Hostil recepción a Pepelu en el Ciutat: el derbi valenciano enciende pasiones

El centrocampista del Valencia CF fue recibido con pitos y cánticos ofensivos en su regreso al estadio donde se formó como futbolista profesional

El derbi valenciano volvió a demostrar que va mucho más allá de un simple encuentro futbolístico. En esta ocasión, el protagonista de la polémica fue Pepelu, centrocampista del Valencia CF que regresaba al Ciutat de València después de haber defendido los colores del Levante UD durante varias temporadas. La afición granota no perdonó su fichaje por el rival de la ciudad y le dedicó una recepción que rozó la hostilidad en varios momentos del partido.

La historia de Pepelu con el Levante UD es bien conocida por los aficionados valencianos. Formado en las categorías inferiores del club granota, el jugador se convirtió en uno de los pilares fundamentales del equipo durante sus últimas campañas en Primera División. Su rendimiento en el centro del campo, combinado con su compromiso con la entidad, le valió el reconocimiento de la afición y la consideración de ser uno de los capitanes simbólicos del vestuario. Sin embargo, su salida del club y posterior fichaje por el Valencia CF generó un profundo malestar entre los seguidores del Levante.

Desde el momento en que el altavoz del estadio anunció la alineación del Valencia CF, el nombre de Pepelu fue recibido con una sonora pitada que recorrió todas las gradas del Ciutat de València. Los cánticos en su contra no se hicieron esperar y se mantuvieron cada vez que el futbolista tocaba el balón. El más repetido y contundente fue un directo "Pepelu es una rata", una expresión que reflejaba el sentimiento de traición que percibía la afición granota.

La creatividad de los seguidores del Levante UD no se limitó únicamente a los cánticos. El colectivo Levante Originals, conocido por su activismo en las gradas, distribuyó billetes impresos por las inmediaciones del estadio antes del inicio del encuentro. Estos billetes simulaban un dólar pero con el lema "Pepelu Judas", una clara alusión bíblica que comparaba al futbolista con el apóstol que traicionó a Jesús. Esta acción propagandística evidenció el nivel de enfado que había generado su marcha al club rival.

Pero la hostilidad no se dirigió únicamente a Pepelu. La afición del Levante UD también dedicó varios cánticos al Valencia CF en general. "Es un choto el que no bote" y "Peter, quédate" fueron algunas de las consignas que resonaron en las gradas, demostrando que el sentimiento antivalencianista va más allá de un jugador concreto y forma parte de la identidad del club granota.

No obstante, la afición del Levante UD también demostró su capacidad de organización y su orgullo por los colores de su equipo. Durante la salida de los jugadores al terreno de juego, los seguidores granotas desplegaron un impresionante mosaico en la Grada Central con los colores característicos del club. Esta acción visual buscaba motivar a los propios jugadores y mostrar la fortaleza de una afición que, a pesar de estar en Segunda División, mantiene vivo el espíritu del club.

Por su parte, el colectivo Levante Fans aprovechó el derbi para reivindicar un tema histórico que siempre ha generado debate en la ciudad de Valencia. Desplegaron una pancarta con el mensaje "Decano de la ciudad", acompañado de los escudos del Levante FC y del Gimnástico FC, los dos clubes que se fusionaron en 1939 para dar origen al actual Levante UD. Esta reivindicación histórica buscaba recordar que el club granota, fundado en 1909, es el más antiguo de la ciudad reconocido por la Federación de Fútbol de la Comunidad Valenciana (FFCV), un título que siempre ha estado en disputa con el Valencia CF.

El fenómeno de la hostilidad hacia los jugadores que cambian de club dentro de la misma ciudad no es exclusivo del fútbol valenciano. Sin embargo, en este caso particular, la situación de Pepelu resulta especialmente compleja. Por un lado, su formación en las categorías inferiores del Levante UD y su posterior consolidación como jugador clave del primer equipo crearon un vínculo emocional con la afición. Por otro lado, el fútbol moderno está marcado por los intereses económicos y deportivos que muchas veces chocan con los sentimientos de los seguidores.

La decisión de Pepelu de fichar por el Valencia CF, aunque entendible desde el punto de vista profesional, chocó frontalmente con la cultura futbolística de la ciudad. En Valencia, como en muchas otras ciudades con dos equipos, el cambio de un club a otro se considera una traición difícil de perdonar. La afición del Levante UD, que había visto crecer a Pepelu y lo había convertido en uno de sus referentes, sintió que el jugador había preferido los intereses del rival a la lealtad con los colores que le dieron la oportunidad de brillar.

Es importante destacar que esta hostilidad no es un fenómeno aislado. El derbi valenciano ha dejado momentos similares en el pasado, donde jugadores que han defendido ambas camisetas han sido objeto de duras críticas y rechazo por parte de las aficiones. La pasión que despierta el fútbol en la ciudad de Valencia hace que estos encuentros trasciendan lo deportivo y se conviertan en auténticos acontecimientos sociales donde los sentimientos de identidad y pertenencia quedan expuestos.

La respuesta de Pepelu durante el partido fue profesional, manteniendo la concentración en el juego y evitando cualquier gesto que pudiera aumentar la tensión. Esta actitud, aunque no aplacó los ánimos de la afición contraria, demostró la madurez del futbolista ante una situación complicada. El centrocampista entendió que su trabajo era ayudar a su equipo a conseguir el mejor resultado posible, independientemente de la recepción recibida.

El derbi valenciano sirvió una vez más para recordar que el fútbol es mucho más que un deporte. Es una expresión cultural que refleja las rivalidades históricas, las identidades locales y las pasiones colectivas. La recepción hostil a Pepelu en el Ciutat de València no fue simplemente una reacción visceral, sino la manifestación de un sentimiento de traición que muchos aficionados del Levante UD consideran legítimo.

A medida que el fútbol evoluciona y los jugadores cambian de club con mayor frecuencia, estas situaciones seguirán generando debate sobre la lealtad, el profesionalismo y los límites de la pasión futbolística. Lo que está claro es que, en ciudades con rivalidades marcadas como Valencia, el cambio de acera sigue siendo uno de los actos más difíciles de digerir para las aficiones. La historia de Pepelu y su regreso al Ciutat de València quedará como otro capítulo más en la larga historia de los derbis valencianos, donde el sentimiento y la pasión siempre están presentes.

Referencias