Victoria del CB Canarias ante Breogán rumbo a la Copa del Rey

El conjunto tinerfeño se impone 90-81 con una gran actuación colectiva y llega al torneo del KO en un excelente momento de forma

El CB Canarias demostró una vez más su capacidad para navegar por momentos complicados y consolidar una victoria vital en su camino hacia los objetivos de la temporada. Con un marcador final de 90-81 sobre el Río Breogán, el conjunto dirigido por Txus Vidorreta sumó su duodécimo triunfo en la competición doméstica, fortaleciendo su posición en la zona de play-off y, lo más importante, llegando a la cita copera con el ánimo por las nubes.

El encuentro, desarrollado en la cancha del equipo canario, presentó un guion que ya se ha convertido en una seña de identidad del conjunto tinerfeño: dominio sostenido durante largos tramos, gestión inteligente de las ventajas y, sobre todo, una capacidad de reacción que impidió que el rival pudiera completar ninguna remontada significativa. A pesar de que las rentas alcanzaron los 13 puntos (64-51), el Breogán nunca se rindió, obligando a los locales a mantener la concentración hasta el último suspiro.

La clave del triunfo residió en una combinación de factores que reflejan la madurez de este grupo. En primer lugar, el control absoluto del ritmo del partido a través de una gestión casi impecable del balón. Con apenas 12 pérdidas en todo el encuentro, el Canarias minimizó las oportunidades de contraataque de su oponente, obligándole a jugar siempre contra una defensa organizada. Esta disciplina en el manejo del esférico se convirtió en un muro infranqueable para las aspiraciones gallegas.

Otro aspecto determinante fue la insistencia en el juego interior y la lucha por el rebote ofensivo. Los jugadores aurinegros capturaron 12 balones bajo su propio aro, lo que se tradujo en 13 puntos de segunda oportunidad. Estos puntos "extra" resultaron fundamentales para mantener la distancia en el electrónico, especialmente en los momentos en que la puntería exterior no era tan efectiva. La capacidad de generar nuevas opciones de anotación tras un fallo demuestra la actitud y la mentalidad ganadora de la plantilla.

Hablando de individualidades, Bruno Fitipaldo volvió a exhibir su liderazgo indiscutible. El base uruguayo fue el faro que guió a su equipo con una actuación magistral: 23 puntos, 6 asistencias y una efectividad envidiable tanto desde el perímetro (5/8 en triples) como desde la línea de personal (6/6). Su capacidad para leer el partido, combinada con su sangre fría en los momentos decisivos, lo convirtió en el jugador más valorado del encuentro con 31 créditos de eficiencia. Fitipaldo no solo anota, sino que organiza, dirige y tranquiliza a sus compañeros cuando la presión aumenta.

Junto a él, Gio Shermadini continuó demostrando por qué es uno de los pívots más importantes de la competición. Con 18 puntos y 5 asistencias, el georgiano fue un quebradero de cabeza constante para la defensa visitante. Su inteligencia en el poste bajo, sumada a su visión de juego para encontrar a los compañeros libres, le valió una valoración de 20 puntos. Shermadini representa ese equilibrio perfecto entre potencia física y elegancia técnica, capaz de dominar el juego tanto en ataque como en defensa.

La aportación de Aaron Doornekamp no pasó desapercibida. El ala-pívot canadiense firmó un doble-doble de 14 puntos y 10 rebotes, convirtiéndose en el referente en la pintura. Su trabajo incansable en ambos lados de la cancha, su capacidad para corregir errores y su instinto para anticiparse a los rivales hicieron que fuera uno de los pilares sobre los que se construyó la victoria. Doornekamp encarna el espíritu de sacrificio que caracteriza a este equipo, siempre dispuesto a hacer el trabajo sucio que tanto valor tiene en los partidos apretados.

Por su parte, Jaime Fernández aportó 13 puntos que resultaron cruciales en los momentos de transición. Su verticalidad y su capacidad para romper la defensa rival mediante el dribbling fueron armas letales que el Breogán no pudo neutralizar. Cada vez que el partido necesitaba un empujón, el escolta respondió con acciones de calidad, demostrando su creciente importancia en el esquema de Vidorreta.

El desarrollo del encuentro tuvo varios capítulos interesantes. En el arranque, el Canarias se agarró a la inspiración de Van Beck y a las continuaciones de Shermadini para mantenerse a flote (9-9). Sin embargo, algunos desajustes defensivos permitieron al Breogán mantenerse en el partido. Fue entonces cuando apareció Jaime Fernández con cuatro acciones consecutivas, culminando con un espectacular mate de Guerra que estableció el 16-11 a falta de siete minutos para el final del primer cuarto.

