla "internacional", señalando que "los yankis y Occidente miran para otro lado si muere un palestino y no ucraniano". Esta declaración política, propia del espíritu crítico del carnaval, fue recibida con aplausos por parte del público asistente.
La charanga también tuvo palabras para el polémico Donald Trump, a quien calificaron como "meme andante", y censuraron lo que consideran un "patriotismo mal entendido". Tras esta carga de mensajes sociales, cerraron su recital con una oda al Antroxu, devolviendo la alegría y el espíritu festivo al evento.
La clasificación completa de charangas refleja la participación masiva de este año. Tras los tres primeros puestos, el resto de agrupaciones quedó ordenado de la siguiente manera: "Folixa pa too", "Los Tardones", "Medusamba", "Os Brasileiros do Xixón", "Perdíos de los Nervios", "Ye lo que hay", "Los Gijonudos", "El Akelarre", "La última y marchamos", "Los Acoplaos" y "Kop'a vino". Cada una de ellas aportó su granito de arena para que el carnaval volviera a ser un éxito rotundo.
El velatorio de la sardina no solo sirvió para premiar a las charangas, sino también para reconocer el trabajo de las diferentes AMPAs y colegios que participaron en el desfile. En la categoría de carrozas, el premio principal fue para el Grupo C sin medio de loc, una participación que destacó por su originalidad y trabajo en equipo.
En cuanto a los premios especiales, la Escuela infantil La Serena obtuvo reconocimiento por su carroza "La granja", mientras que la Escuela infantil Los Pegoyinos fue premiada con "La colmenina". El Ampa CP Tremañes también recibió su galardón por "La granja de Tremañes", y el Ampa CP Noega por "Noega se come el carnaval".
El Trofeo al mejor vestuario, que incluye diploma y representación en el Jovellanos, fue para el Ampa Las Dominicas con "Al ritmo de Las Dominicas". El premio al fomento del Antroxu recayó en "Guajes antroxeros" por "Con medusas u orbayando, San Lorenzo folixando".
La mejor animación en el desfile fue para el Ampa del Colegio de Cabueñes I, mientras que el mejor grupo original fue el Ampa CP San Lorenzo con "Golosines antroxeres". La mejor coreografía correspondió al Ampa Colegio Cabueñes II por "Gijon soliyiero", y el mejor trabajo en equipo fue para el Ampa Codema con "El Codema vuela".
Además, se otorgaron dos reconocimientos especiales de 300 euros más diploma. El grand prix de la Montaña fue para "No venimos a ganar venimos a disfrutar", y el Sempae recibió su premio por "Un paseo por la magia".
Con la entrega de premios concluida, dio comienzo el cortejo fúnebre de la sardina en dirección a la plaza del Marqués, el acto final que pone el broche de oro a las celebraciones del Antroxu. Esta tradición, que simboliza el entierro del carnaval, congregó a miles de gijoneses que despidieron las fiestas con lágrimas de alegría y nostalgia, ya pensando en la edición de 2027.
El Antroxu de Gijón 2026 quedará en la memoria como una edición especial, no solo por la calidad de las participaciones, sino también por la resiliencia de los antroxeros que, pese a las adversidades climáticas, lograron mantener vivo el espíritu del carnaval. La victoria de "Xaréu n'el ñeru" simboliza el triunfo del esfuerzo colectivo, la creatividad y la valentía de expresar ideas críticas en un contexto festivo.
La organización del evento ha destacado la masiva participación ciudadana y la implicación de las entidades educativas, que cada año se superan en la elaboración de disfraces, carrozas y coreografías. Este compromiso comunitario es precisamente lo que hace del Antroxu una de las celebraciones más queridas y representativas de la cultura asturiana.
Para los miembros de "Xaréu n'el ñeru", este triunfo es el resultado de meses de preparación, de ensayos nocturnos en el barrio de Jove, de discusiones creativas y de un trabajo artesanal en la confección de los disfraces. Como reconoció Bruno Álvarez desde el escenario, el mérito es colectivo: "agradecimos el trabajo de sus compañeros a la hora de elaborar los disfraces".
El futuro del carnaval gijonés se presenta brillante, con nuevas generaciones de antroxeros que continúan innovando manteniendo las raíces tradicionales. La edición de 2026 ha demostrado que, más allá de la competición, lo que realmente importa es la unión de la comunidad en torno a una celebración que define la identidad de la ciudad.
El éxito del Antroxu no se mide solo en premios, sino en los rostros sonrientes de los niños, en la música que resuona por las calles, en la crítica social que despierta conciencias y en el orgullo de pertenencia a una ciudad que sabe celebrar la vida con pasión y creatividad. Gijón ya piensa en el 2027, pero por ahora, el eco de "Xaréu n'el ñeru" seguirá resonando en cada rincón de la villa.