Aunque el conjunto gallego respondió con una excelente racha desde el triple (3/4) para recortar distancias (18-17), los locales recuperaron la compostura gracias a los aciertos de Abromaitis y Fitipaldo, cerrando el primer acto con un 23-17 favorable. La defensa del Canarias comenzaba a asentarse, limitando las pérdidas a solo tres y concediendo un único rebote ofensivo en los primeros diez minutos, lo que demostraba una progresiva mejora en la intensidad defensiva.

El segundo cuarto presentó un guion más complejo. El Breogán, liderado por un inspirado Russell que acumuló 13 puntos al descanso, mantuvo su excelente porcentaje desde el perímetro (9/13 en el primer tiempo) y aprovechó los momentos de desconcentración local para dar el sorbo. De un 29-23 y un 33-28, el marcador se volteó hasta un preocupante 33-36. La presión en toda la cancha del equipo visitante generó dudas en el manejo del balón canario, mientras que la defensa local no encontraba la fórmula para cerrar el espacio a los tiradores gallegos, quienes parecían tener la guía de cada lanzamiento.

Sin embargo, la experiencia del Canarias volvió a hacer acto de presencia. Un parcial de 0-8 a favor de los locales, interrumpido solo por acciones aisladas, devolvió la ventaja al equipo de Vidorreta antes de llegar al descanso. La capacidad de evitar grandes parciales en contra (solo se permitió uno de 0-8 durante todo el encuentro) demuestra la madurez defensiva del grupo. Saber sufrir, aguantar los embates del rival y responder con contundencia es una cualidad propia de los grandes equipos que aspiran a títulos.

Tras el paso por los vestuarios, el Canarias salió con una actitud mucho más agresiva y decidida. La renta se amplió hasta los 13 puntos (64-51) gracias a un juego más fluido y a una mayor intensidad defensiva. Los triples comenzaron a entrar con más facilidad, y el rebote ofensivo seguía siendo un filón inagotable. Doornekamp y Shermadini se turnaban para dominar la pintura, mientras que Fitipaldo dirigía las operaciones con maestría, como un director de orquesta que controla cada nota del partitura.

El último cuarto fue un intercambio de golpes donde la experiencia local resultó decisiva. El Breogán, consciente de la necesidad de remontar, arriesgó más en defensa y aceleró el ritmo. Esto generó algunos espacios que el Canarias supo explotar mediante el contraataque. Jaime Fernández y Fitipaldo fueron los encargados de administrar la ventaja, anotando canastas clave cuando el reloj se convertía en el mejor aliado del equipo local. Cada posesión era gestionada con mimo, sin prisas, buscando el mejor tiro posible.

El resultado final de 90-81 refleja la superioridad del Canarias, pero también el coraje de un Breogán que nunca bajó los brazos. La diferencia estuvo en los detalles: el control del balón, la lucha por el rebote y la efectividad desde la línea de tiros libres (donde el Canarias fue casi perfecto). Estos márgenes mínimos son los que separan a los equipos que pelean por los puestos de privilegio de aquellos que se conforman con menos.

Con esta victoria, el conjunto tinerfeño no solo consolida su posición en la zona de play-off, sino que llega a la Copa del Rey con un bagaje de tres triunfos en los últimos cuatro encuentros. Este buen momento de forma es crucial para afrontar el torneo del KO, donde cualquier detalle puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. La confianza es el mejor activo con el que puede llegar un equipo a una competición tan exigente.

La nota discordante continúa siendo la posible ausencia de Marce Huertas, una baja sensible en la rotación exterior que obligaría a redistribuir minutos y responsabilidades. Sin embargo, el rendimiento de Fitipaldo y la profundidad de la plantilla permiten albergar esperanzas de que el equipo pueda competir al máximo nivel incluso sin su base español. La adaptación al sistema y la química entre los jugadores son factores que mitigan esta ausencia, demostrando la calidad del grupo como conjunto.

El balance es más que positivo. El Canarias ha demostrado que puede ganar de diferentes maneras: dominando el juego interior, siendo letal desde el perímetro o controlando el ritmo. Esta versatilidad lo convierte en un rival temible para cualquier equipo de la Liga Endesa, capaz de adaptarse a las circunstancias de cada partido. La confianza está en su punto más alto, y la ilusión por la Copa crece con cada victoria conseguida.

El camino continúa con desafíos mayores, pero los cimientos están más sólidos que nunca. El CB Canarias no solo gana partidos, sino que construye una identidad ganadora basada en el trabajo colectivo, la inteligencia táctica y la calidad individual de sus estrellas. La afición puede soñar con grandes cosas esta temporada, porque este equipo ha demostrado tener madera de campeón. La regularidad es la clave, y en este aspecto, los de Vidorreta están dando lecciones a toda la competición.

Referencias